Tuesday, 11 June 2013

La bici es mi amiga


Repita conmigo:

La bici es mi amiga, la bici es mi amiga, la bici es mi amiga.

¿A que ahora piensa que la bici es su amiga? ¡Por supuesto que la bici es su amiga!

Entonces ¿Por qué quiero tirar mi bici a la basura? Así, de una patada.

Creo que se lo imagina: ME LA HE PEGADO.

Y todo por mirar hacia atrás un segundo de nada. He cometido uno de los errores más típicos en este mundillo y como consecuencia me he ido derechita a la cuneta. Gracias a que en estos días el césped crece por todas partes y el verde ha amortiguado la caída. Que no cunda el pánico porque no me he roto nada -veremos mañana si siento el brazo derecho.

Todo ha sucedido en un pispás. Iba yo tranquilamente siguiendo la fila y, por primera vez, manteniendo el ritmo cuando alguien por detrás me ha dicho algo. Con la educación que me caracteriza he ido a contestar y, como no, he mirado hacia atrás. Craso error.

Parece ser que según movía la cabeza hacia la derecha el manillar seguía la misma dirección. He perdido el equilibrio y me he estrellado contra el suelo con el brazo derecho por delante.

¿El freno? ¿Quién se acuerda del freno en un momento así? Obviamente, yo no. Para mi desahogo me han dicho que viendo la situación de las ruedas hubiese sido peor frenar porque automáticamente habría caído fulminada sobre el asfalto en vez de chocar contra los arbustos y otras malas hierbas.

Me he enfadado mucho pero tras pensarlo mejor creo que le daré otra oportunidad a la bici. Ella en el fondo no tiene la culpa de mi falta de coordinación.

Moraleja: si usted todavía no es un afamado ciclista, ni piense por un momento que puede ir por ahí mirando el paisaje o prestando atención a otra cosa que no sea lo que tiene delante. Si decide, por el contrario, no hacer lo anteriormente citado, aténgase a las consecuencias. O mejor aún, asegúrese de llevar puestas coderas, rodilleras y casco.

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