Thursday, 27 June 2013

La grasa de la cadena


La cadena es una de esas partes de la bicicleta en la que jamás pienso. Será porque con las ruedas, los pedales y el manillar tengo más que suficiente. Será porque como no tengo idea de conjunto pues se me escapan mil y un detalles que son realmente importantes. Qué sé yo.

La cadena, como digo, está ahí pero como si no estuviera porque básicamente no le presto atención. O eso era hasta ahora.

He tenido la maravillosa idea de salir con la bici un ratillo para practicar y me he percatado de porqué la ropa para ciclistas es tan ajustada. Digamos que la pernera derecha del pantalón, a la altura de la pantorrilla ha quedado bien decorada de grasuza negra, así, como quien no quiere la cosa. ¡A mí nadie me dijo nada de ésto cuando se me ocurrió la brillante idea de aprender a montar en bici!

Entiendo ahora también porqué los hay por ahí enseñando piernaza mientras ves como la pantorrilla corre riesgo de congelarse o los que llevan una tira metálica que les debe constreñir el tobillo de forma que no les llega la sangre al pie -o eso me parece a mí.

Debo buscar inmediatamente una solución a este pequeño problemilla porque ahora me ha dado por pedalear con la pierna derecha a modo de motorista de GP que saca las rodillas antes de tomar una curva y parezco... No hay palabras.

Además de incómodísimo, mi equilibrio se resiente más aún de lo normal, lo que provoca nuevas situaciones surrealistas que ponen mi salud en serio peligro.

El caso es que lo de enseñar chicha no es lo mío y por ahora ya he gastado mucho dinero como para seguir comprando complementos. Imaginación al poder: mi nuevo lema.

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