Sunday, 22 December 2013

Navidad ciclista para todos


Nunca me había pasado, palabrita de ciclista novata. Bueno, una vez después de ir al Cortilandia pero esa vez no cuenta porque estaba tan agotada que todo me parecía un sueño.

Pero el otro día me pasó lo que pasa en las películas. Iba andando por la calle cuando una fuerza invisible me pegó al escaparate de una tienda. La cara (frente y nariz), las palmas de las manos y el torso quedaron pegados como lapas al cristal. Y allí estuve ensuciando aquella superficie trasparente y fría con el vaho que exhalaba mi nariz y las babas que salían por mi boca hasta que el empujón de otro tipo, atraído por la misma fuerza, me sacó de repente de mi mundo de ensueño.

Uno detrás de otro íbamos cayendo en la trampa. Ojos como platos, sonrisa bobalicona y el ardiente deseo de poseer esta monada. Igualito que en las películas.

Papá Noel:
Yo sé que eres muy listo así que si no te cuesta mucho, chívale a uno de éstos que me regale la bici del escaparate ¡Porfa!
He sido buena, de verdad.
Con mucho amor.
Ciclista Novata



¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

Friday, 20 December 2013

Vivan las bicis temáticas, sí señor


Como el refranero biciclero anuncia: “Digame cómo pinta su bici y le diré lo charado que está”.

En este mundo tan complejo que nos ha tocado en suerte sufrir, no nos queda otra que sacar sin complejos lo estrambótico que llevamos dentro. Cómo si no, se explican la proliferación de tribus urbanas, el tatuado de medio cuerpo en idiomas que tus amigos no conocen (como que tengas un kanji que ocupa toda la espalda y que nadie te ha dicho que te lo han tatuado del revés; vamos, que no lo entienden ni los japoneses), la tendencia casi paranoica al coleccionismo obsesivo o simplemente, que todas y cada una de las facetas de tu vida giren entorno al mismo tema, como por ejemplo, Jelou Quiti o el punto de cruz.

Pues eso. Saquemos ese yo interior que nos identifica. Dejémonos de chorradas y digamos al mundo lo frikis que somos y qué mejor manera que exponiendo a la vista de todos esa bici que hemos comprado creyendo ser única y que dice a los cuatro vientos lo que realmente nos mola.

Porque su bici habla por usted.

Wednesday, 18 December 2013

Fundas para el sillín de la bici. Las que te regalan


Comenzaremos nuestra serie dedicada a las fundas de sillín con la más popular de todas: la que te regalan cuando compras la bolsa de ganchitos o decides pararte a mirar un escaparate. Da igual el momento, la razón o la empresa que las promociona. El caso es que vuelves a casa con una funda de sillín fosforita de poliester que te hará resaltar en el Olimpo de las fundas de poliester fosforitas.

Porque claro, ya que te agencias una funda por la cara tendrás que hacer algo de publicidad a cambio y para éso te tienen que ver bien ¿no?


Funda de sillín verde fosoforito. Qué menos.



Monday, 16 December 2013

Logros del ciclista novato. Cuando por fin metes baza en la conversación

En cualquier conversación civilizada que se precie, el tema de las batallitas es importante de verdad. Si no eres capaz de contar tus propias experiencias - a ser posible más excitantes e inverosímiles que las experiencias de todos los que te rodean - eres como un perro verde. Estás pero no participas y, para colmo, te miran raro porque se preguntan si a lo mejor te has confundido de fiesta/reunión.

Por eso, queridísimos lectores, es esencial que acumules una batería de sucesos-experiencias-chascarrillos para ser aceptado en la comunidad.

Ya pueden entonces felicitarme porque, por fin, fui capaz de mantener a la audiencia en vilo contando una de mis muchas calamidades con la bicicleta, después de que alguien comentara que había alquilado una bicicleta durante las vacaciones. Porque claro - y esto va para los expatriados - en Alemania todo va por el “y yo más” así que hay que dejar que alguien cuente su batallita primero para después, zas, contar la tuya que es mucho más entretenida.

Concretamente me explayé con aquella aventura en la que mi amiga C y yo tuvimos que empujar la bici por la cuneta. Y quedé como una reina porque además de la batallita pude protestar por lo mal que los carriles bicis están planteados en Alemania (en este país si no te quejas no eres nadie y todo sea por mantener a la sala con el corazón en un puño) y lo temerario de la conducción por aquí.

No me levanté y saludé a lo torero porque la jarra de cerveza pesaba mucho pero lo pensé, les aseguro que lo pensé.

Friday, 13 December 2013

La primera bicicleta. Pero sin pedales, por favor


Seguro que ya las conocen pero, por si acaso y para amortizar la foto, aquí les traigo un ejemplo de las mini bicicletas sin pedales que se les compran a los niños para que aprendan a montar. Si hubiese un anuncio en la televisión al respecto seguro que el eslogan sería “tu primera bici”.

Los enanos van encantados con ellas porque siempre tocan el suelo con los pies y es casi imposible que pierdan el equilibrio. Con el tiempo van cogiendo velocidad; tanto es así que ves padres correr detrás de los niños y no les alcanzan.

En el momento que lo de ir en dos ruedas ya no es una novedad y además se acerca el tiempo de pensar en ir al cole (aquí los niños van al colegio con seis años pero suele tener su primera bici alrededor de los cuatro) es cuando empiezan con los pedales.

Al principio se cagan de miedo (jejeje) pero creo que el estupor les dura tres segundos y medio porque en dos días parecen profesionales. Y sin haberles dedicado más de tres ratejos, los niños aprenden a montar.

Así de sencillo.

Y yo perdiendo el tiempo con ruedecillas adosadas... De esas lluvias vienen estos lodos. En fin.


Bicicleta sin pedales para niños pequeños

Wednesday, 11 December 2013

Fundas de sillín que todavía no sé para lo que sirven


Estando en estas latitudes descubres que las prioridades no son las mismas, ni mucho menos. Yo, que soy de las que van a por en pan en bici, no soy nadie si me quitan la talega. Otros sin embargo, como deben usar la bici sí o sí, dedican sus energías a equipar la bici con otras cosillas más útiles.

Una de estos necesarios añadidos es la funda para el sillín. Yo miro tal utensilio como una cosa más de la que fardar pero no, de Despeñaperros para arriba la gente usa las fundas de sillín porque sin ellas irían con una mancha en el trasero de forma permanente provocada por del agua que se acumula en la superficie tras la lluvia o el deshielo de la escarcha y que, por desgracia tiende a quedarse pegada a los pantalones y ¡no se va!

Hasta aquí nada que objetar. De hecho me he vuelto una fan de las fundas de sillín. Ya les iré enseñando alguna cosilla al respecto. Pero lo que me tiene intrigadísima es el verdadero uso de la funda.

Partiendo de la base de que se necesita una funda para cubrir el sillín donde tienes intención de colocar luego las posaderas (de las fundas para ir más cómoda cuando pedaleas no hablo, hablo de las que protegen contra el agua y el hielo) ¿cómo es posible que luego la gente se siente encima de ellas?

Sí, queridísimos lectores. La gente compra una funda o se la regalan; acto seguido cubre el sillín con ella y, cuando vuelve a por la bici, la deja ahí puesta. Lo que significa que acaba con el culo mojado igual ¿o no?

Atribuyo este extraño comportamiento a la perrería, pero no quería pasar si comentarlo por si acaso me estoy obsesionando demasiado con esta pequeña debilidad humana.

Monday, 9 December 2013

Bici Chic


Por fin fui a dar una vuelta al mercado navideño. Me encanta la Navidad y los mercados navideños pero soy un poco alérgica a las celebraciones por anticipado. En este caso: empezar a celebrar la navidad alrededor del 20 de Noviembre.

Es por eso que hasta ayer no me decidiera a empezar con el Glühwein. Fue, sin duda, una decisión acertada porque yendo de puesto en puesto me topé de repente con esta preciosidad.

En esta nueva etapa de mi vida, es parte de la norma fijarme en todas y cada una de las bicicletas que me pasan por delante. Por un lado me convierto en un ser de lo más antisocial porque sólo tengo ojos para ruedas, sillines y demás parafernalia ciclista pero por otro, no se me escapan bellezas como esta.

En cuanto la vi me vino a la cabeza la palabra “chic” y con el nombre se ha quedado y como sé positivamente que no va a ser la única que me encuentre, va a ser la primera de una nueva sección.

Creo que por el momento me compensa estar obsesionada con el tema. ¿No creen?

Bici Chic donde las haya

Friday, 6 December 2013

Oler olamos que todos somos hermanos


Aquí sigo yo con mis elucubraciones ciclistas o, si lo prefieren, lo que hay realmente detrás del binomio genero-humano/bicicleta-tradicional. Han leído bien: bicicleta tradicional. Quiero destacar este punto porque yo no me meto en temas profesionales. Los que corren la Vuelta a España están en otro planeta ciclístico muy muy lejano.

Pues bien. Pensemos en un momento en esos hombres y mujeres de pro que van en bici a todas partes. Haberlos haylos, que yo los veo todos los días ¿Tienen que cocinar? Van al super en bici ¿Quedan con los colegas? Aparcan la bici a la puerta del bar ¿Tienen clase? Van en bici ¿Trabajan? Van en bici, en traje si es necesario.

Y yo pregunto. Cuando se juntan en el mismo sitio más de cinco de estos entrañables ciudadanos ¿cómo huele el lugar? Imaginen una oficina repletita de peña que se ha tirado media hora pedaleando.

¿Llevarán desodorante extra en la mochila?

Nota: No se me enfaden que yo soy pro-bici total. Pero qué quieren que les diga; a veces me surgen dudas de este tipo y por preguntar, que no quede.

Tuesday, 3 December 2013

Accesorios para la Link D8 de Tern. Luggage truss


Por supuesto que al “esqueleto” (porque la bicicleta viene pelada pero con timbre, que conste) se le pueden añadir millones de accesorios y equipación varia para ir fardando por ahí de bicicleta plegable.

Según parece, dependiendo del modelo, se pueden añadir unas y otras cosas. En el caso que nos ocupa, es decir, cuando se trata de la bicicleta plegable Tern Link D8 hay un accesorio que parece ser imprescindible.

Imprescindible porque es el cacharro que necesitas adosar a la bici para poder adosar otros cacharros. Vamos, que sin esta cosa olvídense de lo demás. El nombre que le ha puesto Tern es, ojito al nombre, “luggage truss”. Molón donde los haya; el nombre claro.

En cuanto al accesorio en sí, pues no sé. Es una especie de minibarra futurista curva de aluminio que se conecta a la bici justo delante donde va el logotipo (todo superestudiado, como ven) y que tiene un conector en el extremo que se ajusta perfectamente al resto de accesorios realmente útiles que se quieran instalar.

¿Que quiere una cesta? Necesita del palo y de la cesta, claro.

Yo creo que la idea es genial porque una vez que tienes el cacharro puedes añadir lo que quieras pero, pardiez, hay que comprar el susodicho cacharro. Tiempos modernos, vaya.

Luggage truss para la Tern Link D8

Foto vía Tern

Sunday, 1 December 2013

Enemigos del ciclista novato. El frío


Este es un enemigo sutil. No llama la atención pero cuando te fijas, lo ves por todas partes. Como un dolor sordo.

Te hace pensártelo no dos veces, ¡quinientas!, el montarte sobre la bici. Piensas, cobarde dónde las haya, que las calles deben estar congeladas desde hace horas; que seguro la niebla o esa perenne canícula se te va a colar por cada poro de la piel y te va dar un corte de digestión o algo; que con un tiempo así, entre frío y más que frío, te van a mirar raro porque serás la única que se ha puesto al manillar; que si tenemos temperaturas más frías que las del congelador es porque alguien en lo alto nos está diciendo muy sutilmente “no seas idiota y usa el coche”.

Un enemigo de lo más eficiente.

Nota: es por culpa de este malvado que últimamente no tengo mucho que contarles. Vean cómo se las gasta.

Wednesday, 27 November 2013

Las apariencias engañan


Volviendo de una reunión de amigos en coche (porque en Alemania no hay fiestuquis; los amigos se reúnen) cuando justo delante se incorpora a la calzada un tío grande montando en bicicleta. Nada más verle me salió la vena empática.

- ¡Anda! Otro que acaba de aprender a montar en bici. Pobre, todavía le cuesta enderezar la bici ¡Cómo lo entiendo!
- No, Novata. Ese tío está bolinga.
- No.
- Sí.
- ¿Quieres decir, que cuando monto, parece que voy entoñada?
- Básicamente, aunque no siempre. Vas mejorando.
- No.
- Sí. Pero tú no te preocupes que todos sabemos que lo tuyo es diferente.

¿Debería preocuparme?

Monday, 25 November 2013

Yo soy una “fat bottomed girl”

Ésta es una de mis canciones favoritas. Lo ha sido siempre.

Empiezo a pensar que la idea de montar en bicicleta me rondaba desde hacía muchos pero que muchos años. No hay otra posible explicación.

Me pregunto cómo no había yo caído hasta ahora en la cuenta...


Querido Freddie: 
Allá donde estés. Tu mensaje ha tardado, pero por fin ha llegado a su destino.
Por siempre.
Ciclista Novata.


Bycicle Race de Queen.


Wednesday, 20 November 2013

Pedalear por pura perrería


Desde que me siento al sillín y pedaleo he oído, leído y visto bastante sobre montar en bicicleta y cada dos por tres me he encontrado con cosas como “hacer ejercicio”, “ahorrar” y “ecología”. Por supuesto que montar en bicicleta está relacionado con esas cosas pero hay algo que nunca sale a colación y que, en mi opinión, es tan importante como las anteriores, incluso más.

En lugares donde la bici se da por hecho porque no hay nadie que no tenga bicicleta; donde no hay elevaciones geográficas de ésas que no hay manera de sobrellevar a no ser que seas un profesional de tomo y lomo; donde la población sufre de sobrepeso en general y diabetes en particular. En lugares como esos la gente va en bici en la mayoría de ocasiones por pura perrería.

Como lo leen. Es más fácil ir en bici que andar, al fin y al cabo en cuatro pedaladas llegas a donde quieras y no hace falta sudar porque para eso se han inventado las marchas ¿Qué la cosa se pone cuesta arriba? Pues se empuja un ratejo y arreglado.

Y creo que es la verdadera razón por la que la bicicleta es tan importante para nuestra civilización y tan atrayente al género humano: esponja el vago que llevamos dentro.

Monday, 18 November 2013

Cosas del Ciberespacio

Este post está fuera de onda. Me refiero a que no va de bicis, al menos no directamente. Hoy la cosa va de cómo la gente es capaz de comunicarse da igual el medio; si hay ganas lo demás no importa. Con internet es además todo muy mágico porque no tienes idea de cómo es la otra persona, pero oye, se crea una conexión y ahí que vas a contarle tus cosas y viceversa.

Los últimos días han sido para enmarcarlos, cibernéticamente hablando ¿Por qué? Porque dos personas que no he visto en mi vida me han echo un hueco en su cabeza. Me explico.

El ciclista verde de Vallecas, hace una semana más o menos, me pedía que contestara a unas preguntas para publicar una entrevista en su blog y Bettie Jander me dejó de piedra, unos días después, cuando en esta bitácora me comentaba que había pensado en mí yendo de paseo por Valencia.

Yo a eso lo llamo momentazos ciberespaciales porque ya me dirán si no es alucinante la cosa.

Flipo pensando lo grande que es el mundo y lo pequeño que los seres humanos lo hemos convertido. Madrid-Valencia-MediodelanadaenAlemania. Si me pinchan, no sangro.

P.D.: Quiero dejar constancia de que cada vez que alguien deja aquí un comentario me alegra el día. Gracias amigos.

Friday, 15 November 2013

Señales para ciclistas. No sea rácano y comparta, que no hay sitio para todos


La picaresca está a la orden del día, aquí y en Tombuctú.

Resulta que hay lugares que, por narices, necesitan de paso de peatones. Éso, o no habría manera de ir de A a B sin tener que usar la carretera (como sucede en Madrid en la mayoría de las ocasiones en el momento que quieres salir de tu barrio). Por supuesto que si hay que hacer un paso de peatones pues, ya que estamos, lo juntamos con el carril bici y voilá. Todo el mundo contento.

No piensen que me quejo de vicio. Un carril bici/paso peatonal compartido es mejor que nada pero ya les vale. Digamos que el dinero se lo gastan en plantar señales como estas y problema resuelto.

Por ser señal de color azul ya me gusta aunque hay que tener cuidado y practicar con el timbre, más que nada por evitar atropellar al pobre peatón que no tiene culpa alguna de ir por el mismo camino.



Wednesday, 13 November 2013

A por el pan en bicicleta


Me han dicho que no se creen una palabra cuando digo que yo voy a por el pan en bicicleta. Me creen menos aún cuando afirmo que yo, básicamente, voy en bici porque necesito ir a por el pan.

Debo reconocer que no estoy muy segura de si monto en bicicleta porque compro el pan en una panadería un tanto lejana o si, por el contrario, como pan porque tengo que amortizar mis rulos con la bici. Todavía necesito tiempo para aclarar este punto pero de una cosa estoy segura: como pan. Barras de pan, panecillos, roscas, pretzels... da igual. Yo soy de las que comen pan y cuando no lo horneo pues lo compro, como se podrán imaginar.

Por lo visto, lo que mis lectores no se creen (o un porcentaje minúsculo de la audiencia) es que pueda llevar el pan mientras monto, de ahí que piensen que lo del pan es una trola porque claro, con lo mal que se me da, cómo es posible que sea capaz de volver a casa con una bolsa de plástico en la mano a la vez que manejo mi velocípedo.

Aciertan los que creen que yo jamás llevaría una bolsa de la mano mientras pedaleo y que una no es propensa al suicidio ni por asomo. Pero miren ustedes por donde que yo, para tal menester, tengo el mejor de los inventos.

No lo adivinarán ni en mil años.

¡Ja! Tengo una mochila. Por cierto que el forro parece diseñado a propósito para limpiar fácilmente las migas de pan. No se queda ni una incrustada. El diseño es el diseño, oigan.

La foto va para los escépticos.





Nota: yo siempre fui a por el pan pero al principio iba con otros que hacían la parte del sherpa. Jeje. Recuerden que lo de llevar mochila es algo totalmente nuevo para mí.

Wednesday, 6 November 2013

Mi flamante bicicleta nueva (II). Tern plegable Link D8


...sigue

Pues eso. Que yo lo que quiero es hablarles de mi bici.

Me han dicho que es lo último de lo último porque la empresa que la fabrica es de reciente creación. Por lo visto los señores que han diseñado mi bici y otras parecidas trabajaban antes en otra empresa que también diseñaba y montaba bicis plegables (Dahon) pero ya se sabe que no es oro todo lo que brilla y, por razones que yo desconozco, decidieron ponerse por su cuenta y seguir diseñando y montando bicis molonas en otra parte (Tern). Y ¿saben qué? Que se lo agradezco infinito porque gracias a ello monto ahora en bicicleta y eso, como ya saben, tiene matices de milagro.

Yo no estaré muy puesta en esto de los avances técnicos pero agradezco enormemente que otros sí. Al menos los que han puesto su granito de arena para construir maravillas como la Link. Cada vez que veo a alguien montado en bicicleta no puedo evitar decir: “mi bici mola más” o “la mía es más bonita” o “porque no has visto la mía”... Sueno como una niña pequeña con bicicleta nueva, lo sé.

Mi bicicleta es un Link D8 (suena excitante ¿a que sí?) de la marca Tern. La encontraron -los que me la regalaron, claro- on line por muy buen precio en una de las tiendas de la zona. Supongo que porque han entrado nuevos modelos y querían aligerar el stock. De todas formas me alegra tener un sitio al que ir en caso de que pase algo porque yo de bicicletas no entiendo absolutamente nada.

Les copio aquí las características de mi super flamante bicicleta nueva, según Tern:

Dimensiones de la bici plegada: 38 x 79 x 72 cm (cabe estupendamente en la esquina del pasillo)
Dimensiones de las ruedas: 20 pulgadas.
Peso: 12,1 kg (extraño, a mí me parece que pesa menos)
Distancia del asiento al manillar: entre 59 cm y 63 cm.
Distancia del sillín al pedal: entre 70 cm y 96 cm.
Altura del ciclista: entre 142 cm y 190 cm.
Tiempo de plegado: 10 segundos (bueno... a mí me cuesta algo más; será que no practico los suficiente)
Peso máximo: 110 Kg (lo que significa que si la bici pesa como mucho 12,1 kg y el peso máximo que puede soportar la pobre es de 110 kg... lo siento amigos pero mejor será que no engorden más de 97,9 kg)
Accesorios: timbre (este detalle me encanta, no sólo por el timbre sino porque no pesaba yo que fuera tan importante como para especificarlo)
Material: aluminio sobre todo y acero inoxidable (de ahí que sea tan ligera)

Bicicleta plegable Tern. Modelo Link D8.



Y hasta aquí puedo escribir porque el resto de “detallitos” tienen nombres tan raros que me da cosa mentarlos, todo sea que meta la pata. Denme algo de tiempo para asimilar toda la información.

Continuará...

Saturday, 2 November 2013

Mi flamante bicicleta nueva


Ahora que los vientos huracanados me impided literalmente sentarme sobre el sillín no sea que salgamos las dos volando, tengo tiempo para contarles ciertos detalles que hasta ahora tenía guardados en la recámara.

Veamos.... ah! sí. Les debo una entrada en toda regla dedicada al objeto de deseo de este blog: mi flamante bicicleta nueva. Bueno, nueva ya no es pero ustedes me entienden.

Sigue sin nombre la pobre; será porque se me sigue cayendo la baba cada vez que la miro y mis neuronas no aciertan a alienarse adecuadamente para pensar. Porque está claro que mi bicicleta es la bicicleta más chula del mundo mundial y claro, tengo que buscar un nombre tan chulo como ella. Y es que es mi primera bici -o casi- y todo el mundo sabe que la primera bici no se olvida jamás. Estoy en ello.

El caso es que hoy quiero enseñarles algunos detalles del susodicho velocípedo más que nada porque con estas ventiscas que me rodean tengo tiempo de sobra. Como he encontrado unas fotos que ilustran bien el asunto he decidido compartirlas con ustedes; además de la información, por supuesto.

Para empezar. Mi flamante bicicleta es una bicicleta plegable. Se convierte en un paquetito con solo hacer clack dos veces: una en la base de la barra que conecta la rueda delantera con el manillar...






...y otra en la barra que conecta las dos ruedas (siento no saber el nombre técnico de las barras en cuestión).





Al principio pensé que eso de que se doblara no traería más que problemas pero no. La bicicleta es resistente como la que más y de lo más versátil. La pueden conducir personas que midan entre 1,42 y 1,90 metros de altura o lleguen a pesar hasta los 90 kilos, creo. Así que coman todo lo que quieran que siempre habrá una bicicleta para ustedes disponible en el mercado. Mi pequeña joya tiene además 7 marchas que prácticamente no uso, más que nada porque me olvido de que están ahí. Y ya.

Digo “y ya” porque he decidido que, por el momento, no voy a añadirle nada de nada. No entiendo de artilugios (accesorios varios y equipación) y el peso del que me libro es una bendición. Además, para qué voy yo a llevar nada pegado si soy incapaz de usarlo en ruta.

Los detalles técnicos en cuestión los copio del librito que venía con la bici porque todavía soy tan novata que no sé explicarlo con mis propias palabras:

Continuará...

Thursday, 31 October 2013

Nombres de bicicleta. Pumpkin


Este nombre no estaba, en principio, dentro de los cálculos pero ¡qué caramba!, no le voy a hacer un feo al día. Además creo que le pega.

Con eso de que estamos en Halloween y me van a dar la tarde llamando a la puerta para pedir chuches por todo el morro ¿por qué no hacer un pequeño homenaje a la bicicleta poniéndola, aunque sólo sea por un día, el nombre de Calabaza.

Ya sé que calabaza es más patrio que pumpkin pero deben saber que para mí, ese vegetal del que salen esas sopas tan ricas sólo tiene la acepción inglesa en mi cabeza. Váyase usted a saber por qué.

Así que nada. Hoy mi superbicicleta se llama Pumpkin. Mañana ya veremos.

Quién sabe. Lo mismo mi bici salió de esto.

¡Buh!


Monday, 28 October 2013

No hay foto del evento ciclístico pero realmente ocurrió


Si quieren que les sea sincera estoy un poco en shock. Un buen shock, no lo niego, pero ando que no me lo creo. Es una pena que a nadie se le ocurriera hacerme una foto porque cuando lo cuente no me van a creer. Va a parecer que me lo invento pero no, ha pasado de verdad de la buena. Palabrita de ciclista novata.

Resulta que, gracias a Dios, una de mis amigas ha salido por fin del hospital. Sana y salva  aunque con una vesícula y unas cuantas piedras menos. Más ligera, vaya. Encantada de la vida de no ser porque en el último momento (viernes por la noche) caí en la cuenta de que no tenía nada que llevar (sábado por la mañana, muy temprano para mi gusto) a nuestro reencuentro post-hospitalario. Horror. Aquí nadie aparece con las manos vacías, jamás. Vale que la gente aparece con chorradas del todo a cien (incluso ya usadas) pero aparecen con algo y yo no tenía nada. Horror, horror, horror.

El sábado por la mañana desayunando (alrededor de las 8:00 am, lo juro) se me ocurrió una idea peregrina. De esas que en España serían imposibles de llevar a cabo pero que oye, en Alemania...

¿Y si me acercaba en un pispás a la floristería a comprar un hermoso ramo? Pero claro, el tiempo apremiaba porque a las 9:30 am venían a recogerme para ir de visita. Y claro, pensé en mi bicicleta. Qué mejor para ir rápido y sin mucha parafernalia ¿no?

Pues allá que fui. Con un frío pelón y sin peinar, me lancé a las calles para comprar flores un sábado antes de las 9 de la mañana. Surrealista pero cierto y ¿saben qué?

¡La floristería estaba abierta!

Toma, toma y mil veces toma.

Tras un rato para decidirme, otro ratillo de cháchara con la florista y un buen rato para preparar las flores compré un ramo de los más mono, de esos que pesan mucho y ocupan aún más y me dispuse a pedalear de vuelta.

Un momento.

No tengo bolsa, ni mochila, ni nada... Eh...

Pues no se lo creerán pero volví en bici agarrando el ramo en la mano izquierda dado la vuelta y apretando con todas mis fuerzas el manillar. Hasta me aseguré de no dar rodillazos en cada pedalada. Toda una proeza.

Lo que hace la necesidad, oiga.

Thursday, 24 October 2013

Enemigos del ciclista novato. El otoño

Ya sé que el otoño es una estación preciosa, con los arbolitos cambiando de color, las hojas que caen al suelo y dejan los caminos bonitos como cual bucólica postal. Todo muy tierno en tonos rojos, amarillos, anaranjados. Chupi.

Hasta que llegó la ciclista novata para montar el Belén y eso que todavía queda para el invierno.

Tres cosas a tener en cuenta con el maldito otoño:

  1. Hace frío, llueve, cada día oscurece más rápido, trae unas ventiscas del copón, los animales con alas y algo de raciocinio huyen despavoridos con un “ahí te quedas tía que nosotros nos vamos pal sur”. Una depresión, vaya.
  2. A la lluvia hay que añadirle una perenne canícula que lo deja todo todito empapado, lo que musgos y demás seres verdes microscópicos con mala baba utilizan para procrear formando un película resbaladiza que, ojito, te puede traer más de un disgusto si te da por frenar así de repente. Cosa que a la menda le sucede un día sí y otro también.
  3. Esas hojas tan bonitas y tan coloridas además de resbalar como demonios ocultan piedras, palos y objetos de diverso tamaño y peligrosidad debajo. Ergo, además de resbalar ¡vas dando tumbos!. Ergo, voy como loca esquivando montoncillos no sea que tengan sorpresa dentro.

Si es que el otoño es una maravilla, oiga.

Monday, 21 October 2013

Señales para ciclistas. Fin del carril bici


Casi una semana sin decirles ni mu. Pero compréndanme, odio los finales en los que el chico no besa a la chica, o el mundo no es salvado por enésima vez o los carriles bici terminan; y claro, no quiería hablar de ello ¿para qué regodearse en el las malas noticias?

Porque eso es precisamente lo que sucede al levantar la vista y ver esto: la viva imagen de una mala noticia. El fin de una hermosa amistad, el punto y final de un espléndido día, la vuelta instantánea al dolor de cervicales y la subida inmediata del nivel de estrés.

No hay nada peor que ver el final de un carril bici, o bueno, casi nada. Es como, si con una pedalada más, entraras en un universo desconocido con un cartel de entrada que dijera “ándese con ojo que las bicicletas aquí no pintan nada”.

Pero, como reza el dicho, "quien no se consuela, es porque no quiere". Menos mal que voy con gente que sabe un montón de pedales, sillines y radios de rueda. Por que yo sola, ni loca pasaría de ese punto.




Para el que no lo sepa, Ende significa fin. Snif.

Wednesday, 16 October 2013

De cotillismo y triciclos


Domingo, alrededor de las 11:00 am, ordenador echando chispas y emitiendo hondas extrañas mientras dos cotillas de tomo y lomo deciden ponerse al día con todos los chismes del país y parte del extranjero. Doy fe.

Éstas dos mujeres podrían ser cualquiera de las muchas que pueblan el mundo mundial de no ser porque éstas, en concreto, son madre e hija y, por alguna extraña siempre quieren llevarse el gato al agua.

La hija le dice a la madre:

- Deberías verme ya con la bici ¡Hasta levanto el trasero cuando pedaleo!

La madre, que no se cree una palabra, sorprendidísima contesta:

- No me digas.

La hija, impulsada por los ánimos maternos, ingenua continúa:

- Ya ves. Pecando de modesta debo decir que jamás pensé que se me fuera a dar tan bien.

Viendo cómo el tono adquiere notas de cotillismo total la madre se lanza con un:

- ¡Ni tú ni nadie, hija!

¿Qué habrá querido decir con lo de “ni nadie”? Dispuesta a descifrarlo la hija deja caer:

- Hombre, tampoco es que fuese tan nula.

Suspiro que se intuye a través de la pantalla pixelada (porque por mucho que haya evolucionado la técnica, madre e hija se ven a través de San Pixel Salvador).

- Ese suspiro... Madre, qué quiere decir ese suspiro.

Momento incómodo en el que nadie se mueve o es que la linea ha dejado de funcionar, quién sabe.

- ¡Pero si ni siquiera quisiste montarte en el triciclo!

Un momento. La hija apurada pregunta:

- ¿Triciclo? Yo nunca he tenido un triciclo.

La madre se pone farruca:

- Rosa. Tengo fotos.

Nota para las expatriadas principiantes. Jamás dejes a una madre llevarse el gato al agua en la red o acabarás también bajo su yugo a través de las ondas.

- Yo no he visto jamás esas fotos.

¡Ja! Negar y negar hasta que te crea.

- Las tuve que esconder porque te pillé rompiéndolas.

Mier**. Ella piensa más rápido que yo.

- Me habrías caneado si hubiese hecho tal cosa y tú no habrías hecho una cosa así.

Así, mantenerse firme es lo mejor.

- Lo hice.

O_o

- Y ¿por qué no me acuerdo? Si se puede saber.

Me está acorralando.

- Supongo que un psicólogo tendría una teoría al respecto. Yo, en mi modesta opinión creo que porque todo lo que tenga que ver con ruedas, movimiento, velocidad y ejercicio físico te da alergia así que, como ya te digo, encantada estoy de que por fin decidas montar en bicicleta.

Me conoce como si me hubiese parido. Así no hay manera.

- ¡Qué emoción! ¡Tuve un triciclo! ¿Y cómo dices que era el triciclo?

Si no puedes vencer, únete a ellos.

Madre 1, Hija 0

Friday, 11 October 2013

Señales para ciclistas. Azul


El azul es mi color preferido o al menos debería serlo porque, en lo que a ciclismo se refiere, es el que más alegrías me da.

Da igual que ya no sienta las piernas, que las venas de la frente estén a punto de estallar, que la tensión en los omoplatos sea confundida a menudo con incipiente ataque al corazón, que el cambio de marchas tenga loca a la única neurona viva que da tumbos en mi cerebro o que el viento parezca soplar estilo vendaval sólo por donde yo voy.

Cuando levanto la vista y veo ese pedazo de metal así tan rendondito, tan informativo, tan bien plantado, tan estético, tan... azul, las penas se desvanecen y un suspiro de alivio y alegría recorre mi cuerpo de forma que el día parece más soleado y el viento me recuerda a la brisa del mar. Y así da gusto ir en bicicleta, se lo aseguro.





Para su información les diré que con esta señal ya no deben preocuparse por los coches porque está pensada para que usted y sólo usted vaya tan tranquilo. Porque ¡el carril es suyo! querido ciclista novato. Bueno, suyo y de cualquiera que quiera pedalear con usted, claro está.

Wednesday, 9 October 2013

Confesiones de otro ciclista novato


Mi sobrino, en un momento de despiste, me ha hecho unas cuantas confesiones que me ha permitido les cuente por si pueden servirle a alguien en sus mismas circunstancias. Para que vean que a pesar de que me hace sudar la gota gorda cuando se trata de competir, tiene un corazón que no le cabe en el pecho.

El pobre sufre, según me ha explicado, el síndrome de madrehistéricaalbordedelcolapso. Ésto viene a significar que cada vez que decide sentarse sobre el sillín es obligado irremediablemente a llevar encima todo el arsenal; dícese de ropa tan fuerte que raspa, casco que le hace sudar y le deja el pelo pegado a la cabeza, guantes que no evitan las ampollas, rodilleras que le rozan por la parte de atrás, coderas que asegura le quedan grandes, cantimplora que nadie se molesta en llenar, azúcar en pastillas que nunca encuentra entre tanto bolsillo y GPS.

Con ello calma los nervios maternos pero tarda horas en prepararse para dos minutos de nada en la bicicleta. Y claro, él se queja (por lo bajini) de que para cuando ha conseguido contentar a su progenitora y todo parece en orden, él ya no tiene ganas de montar porque los amigos llevan tres horas sudando y seguro que no quieren seguir o, peor aún, no tiene idea de dónde han ido con la bici.

Según me contaba estas cosas, y otras, pensé que yo me quejo de vicio.

¡Estoy contigo, sobrino! Por mucho que entienda a tu madre perfectamente.

Monday, 7 October 2013

La mochila como elemento estabilizador


Quién hubiese pensado que un trozo de material con cierre en la parte de arriba y dos tiras más o menos consistentes cosidas en la parte de atrás diera tanto de qué hablar. Será porque ahora me dejan usarla.

Vamos, que con la mochila tenemos para rato porque nada menos que he descubierto que te ayuda a mantener el equilibrio; como lo leen, la mochila puede ser utilizada como elemento estabilizador (disculpen que hoy me haya salido una expresión tan... así). Suena muy complejo pero que no se alarme nadie porque tiene que ver con la fuerza de la gravedad y el punto de equilibrio y esos palabros los conoce todo el mundo que haya pasado por la educación secundaria, supongo.

Resulta que a parte de las malísimas consecuencias de llevar mochila (recuerden cuando iban al cole con la mochila a cuestas llenita de libros) hay momentos en que te alegras de ir a lo sherpa sobre la bicicleta.

Cuando la mochila va bien ajustada, es decir, que va tan prieta que te corta el flujo sanguíneo que llega al corazón y te impide respirar con facilidad porque todas las reservas energéticas se centran en tus hombros, puede ser utilizada como elemento estabilizador.

Ole ahí.

Es como si te acercara más hacia el sillín si cabe y claro, ayuda a que no te vayas hacia los lados una vez que tienes controlado el tembleque de las piernas. Eso sí, la mochila debe ir compacta además. No cargada, no, com-pac-ta. O lo que es lo mismo, todo bien colocadito para que nada vaya dando tumbos.

Pero atención, toda esta parrafada funciona sí y sólo sí usted va en línea recta. Para las curvas deberá practicar algo más porque hay que compensar la variación del punto de gravedad, nada menos. En fin.

Saturday, 5 October 2013

Nombres de bicicleta. Espiga


Si ya lo decía mi madre: “la cabra tira pa’l monte” (¡y dale con la cabra!).

En cuanto preguntas, ya sabes por la respuesta, a lo que se dedica el interpelado. En el momento que hay que echar la imaginación a correr cada uno va por dónde mejor se conoce el camino y acaba con soluciones que no sabes muy bien si les han salido por sí solos o es que han visualizado algún momento de un día en el trabajo.

¿Qué se supone que un ingeniero agrónomo ha de contestar a la ya famosa pregunta de “qué nombre le pondría usted a mi bici”?

- Espiga - así, a bocajarro.

Y tampoco crean que ha dicho mucho más. Yo creo que el chaval ha estado muy liado con la cosecha de este año. Pero en fin.


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Nota: admito sugerencias, de verdad. Tras un tiempo razonable intentaré escoger entre los nombres disponibles si es que no me viene la ocurrencia del milenio y yo solita le pongo nombre a mi bicicleta.


Thursday, 3 October 2013

Enemigos del ciclista novato. El empedrado


Quedará muy bonito en la ciudad y dará un toque histórico a las calles pero no hay cosa peor para el que aprende a montar en bicicleta que el empedrado. Pongámonos en situación: resulta que vas tan tranquilamente por una calle asfaltada que por una extraña razón no tiene casi tráfico y ves como a cien metros el suelo se convierte en una orgía de de piedras que asoman irregularmente con peligrosísimos huecos entre ellas. ¿Qué haces? Entrar en modo pánico y rezar para que todo el equipamiento de protección que llevas encima realmente funcione.

Primero porque yo veo dificilísimo mantener el equilibrio cuando todo se mueve a mi alrededor. Segundo porque aprieto más si cabe el manillar con las manos, lo que provoca la subida inmediata del ácido láctico con el dolor que ello conlleva, tercero porque cierro la mandíbula inconscientemente y corro peligro de sufrir una apoplejía y cuarto porque el traqueteo triplica el tiempo que voy a sufrir agujetas.

Además, ¿y si llueve? ¿y si además hace frío y se congela el agua de lluvia? ¡Es como resbalar sobre un espejo! Admitámoslo, empedrado es sinónimo de pánicosinfin.

Señores del ayuntamiento. Tengan a bien poner en su lista de quehaceres carriles bici alternativos en los trayectos en los que haya empedrado. Les aseguro que alegrará la vida de los ciclistas novatos (votantes al fin y al cabo) y además mis posaderas se lo agradecerán infinitamente.

Monday, 30 September 2013

Historia de una bicicleta (I)


Corría el año 1961. La vida no era fácil por aquella época por lo visto. Casi nadie tenía coche y había que hacer cola hasta para poder comprar un kilo de naranjas. Se hacen una idea del lugar.

Pues así las cosas hete aquí que el hijo de una modesta familia cumplió los 17 años quedando patente que no podía seguir utilizando la bicicleta heredada de su primo hermano con la que se golpeaba el pecho cada vez que daba una pedalada. El caso es que el padre de la criatura, viendo que aquello no iba a ningún lado decidió acercarse a la tienda de bicicletas más cercanas y preguntar por una que le fuera bien al chaval y, ya de paso, le durara lo suficiente como para no tener que dedicarle más neuronas al asunto.

Dicho y hecho. El padre, sin decir nada a nadie, apareció en la fiesta de cumpleaños del muchacho con una bicicleta de carreras bajo el brazo. Una bici “Diamant” que había costado nada menos que el sueldo íntegro de un mes pero que el padre orgulloso no dudó en gastar. La ocasión lo merecía.


Símbolo de las bicicletas "Diamant" en los años sesenta



La bicicleta hizo su servicio. Tanto es así que aquel chaval se convirtió en hombre y todavía utilizaba la misma bicicleta. Daba igual; lo mismo iba a hacer los recados que visitaba a la novia de la ciudad vecina o pedaleaba todos los días hasta a la universidad. La bicicleta siempre estuvo allí.

Pero, claro está, la vida cambia y cuando ese chico, ahora hombre hecho y derecho, formó una familia todo se complicó en extremo como para andar pensando en la pobre bici que tan bien le había servido. Que si la casa, que si el trabajo, que si la guardería, que si el alquiler... Y así el maravilloso velocípedo pasó años en el sótano acumulando polvo y desapareciendo de la memoria colectiva, o casi.

Llegó el día que aquel hombre se vio en la misma tesitura que su padre años atrás. Tenía un hijo que crecía a centímetro por día, como poco, y las bicis se le iban quedando pequeñas. Una detrás de otra. Porque por aquel entonces -principios de los ochenta- casi nadie iba en coche a todas partes, al menos no por esos lares. La bici era poco menos que un bien de primerísima necesidad y un chaval así en plena edad del pavo no podía ir al instituto con una bici tan pequeña que le provocaba ampollas en las rodillas tras rozar con el manillar a cada pedalada. Ustedes lo entienden, seguro.

Así que nuestra maravillosa bicicleta volvió a ser la protagonista. Salió de aquella capa de mugre para resurgir de sus cenizas y hacer lo que mejor sabía hacer: llevar a su orgulloso nuevo dueño donde fuese menester.

continuará...

Wednesday, 25 September 2013

Señales para ciclistas. Peligro, ciclistas


No es que yo sea de las que protestan por todo, no. Pero para qué negarlo; me pica ver una señal como la que les traigo hoy, por muy buena señal que sea.

Para los que no lo sepan, una señal de forma triangular y borde rojo debe hacernos pensar ipso facto en la palabra ¡¡¡peligro!!!, con todos los signos de admiración incluidos. Pero... es que... resulta... que usted, queridísimo ciclista novato -o no tan novato- es el peligro. Siento ser yo la que se lo diga pero no se enfade con el mensajero; la vida es así de dura.

Porque claro, usted va sobre dos ruedas y otros con los que comparte espacio vial van a dos patas, digo piernas, y eso es un peligro potencial para los que andan. Recuerde que no es el único que va a por el pan; el resto de la población también tiene derecho a comer ese día.

Así que nada. Vaya despacio y no olvide que, si bien esta señal no le dice nada, se lo dice a otros.  Ándese con cuidado amigo ciclista, porque a su alrededor es usted tema de conversación. Y no de las buenas, que conste.



Monday, 23 September 2013

Perfeccionando maestrías ciclísticas


Porque a estas alturas tengo asumidísimo que prácticamente todo lo relativo a ir en bici es sinónimo de maestría.

Hace algún tiempo conseguí pedalear estando de pie sobre los pedales. Como hacen los ciclistas profesionales cuando suben montañas y demás accidentes geográficos con el hígado fuera ¿lo recuerdan? Lo que no conté en su momento, para no amargarles nuevamente con mis penas, fue que aquella primera vez y todas veces siguientes voy como a dos tiempos cada vez que lo vuelvo a intentar. Es decir, que acelero cuando empujo el pedal con el pie derecho pero parece que me paro en seco hasta que consigo poner el pie derecho otra vez arriba. No sé si me explico.

Y parece que cojo carrerilla pero no. Y ahí sigo sube y baja en un parece que sí pero realmente va a ser que no.

He estado inspeccionando cómo lo hacen otros y parece ser un problema de lo más extendido, de no ser porque yo, según veo que voy a parar, acabo por saltar de la bicicleta. Una que es original.

Y es aquí donde entra la sapiencia ciclista. Por lo visto la inercia ayuda, mira tú. O vas ya con algo de velocidad (típico) o déjalo. Porque esta metodología pedalística hace que una vaya muy rápido y ya me conocen. Básicamente, mientras no supere el cangelo a ir rápido ya me puedo ir olvidando de presumir de pedalear de pie de corrido.

Pero nada, que yo insisto.

Friday, 20 September 2013

Enemigos del ciclista novato. Pinchazo en medio de la nada


Este es un enemigo en potencia pero que ahí anda esperando cazarte en cuanto te despistes.

Entre los conocimientos que el ciclista novato lleva puestos en el momento de sentarse en una bicicleta no están, ni mucho menos, los relativos a arreglar un pinchazo. Por supuesto que tampoco va el pobre cargando con las instrucciones de uso de la bici y todos sabemos que llevar a cuestas una rueda de recambio cruzada a lo bandolera ya no se lleva.

Peor aún ¿cómo diantres sabe el pobre que ha pinchado? ¿Pierde el equilibro? ¿Empieza a dar tumbos a derecha e izquierda? ¿Oye un silbido?

Sólo se me ocurre una manera: el ciclista novato en cuestión sabe positivamente que se le ha pinchado una rueda, da igual cual, cuando alguien se lo dice. Ergo: el ciclista novato debería ir siempre acompañado. Pero si va sólo... ¿Entonces qué? ¿Llama al club ciclista para que le rescaten en helicóptero?

Ven el peligro potencial si tal cosa sucediera, seguro.

Wednesday, 18 September 2013

El palo ese


Pues que no puedo dormir. La duda me invade y no pego ojo desde que intenté decir “------” y no me salió nada por la boca porque no sé el nombre.

Lo peor es que ni sé el nombre en español ni consigo recordar el nombre en inglés y por lo visto, no debe haber nombre en alemán tampoco. He mirado en internet en millones de fotos y gráficos pero nada. Parece que este componente de la bici no es lo suficientemente importante como para dedicarle una flechita con explicación si quiera.

Vamos a ver. Qué cosa con forma de barra mueves hacia abajo con los pies cuando aparcas la bicicleta. Sí, esa misma que cuando quieres montar tienes que volver a dar otra patada para que suba y no moleste. Ésa que las bicicletas de carreras no tienen, y esa es otra duda que me tiene perpleja pero ahora menos.

¡¿Cómo demonios se llama el palo ese?!



Tuesday, 17 September 2013

Copito de nieve


Lo bueno de estos móviles tan inteligentes es que valen para todo y saben hacer de todo. Puedes sacar en un pispás una foto de tu bici y enseñarla a todo bicho viviente como si de tu primogénito se tratara. Aprovechas para hablar de sus innumerables cualidades y de paso, ya que te encuentras ante una persona adulta con toneladas de experiencia a sus espaldas y unas opiniones que respetas profundamente, preguntas como quien no quiere la cosa:

- ¿Y tú, que nombre le pondrías a una preciosidad como ésta?

Cara de circunstancia de mi interlocutora que lleva soportando mis monólogos sobre el tema las dos últimas horas con santa paciencia (ella no monta en bici, vaya):

- Pues... No sé. La bici es blanca... Co...

- ¡Copito de nieve no!

- ¿Por qué no?

- ¡¿Pues porque no es original?! Además, Copito de nieve era una cabra y la cabra no tenía ninguna raya naranja, que yo sepa.

- Mirado así... Aunque el manillar podía perfectamente ser los cuernos.

- Ja, ja. Además, por qué a todo el mundo le da por los diminutivos.

- Eso será porque tu bici es mini.

- ¡Pero bien plantada!

- Si lo que quieres es ser “original” ¿para qué me preguntas?

A ésta las bicis obviamente ni le van ni le vienen. En fin, apunto la sugerencia pero seguiré buscando.

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Nota: admito sugerencias, de verdad. Tras un tiempo razonable intentaré escoger entre los nombres disponibles si es que no me viene la ocurrencia del milenio y yo solita le pongo nombre a mi bicicleta.

Monday, 16 September 2013

La bici está que lo rompe

Hay que aprovechar las situaciones según vienen así que ahí voy.

No he podido evitar hacerme eco de la viñeta de hoy de Ramón en El País. Hipo, Popo, Pota y Tamo se alegran de cómo las ventas de bicicletas se han disparado en España.

Un triunfo del que me alegro sobremanera.




Bicis para todos los gustos


Haberlas haylas, fijo.

De todos los tamaños, formas, colores y usos. La imaginación al poder, que para eso se tiene.

Desde bicis de lo más inútil (con ruedas cuadradas, por ejemplo) a las más eficientes (con una silla de plástico de jardín para invitar a los amigos a sentarse) pasando por las inverosímiles bicicletas de diez metros de alto o las recicladas usando el cabecero de la cama o las que flotan para si debe cruzar el charco.

Lo tienen todo aquí. Pasen y vean.




Y esa musiquilla... Pero ¡cuidado! que se queda pegada al cerebro y acaba uno cantándola a todas horas. Avisados quedan.

Friday, 13 September 2013

Señales para ciclistas. El síndrome de “ir a setas”


El síndrome de “ir a setas” es un síndrome la mar de conocido pero así como en petit comité.

Otoño es sinónimo de temporada de setas. Eso lo sabe todo el mundo. Lo que no todo el mundo sabe es que ir a buscar setas (lo que en mi pueblo llaman “ir a setas”) requiere de ciertas habilidades que sólo se desarrollan en el transcurso de la búsqueda. Tengo que decir que lo que unos llaman habilidades yo lo he rebautizado como síndrome porque te ataca como una enfermedad.

Les explico en contexto porque creo que se me entenderá mejor. Cuando vas a setas tienes en la cabeza una fotografía de las setas que conoces y comienzas a buscar por los sitios en los que crees que las vas a encontrar. Al cabo de dos horas de búsqueda les juro que vas por el bosque moviendo el cuello como un búho y enfocado sólo donde crees que vas a ver setas. Tanto es así que días después te ves por la calle enfocando en las esquinas donde crees que podría ser un buen sitio.

¿Pillan ahora lo de síndrome?

Pues bien. Con esta señal pasa lo mismo porque como bien saben ustedes los gobiernos locales de todo el santo planeta nunca tienen suficiente dinero para poner el número de señales necesarias que indiquen la ruta con algo de decencia. Con esto digo que acabas por mirar cada poste, cada farola, cada árbol como cuando miras los buenos sitios para setas. Buscas y buscas desesperadamente la siguiente señal no sea que te salgas de la ruta y acabes en Pernambuco.

Créanme si les digo que hasta los que van con mapa y brújula terminan por perderse tarde o temprano.

Porque esta señal indica una ruta ciclista, pintoresca como la que más. Cada una -de las rutas ciclistas, se entiende- tiene asignada un color, como las lineas del metro. Así que si usted va por la ruta azul (como la de la foto) maldiga el momento en que, de repente, la raya es amarilla porque sólo puede significar una cosa: se ha perdido así que vuelva por donde ha venido. Otra vez.

Ruta ciclista: mibicicleta.net


Wednesday, 11 September 2013

Logros del ciclista novato. Cuando te dejan cargar con tu propia mochila


Suena patético pero así es. Aunque el ciclista novato cuente con toda la equipación necesaria y más, sólo podrá utilizarla cuando los no tan novatos así se lo comuniquen. No es que el ciclista novato tenga prohibido usar su propia mochila, no; sólo se le aconsejará no utilizarla cuando monte en bicicleta.

¿Qué pasa entonces cuando alguien dice...

- ... Por qué no te animas y llevas hoy la mochila?

Pues que el ciclista novato debe darse la vuelta para que no le vean esa lagrimilla en el ojo que amenaza con rodar mejilla abajo de pura alegría.

O, si el ciclista novato pasa olímpicamente de esas chorradas sentimentaloides pues suelta un...

- ...Ya iba siendo hora, hombre- mientras agarra la mochila y sale pitando con ella ya sobre los hombros.

Para gustos los colores.

Monday, 9 September 2013

Enemigos del ciclista novato. El líder que nunca pregunta


Este enemigo acarrea estrés post-traumático así que asegúrese de encontrar a alguien que no tenga problemas para preguntar si es necesario mientras hace de guía para un grupo de al menos diez ciclistas novatos.

Ya sé que un guía que se precie jamás reconocerá que no sabe donde está o que, por un milisegundo, ha perdido el norte pero es que es mucho peor si no reconoce el gafe y acabamos todos pedaleando otros cinco quilómetros como quien no quiere la cosa.

Sinceramente, una pregunta a tiempo vale más que una parada cardíaca generalizada ¿no? Y es que los guías tienen a considerarse líderes en el momento que hacen el trabajo cuatro veces y claro, pasa lo que pasa. No preguntan porque lo saben todo o, como creo, piensan que no les van a dar una respuesta sincera y la situación se les irá de las manos.

Al grano. Si usted no conoce al guía mejor que investigue por su cuenta primero por dónde van a perderse, más que nada como plan B, o tenga preparadas barritas energéticas para alimentar a un ejército, porque la cosa irá para largo.

Friday, 6 September 2013

Murphy también montaba en bicicleta


Hay una ley de Murphy que muy pocos conocen y que viene que ni pintada para el asunto que nos ocupa. Dice así:


“Si hay una piedra en medio de la carretera, por muy ancha que sea la carretera o por muy pequeña que sea la piedra, el ciclista novato acabará comiéndosela”


Muy listo el tal Murphy...

Imaginemos por un momento que hay una piedra, más bien china, en la calle. La calle está vacía y sólo pasan coches de vez en cuando así que se puede ir en bicicleta tan alegremente sin pensar en catástrofes de ningún tipo. Pues eso; que hay una china en medio de la calle y yo la veo. Ya el ver la china es todo un logro porque con tantas cosas a las que prestar atención es fácil perder detalles nimios como ése.

Y con la china a evitar en los próximos segundos sigo mi camino, pero cuanto más avanzo y más intento esquivarla más me acerco a ella. A menos de metro y medio es decir, media pedalada, se me encoge el estómago y veo mi vida pasar lentamente en mi mente porque no hay manera de que pueda eludir la colisión. Y me como la china.

A la piedra, por supuesto, no le pasa nada pero mi bicicleta pega un traspiés y a pesar de que no hay casi ningún otro vehículo ni gente alrededor, acabo dando un manillazo y me voy derechita hacia el único coche aparcado en la calzada. Entro en modo pánicosinfin y pego otro manillazo. Oigo, maldita sea la hora, a alguien que grita “¡ten cuidado!” y ya pierdo definitivamente los nervios.

¿Cómo acaba la historia? Eso depende del día. A veces consigo frenar a tiempo; otras me hacen parar lanzándose sobre mí a modo de placaje; otras muchas salto a la desesperada sin tiempo a tener contemplaciones con el entorno que me rodea y otras no sé muy bien porqué, mi mente lo bloquea todo para defenderme de un seguro estado catatónico post-traumático.

Y todo por una piedra de nada.


Wednesday, 4 September 2013

Aprendiendo a montar en bicicleta


Igual que otros hablan sobre el tiempo para romper el hielo, yo hablo sobre mi aprendizaje ciclístico. Bueno, yo no hablo, me preguntan.

- Por cierto. ¿qué tal con la bici?
- La cura va buena, el ojo se pierde. En fin.

...silencio incómodo...

- Pero va bien ¿no?
-Sí, sí. Estupendamente.

Y la cosa se queda ahí porque hablar realmente de lo que supone aprender de mayor pues es muy largo de explicar -como ya saben- y al fin y al cabo sólo es para romper el hielo.

Monday, 2 September 2013

Nombres de bicicleta. Pedalito


No tardó ni dos segundos en contestar.

- Fusshebelchen - me dijo muy seria con voz de pito enfundada en su vestido rosa recién estrenado.

Tuve que pensar rápido. Los niños cuando saben hablar, ya se sabe, no son muy pacientes con los que no les entienden a la primera.

Fuss: pie
Hebel: palanca
chen: pequeño

- ¡Pedalito! - grité triunfal señalándola con el dedo.

La cría no contestó. Sólo puso los ojos en blanco como si estuviese en frente de una lunática o peor aún, alguien muy simple.

- ¿Pedalito? Esto....

O_o

No pude poner esta cara porque la pobre criatura no tiene edad ni siquiera para ir al colegio no fuera que se me cogiera un trauma o algo parecido aunque me he chivado a sus padres. Ya sé que chivarse esta muy mal pero lo mismo estos pobres han pasado por alto que su hija es muy pero que muy cursi.

La culpa es mía por preguntar al buen tuntún aunque después del primer intento fallido, pensé que la ingenuidad de la infancia podía ayudar en casos desesperados como éste.

Pedalito no me vale, creo, aunque hay que reconocer que dice mucho de la personalidad de una bicicleta, al fin y al cabo sin pedales no hay ciclismo y mi bici es compacta donde las haya ¿no? De hecho en alemán no suena del todo mal.

Gracias por el nombre pequeñaja, aunque seguiré buscando, por si acaso.


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Nota: admito sugerencias, de verdad. Tras un tiempo razonable intentaré escoger entre los nombres disponibles si es que no me viene la ocurrencia del milenio y yo solita le pongo nombre a mi bicicleta.

Friday, 30 August 2013

Señales para ciclistas. Usted pasa, ellos no


Siéntase alguien importante cuando vea esta señal, aunque sea de refilón. Porque sí, querido ciclista novato, usted y sólo usted puede ir sobre ruedas a partir de este punto. Bueno, usted y los que van en patines.

¿No le parece una maravilla saber que hasta la próxima señal va a ser un individuo con preferencia? No se haga el modesto y siéntase un ciudadano de categoría, al menos durante un rato. Yo lo aconsejo; le sienta bien al cuerpo y al alma.

Porque estas dos señales así tan magníficamente pegadas, aunque un tanto a la virulé, le vienen a decir que puede relajar los músculos de la espalda, sí, ésos cerca de la nuca que no le dejan dormir después de aventurarse con su bici nueva por las calles de la ciudad llenas de coches.

Sí señor. La señal roja de arriba que dice “¡no pase usted o le caerá una multa!” es para los coches y la señal de abajo que dice “paso libre a las bicicletas” es para usted, amigo aventurero. Por fin una señal que le permitirá ser feliz, al menos durante un rato, como digo.


Frei = Libre

Wednesday, 28 August 2013

Saltando etapas


Quieto todo el mundo. Yo no quería pero ellos me han obligado. En tiempos tan difíciles como estos (en los que me toca aprender de mayor lo que no aprendí de pequeña) me veo en la obligación de pararles los pies a todos los que creen que son una Indurain en potencia.

¡Que no! que yo sólo quiero una bici para ir a lo tralará-trilirí y aquí todo el mundo se empeña en pedirme mucho y todo muy deprisa y yo... pues eso. ¡Que todavía me da canguelo!

Es como cuando estás en un país extranjero y sabes cuatro -no más- palabras en el idioma nativo y cuando las dices de carrerilla todo el mundo piensa automáticamente que hablas estupendamente y te sueltan el speech del siglo. Y tú no sabes cómo cortarles para decirles que no entiendes ni jota y que, por favor, hablen más despacio.

Con la bicicleta es igualito. Como ya no te tiemblan las piernas visiblemente al pedalear y no vas dando bandazos a cada lado, dan por hecho que sabes montar la mar de requetebién y no.

A todos aquellos que me leen por aquí y a todos esos samaritanos que están enseñado a alguien a montar en bici: RESPETEN LOS TIEMPOS, hombre. No nos saltemos etapas, que no hay ninguna prisa. Después de la “a” va la “b” y luego la “c” y así sucesivamente. Yo lo veo clarísimo, vamos.

Nota: Así entre nosotros y sin que nadie más se entere. Pueeede que me esté entreteniendo un poco más de la cuenta en la zona de la “b” y sus alrededores pero que no cunda el pánico que ya veo la “c” al final del túnel ¿Qué prisa hay?

Tuesday, 27 August 2013

Mochila a juego con mi bicicleta


Cómo no. Una ciclista novata digna de recibir ese nombre necesita, como mínimo, una mochila con la que fardar por ahí. Otra cosa es que la use, sobre todo al principio, pero tenerla la tiene que tener.

Esta mochila tan molona me llegó casi el mismo día que la bicicleta vía cheque regalo del estilo tomaestedineroycompraloquequierasparatubici porque mis amados de la península no son muy duchos en esto del ciclismo y no sabían de las necesidades acuciantes que sufría por aquel entonces. Tampoco se les puede culpar, los pobres no se han apuntado a ningún master de introducción al ciclismo urbano.

A lo que voy. La mochila la compré con aquel dinerillo y claro, ya que podía elegir, opté por ir bien conjuntada; porque yo lo valgo. Busqué y rebusqué hasta que me di de bruces con la que es la mochila que mejor le va a mi bici y a la que mejor me sienta, creanme.

Es de la marca Vaude; lo suficientemente grande como para que quepa todo lo necesario -incluido un ordenador portátil - pero no tan grande como para que no pueda con ella al cabo de minuto y medio; no se cala y se ajusta tan bien que no se mueve al pedalear (o eso creo porque todavía no he llegado a esa etapa de conocimiento); además tiene millones de bolsillos.

Aconsejo a cualquiera que se dé un voltio por la red para ver todas las cosillas que venden estos señores porque merece la pena. Yo, claro, ya le he echado el ojo a una bandolera de mensajero muy chula que tienen que además va a juego con la mochila pero me toca esperar. Dicen que por la crisis. En fin.

Por cierto ¿ésto se considera equipación para ciclistas, no?


Mochila Vaude


Monday, 26 August 2013

Enemigos del ciclista novato. El viento


El viento no debería ser un enemigo si tenemos en cuenta su utilidad a la hora de mantener los mosquitos a raya o cuando te empuja alegremente hacia delante o cuando da algo de frescor a tu sudada y cansina existencia sobre el sillín, tras kilómetros de dale que te pego al pedal.

Pero cuando quiere, sin embargo, puede ser bastante... ¿!&%jr@#¢!? (pongan lo que quieran)

Cómo si no llamarlo cuando te viene de frente y tú, para colmo, vas cuesta arriba. No hay marcha ni barrita energética que pueda ayudar en una situación así. Y acabas empujando, como no.

Peor aún si viene de lado. Da igual de derecha a izquierda que viceversa. Entre el viento en la oreja correspondiente y el tema del equilibrio acabas también por empujar.

Es lo que tiene el clima continental y que casi no quede ningún árbol en pie. En fin.

Wednesday, 21 August 2013

Logros del ciclista novato. Conocer las dimensiones del asunto que te rodea


Es como hacerse un croquis del lugar. Idea de conjunto, vaya. Sabes lo que ocupas y sabes lo que ocupa tu bicicleta. Sumando los dos volúmenes y las distancias correspondientes entre los puntos más distantes tienes, básicamente, la información necesaria para no ir rozándote con paredes, arbustos o mobiliario urbano que, sinceramente, parece puesto a posta para ir hiriendo al personal.

Pues bien. Conocer lo que una ocupa es muy importante y aunque yo todavía no he llegado a ese estadio de aprendizaje, C sí. Este logro, por tanto no es mío. Lo he robado sin ningún miramiento de la batería de habilidades que mi amiga C posee. Las amigas están para eso.

Me he dado cuenta de que C controla perfectamente las distancias entre ella y los objetos que le rodean. Es por eso que si se la pegase, cosa que espero jamás suceda, se la pegaría hacia delante, nunca hacia los lados y eso, ciclistas novatos, disminuye considerablemente las probabilidades de sufrir un accidente fatal en el que acabas con rozaduras en los codos o distintas partes expuestas. Además, pegársela hacia delante sería casi imposible porque, como yo, C va a paso tortuga. Todo ventajas, como ven.

Y este es, en definitiva, todo un logro que aspiro alcanzar un día de estos. Con ello espero evitar que todo el mundo, incluido el vecino, aguante la respiración cuando me acerco al seto en la entrada de mi casa. El día que ese milagro ocurra, prometo que ustedes serán los primeros en enterarse.

Va por ti, C.

Monday, 19 August 2013

Señales para ciclistas. Deje pasar, hombre


Si usted va por su carril bici tan contento y se topa de repente con la señal de dos bicicletas mirando a la bartola pintadas en el suelo, tarde o temprano acabará por llegar a una como ésta. Casi seguro porque, para qué negarlo, si hay que estrechar el carril de alguien, no va a ser el de la calzada para los coches.

El caso es que en este punto tendrá usted que dejar paso a los que vienen de frente por que la raya a través está en su lado del carril. Mala suerte.

¿Debe usted parar? Pues eso dependerá si quiere o no estrellarse con el pobre ciclista del carril de la izquierda. Claro está que estando solo no hace falta tener consideraciones con nadie así que le aconsejo que siga su camino sin darle más vueltas al asunto.



Wednesday, 14 August 2013

Una bicicleta como un tractor


Si alguna vez se sintió poca cosa montando en bicicleta aquí tiene una idea que hará que se le pase de golpe cualquier complejo de inferioridad que pudiese pasar por su cabeza.

La pega que yo le veo a este "medio de transporte" es que son necesarios al menos dos carriles para si quiera maniobrar, por no hablar de lo que pesa el cacharro. No lleva ni veinte metros y el pobre hombre ya va sin resuello.

Eso sí. Moooooola.


Monday, 12 August 2013

La ciclista novata se organiza

Después de intentar en vano encontrar algo en el blog he pensado que quizá sea una buena idea organizarlo adecuadamente. Empecé a escribir chorradas más que nada para desahogarme, viendo que por aquí todo el mundo me miraba raro preguntándose a qué venía tanta inquietud con eso de montar en bici. Luego me aficioné a buscarle tres pies al gato para seguir dándole a la lengua -o más bien a la tecla- y, a estas alturas, ya soy incapaz de encontrar nada entre tanta elucubración.

Pues eso, que después de cincuenta entradas, viendo que la comunidad cibernética está durmiendo la obligada siesta de agosto y que ya no me hallo, me he puesto manos a la obra. Una etiqueta por aquí y por allí, un corta pega, algo de imaginación, algún que otro improperio por el uso de tecnologías punta y todo resuelto. Hasta la siguiente limpieza de verano.

Como ven ahora parece un blog más normal. Con letras enanas debajo de cada post y una columna a la derecha (➜ para los que como yo, siguen liándose con las direcciones) donde están escritas las etiquetas -labels para los duchos en esto del inglés- que se suponen ayudarán a dar algo de coherencia a todo este embrollo.

Como siempre, no duden en chismorrear sobre el asunto y decirme lo que piensan.


Thursday, 8 August 2013

Contra los mosquitos, bicicleta


Si hay algo que deba agradecer a mi bici es lo bien que se las pinta para evitar que los mosquitos me piquen. Y yo se lo agradezco con todo el alma. Por que si hay un mosquito, uno sólo, en 100 kilómetros a la redonda acabará picándome.

Estos asquerosos bichos parece que me tienen cariño. Vuelan a mi alrededor como quien no quiere la cosa con ese zumbido tan horripilante y para cuando quiero darme cuenta les tengo ahí pegados chupándome no sólo la sangre sino también el buen juicio. Porque es muy difícil mantener el raciocinio cuando sabes que te están picando y menos aún si vas en bicicleta. Imagínense el percal cuando los oyes venir y, claro, te entran los nervios y ya no miras ni por dónde vas, si vas recto o tienes que torcer y lo peor de todo, empiezas a mover los brazos porque quieres dar manotazos a diestro y siniestro pero ¡no sabes despegarlos del manillar!

Menos mal que tengo una bici que vale para todo. Lo mismo te transporta que te evita de sufrir a esos seres tan repelentes. ¡Ja!

¿Y cómo? Se preguntarán ustedes.

El secreto vuelve a radicar en la velocidad, para variar. A nada que aceleres, los mosquitos desaparecen y te entra un no se qué... Es como ir camino del paraíso. Pedaleas con tal alegría que automáticamente se te pone cara de idiota con una sonrisa de oreja a oreja que ni los coches que pasan a toda velocidad pueden borrar. Y te da pena no saber levantar el brazo porque lo que el cuerpo pide es ir saludando estilo reina de Inglaterra.

Monday, 5 August 2013

De la bici al cielo


¡Que me han entrevistado! ¡Que casi soy famosa! Prepárate Olimpo que voy.

Cómo contarles lo contenta que estoy y el placer que supone escribir cosas por aquí y que a otros les guste. Ains! Si no me pinchan pensaría que no puede ser.

En fin. No les dejo más con la intriga. Los amigos de la “comunidad del anillo verde” han tenido la loca idea de hacerme una entrevista y ésto es lo que ha salido (Conoce a los que formamos la Comunidad del Anillo Verde: entrevista a “mibicicleta”). Ni que decir tiene que me siento halagada por tal deferencia. Para qué negarlo, no todos los días tiene una la oportunidad de ser entrevistada.

No sé si lo he hecho bien; si no es así recuerden que soy nueva en ésto de las entrevistas. Cuando me acostumbre al famoseo me saldrá todo mucho mejor.

Desde aquí quiero darle las gracias a los chicos del la comunidad. Primero porque acercan la bicicleta a todo el que quiera probar; sin aspavientos y eso se agradece. Segundo porque aunque estoy lejos, me siento parte de lo que han creado; muchas gracias por abrirme los brazos así, de sopetón. Vamos, que soy muy fan.

Nota: no remoloneen y pinchen en el link de arriba -sí ése que está en un gris que casi no se ve o naranja, según se mire- que quiero que lean la entrevista. Mi ego se lo agradecería.

Saturday, 3 August 2013

Logros del ciclista novato. Pedalear de pie sobre los pedales


Que nadie se confunda. Pedalear de pie no es lo mismo que mantenerse de pie sobre los pedales, ni mucho menos. Lo segundo es como aprobar selectividad y lo primero es poco menos que licenciarse. Una vez que has conseguido ponerte de pie sobre los pedales y dejar que la bicicleta vaya hacia delante empujada por la inercia, algo en ti dice que ya que estás, por qué no te pones a pedalear.

La primera vez que lo intenté no me la pegué de puro milagro. La segunda vez también casi me la pego pero la tercera... bueno conseguí dar una vuelta completa a los pedales antes de que el tembleque me obligara a parar (se me olvidó frenar así que simplemente salté de la bici).

Ahí lo dejé hasta reunir el valor necesario para volver a la carga. No sé cuantas semanas después quise ir más rápido porque, oh! milagro, no había ni un coche en la calle y así, como por arte de birlibirloque llegué al final pedaleando de pie. ¡Toma, toma y mil millones de veces toma!

Tal era la excitación que fui incapaz de volver a casa sobre el sillín. Eso sí, empujé la bici muy pero que muy alegremente. Porque a mí lo de empujar se me da la mar de bien.

Thursday, 1 August 2013

Señales para ciclistas. Dos bicis pintadas en el carril bici


A las señales ciclistas les voy a dedicar muchas energías de ahora en adelante porque también tienen tela, como no. No es que haya que aprenderse nada de memoria o haya que pasar algún examen pero ahí están y no es plan de írselas saltando a la bartola.

Sabiendo que hay que cumplirlas llega el momento de preguntarse para qué vale cada una. No me vengan con que está chupado porque ahí, miren por donde, discrepo.

Aunque duden de mi palabra les aseguro que lo de las señales para bicicletas deja mucho sitio a la interpretación. Como lo leen. Cuando vas y preguntas cada uno te dice algo distinto sobre el significado de las señales así que tú vas e interpretas otro poco, así hasta que nadie sabe ya lo que cada cosa significa y así nos va.

Yo, por mi parte, enseñaré las señales en cuestión, explicaré el significado según tenga entendido y si alguien piensa que estoy equivocada o que he caído en una grave negligencia, por favor me lo diga y abrimos el debate que para eso estamos.

Así que nada. Ahí les dejo la primera foto.





¿Y qué pueden significar estas dos siluetas tan bien plantadas?

Pues que el carril en cuestión, o la anchura del espacio que ocupan las pinturas, está pensado para un carril bici de doble sentido. ¿Cómo va lo del sentido? Igual que los coches.

¡Cuidado, ciclista novato! Recuerde que en Inglaterra, Malta, Japón y ¿Australia?, entre otros, van por el otro lado. No sea que acabe incrustándose de frente con la abuelita que va a comprar el pan.

No tiene más que prestar algo de atención -sé que es difícil- y continuar por el lado en el que la bici está pintada como si estuviese de pie. En la foto debe usted mantenerse a la derecha, ergo, ¡está en el continente!

Monday, 29 July 2013

Nombres de bicicleta. Bicicleta


Rocinante era un caballo, Tizona una espada además de una gigantesca tuneladora así que no puede ser tan difícil encontrar un buen nombre para mi bicicleta. Como sigo si saber cómo llamarla he ido preguntando a mis allegados y demás cabezas pensantes de por aquí y por allí a ver si se les ocurre algún nombre que case con la bicicleta más chula del mundo mundial.

Alucinen con las salidas del personal:

- Pues cómo vas a llamar a tu bici. Es de cajón: ¡bicicleta!

Y qué creen que contesté ante semejante estruje de meninges:

- Muchas gracias por la ayuda. Me has salvado la vida.

En lo que se refiere a velocípedos, el nombre es algo que todavía está por estudiarse en profundidad. Es una ciencia en pañales pero aquí estoy yo para añadir algo de literatura al respecto.

No es nada común ponerles un nombre a las bicicletas si bien les llaman de todo cuando no hacen lo que se espera de ellas o simplemente se escacharran por culpa de algún error humano. Curioso.

En fin. Seguiré buscando.

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Nota: admito sugerencias, de verdad. Tras un tiempo razonable intentaré escoger entre los nombres disponibles si es que no se me viene la ocurrencia del milenio y yo solita le pongo nombre a mi bicicleta por el camino.

Friday, 26 July 2013

Logros del ciclista novato. Usar el timbre a tiempo


Quieras que no, y a base de practicar, las cosas mejoran. Menos mal.

A estas alturas ya conocen lo de mis problemillas coordinativos corporales pero no son impedimento para que quiera curarme así que yo insisto e insisto hasta que soy capaz de hacer dos cosas al manillar porque una, la de pedalear, ya va dándoseme mejor.

Una de esas combinaciones imposibles hasta ahora era la de ir hacia delante y tocar el timbre, aunque modestamente creo que es un problema con el que todo el mundo se topa tarde o temprano.

Que sepan que si bien tengo un timbre estupendo estaba ahí más que nada de decoración porque uso, lo que se dice uso, no le daba. Cuando había que dar una curva cerrada o nos metíamos en algún callejón estrecho pues yo indicaba mi posición a gritos. Sé que no es de señoritas ir por ahí a grito pelado pero intentar maniobrar en una curva muy estrecha ya era complicado en extremo como para andarme con superficialidades.

El problema era que asustaba a mis acompañantes porque más que avisar pegaba un chillido de ayuda (capten la sutileza de mi estado psíquico en momentos así) y claro, todos paraban en bloque para preguntar por mi estado de salud y... Bueno, no creo que haga falta que explique lo del atasco consiguiente.

En fin, que para que nadie me volviera a regañar por aquello practiqué una y mil veces darle al timbre mientras pedaleaba. Una vuelta de pedal, ¡cling!, otra vuelta de pedal, ¡cling! o más o menos. Y tras semanas de prácticas y de molestar a los vecinos con tanto ruidito ¡voila! he conseguido darle al timbre de forma automática en una “ese” cerrada que me traía por el camino de la amargura.

Para celebrar un momento tan señalado he comprado un helado con tres bolas. De lo que no estoy segura es de que sea capaz de repetirlo. Lo del helado sí; me refiero a lo de la bici.

Wednesday, 24 July 2013

El ciclista, ¿nace o se hace?


Buena pregunta, sí señor. Corta a la par que interesante.

Va a ser que el ciclista nace porque si nos atenemos al tiempo, esfuerzo y sufrimiento ilimitados que me está costando ser fluida en esto. Porque vamos a ver, tampoco es que esa tan difícil ¿no? Pues, por lo visto, lo es.

Que si la bici, que si las piernas, que si la concentración, que si los otros ciclistas, que si el espacio disponible, que si las normas de tráfico, que si esto, que si aquello...

Va a ser como en aquella película en el que el prota dice a la prota que la ópera hay que amarla desde el principio. Que si no se queda uno encandilado desde el primer segundo pues que no es lo mismo. A lo sumo se termina por apreciar, nada más.

Lo mismo hay que sentir algo místico en el momento que te sientas en la bici por primera vez. Si no sientes el misticismo pues eso, que a lo más terminas por apreciar con ir de A a B sin romperte la crisma.

Porque hay muchos por ahí que van de que saben montar la mar de bien pero a lo más sobreviven cuando les pides que se den un voltio contigo. Que yo los he visto.

De todas formas ahí les dejo esta pequeña duda existencial: el ciclista, ¿nace o se hace?

Espero su sincera opinión al respecto.

Tuesday, 23 July 2013

Bicicleta voladora


Aquí les traigo lo último de lo último en bicicletas ultramodernas. Una bicicleta que vuela. Como lo ven.

Y yo, para arruinarles el momento, pregunto: ¿para qué te sientas sobre una bicicleta si lo que quieres es volar?



Monday, 22 July 2013

Enemigos del ciclista novato. Los coches


Éste es, sin lugar a dudas, el más intimidante de los enemigos del ciclistas novato. Es como el monstruo de las galletas pero en serio. Si te despistas, te come.

Creo que el miedo a los coches no se irá jamás. Y sé que no hay intención de llevárseme por delante pero ¡es que son muy grandes! y hacen mucho ruido y corren mucho y mueven mucho el aire y dejan tras de sí un humo infernal y, y, y... no se me ocurre nada más.

Debe ser un tara congénita porque creo que sólo de pensar que a lo mejor un coche puede que vaya a un kilómetro por hora detrás de mí se me ponen los pelos como escarpias, me entran los sudores fríos, se me nubla la vista y comienzo a ver puntitos blancos. Y si encima llevan prisa...

Además parece que los coches los hacen cada vez más anchos así que este miedo irracional crece de forma exponencial por cada centímetro de más que ocupan en la calzada.

Tal es la psicosis que cuando voy en coche y tenemos a un ciclista delante obligo al conductor a reducir hasta casi parar no sea que vayamos a asustar al pobre incauto que se aventura a pedalear en carretera.

Doctor ¿cree usted que hay solución para lo mío? Mire que otra cosa no, pero coches los hay a patadas.

Friday, 19 July 2013

Paranoias de una ciclista de medio pelo


Por aquí dicen que exagero pero no es cierto. ¿Yo, exagerar? Jamás de los jamases. En este blog sólo cuento hechos constatados que cualquiera en mis circunstancias comprendería inmediatamente.

Lo que pasa es que por estos alrededores estoy en minoría porque sólo yo y mi amiga C vivimos en este sinvivir del novatismo ciclista que cuesta muchísimo explicar a los que llevan en esto más de doscientos años. Bueno, doscientos no ¡pero sí más de quince!

A lo que voy. Acabo de descubrir un hecho fehaciente que me tiene perpleja.

¿Se han dado cuenta de la paranoia que provocan los barrotes de los puentes? Más aún si están pintados de vivos colores -como es el caso en un 99% de las ocasiones.

Para ambientar un poco la situación. Día soleado (extraño pero cierto) del mes de julio. Allá va nuestra heroína dispuesta a comerse el mundo pedaleando alegremente siguiendo estrictas instrucciones acumuladas en su cerebro tras semanas de estudio intensivo para no pegársela y hacerlo todo muy bien.

Llega el momento de pasar por un puente que ¡oh alegría de las alegrías! tiene acondicionados nada más y nada menos que dos carriles para bicicletas -uno a cada lado. Para no caer al río, obviamente, se ha instalado una barandilla metálica bastante alta pintada toda de azul. ¿Bonito, verdad? Pues ahí se adentra con pedaleo firme nuestra novata y mientras pedalea se fija en lo bonito de los barrotes, todos tan bien pintados, que pasan delante de su ojos con asombrosa monotonía.

La cara de nuestra heroína muestra una sonrisa de agrado mientras, sin pensarlo y por un injusto mecanismo mental, se acerca milímetro a milímetro hacia la famosa barandilla con cada pedalada hasta que, si no es por el grito que le llega de detrás, casi se estrella contra los bonitos barrotes liándola parda y sin saber por qué.

¿Entienden ahora a lo que me refiero con lo de paranoia o es que sólo me pasa a mí? Los barrotes molan y son muy seguros, pero es que creo que me provocan un estado de semisugestión en el que quedo atrapada atrayéndome irremediablemente hacia ellos. Y peor aún; cuanto más largo es el puente más aumentan las posibilidades de colisión.

Se acabaron los puentes por el momento, a no ser que instale en las gafas de sol una lengüeta a cada lado como la que llevan los caballos para no asustarse.

Tuesday, 16 July 2013

Amantes de la velocidad al manillar


Haberlos, haylos, que yo los he visto.

Ahora bien. ¿Desde cuándo los kicks de adrenalina le han hecho bien a nadie? Si se puede saber. Piensen por un momento en los que se lanzan de los puentes con una cuerda atada a los tobillos o los que se tiran desde lo alto de un barranco con trajes con pseudoaletas para volar un ratejo o los que pedalean en bicicletas, que a mi modo de ver, les quedan pequeñas, en circuitos de hormigón con agujeros enormes para tomar carrerilla y hacer figuritas en en aire. Se me ponen los pelos como escarpias sólo de pensarlo.

Como imaginarán yo y la velocidad, o si lo prefieren, la velocidad y yo no nos llevamos especialmente bien.

Sentir el viento en la cara como si te estuvieran haciendo un lifting; no poder evitar que el estómago suba hasta la garganta y vuelva a bajar a cada segundo; ver como el tembleque de las piernas afecta a la movilidad en general y al equilibrio de la bici en particular; no oír absolutamente nada porque el aire se te cuela por los oídos produciendo una especie de zumbido del que no hay manera de desprenderse después, ¡ah! y que corres el peligro de pegártela, más aún si tienes la mala suerte de ir por superficies resbaladizas. ¿Debo añadir más?

Puede que todas estas cosas resulten excitantes para la gente normal, no lo dudo, pero yo no soy normal. Yo me cago de miedo simplemente si los próximos cien metros, que digo, los próximos diez metros son cuesta abajo. Y no hablemos del terror que se apodera de mí si soy capaz de distinguir la señal de tráfico que avisa de que hay desnivel, y da igual el porcentaje.

No me lo digan. Los frenos. Yaaaaa lo sé: hay que tener la mano sobre el freno. Pues con todo y eso. Me cago de miedo.

Sunday, 14 July 2013

Escapadas veraniegas


Va a ser que no mola que haga buen tiempo. Que conste que cuando hace buen tiempo se me saltan las lágrimas de la alegría que me entra al ver por fin el sol. No me malinterpreten, pero el que todo hijo de vecino salga con la bici el mismo día a la misma hora y por la misma ruta estresa mucho.

Es como ir a Alicante el 1 de agosto. Todos los coches en fila india en busca del dorado sol mediterráneo y esas playas con arena finísima importada nada menos que del desierto. Y los siempre positivos conductores sacando las viandas y las botellas de agua de plástico congeladas previamente para no sufrir una bajada de azúcar, una inanición, una subida repentina de la presión arterial o una deshidratación galopante.

Según suben las temperaturas y no llueve, todas las familias con todos sus miembros incluidos tatarabuelos, agarran la bicicleta negra o gris que les pertenece y salen a invadir el carril bici siguiendo la ruta que hicieron el año anterior por estas fechas y el año anterior a ése y el anterior...

Comienzan entonces los gritos, los adelantamientos, las pegadas a la rueda, los malos modos y los timbres aliñados con una y mil melodías politono. Y, para los que este tipo de cosas son sinónimo de fiesta en un día libre para mí es sinónimo de estrés. Puro y duro estrés.

Menos mal que esos días caen siempre en sábado o domingo de principios de verano (porque aquí el verano parece que nunca acaba de llegar), tiene que hacer una temperatura entre los 19ºC y los 22ºC, debe hacer sol pero con alguna que otra nube y mejor aún si es la fiesta de algún pueblo, ciudad o región agrícola para estar seguros de que hay chiringuitos abiertos por el camino. Siguiendo estas indicaciones es fácil saber cuándo van a estar todos los caminos atestados de ciclistas por lo que es mejor tener planes alternativos.

¿Qué hacer entonces en esos días? Una barbacoa, y deje sus salidas para cuando a los demás les dé pereza.