Wednesday, 15 May 2013

Enemigos del ciclista novato. Las curvas


Dirán lo que quieran, pero por cada curva yo creo que gano un día de agujetas. Dos curvas, dos días y así ad infinitum.

Según intentas colocar la bici en posición antes de girar ya sientes como las cervicales se aprietan unas a otras oliendo que te vas a estrellar; acto seguido -siempre y cuando no te la hayas ya pegado - los bíceps se tensan para evitar el tembleque del manillar y, como quieres quedar bien, pues lo agarras con demasiada fuerza por lo que acabarás al día siguiente con la piel roja al borde de la ampolla entre el dedo índice y pulgar.

Para cuando das la curva has perdido dos litros de agua en sudor y probablemente has ganado otros dos días de agujetas de las que no te dejarán ni coger un lápiz.

Y de las curvas encadenadas una detrás de otra al puro estilo Vuelta a España ya no hablo porque todavía no me he atrevido si quiera a acercarme a ellas.

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