Monday, 24 June 2013

Mi bici cruje


¿Recuerdan la primera vez que se pusieron en frente de un ordenador? Yo lo recuerdo como si fuera ayer. No sé las veces que pensé que lo había roto porque, aunque suene gracioso, por aquellas épocas los ordenadores podían romperse. Vocablos como “quedarse colgado”, “resetearse” o zarandajas como esa vinieron mucho después. Los ordenadores se rompían y punto.

Qué tiempo aquellos en los que se oían gritos como: “¡Ay Dios mío, creo que lo he escacharrado!, ¡No sé donde he apretado pero la pantalla está negra!, ¿Error? ¡pero si no lo he tocado siquiera!, ¿¡es normal que haga ese ruido siempre!?...

Pues con la bici me pasa exactamente igual. Oigo ruidos extraños cada dos segundos. Y me paro de repente con el pánico invadiendo todo mi ser no sea que la bicicleta se parta en dos o algo parecido. Acto seguido obligo a toda criatura parlante a cien metros a la redonda a parar a escuchar por si se tratara de algo serio que ponga en peligro la integridad de la máquina o la mía. Todos acaban mirándome con cara circunspecta después de horas debatiendo sobre de dónde ha podido salir el dichoso ruido y mueven la cabeza en silencio con los labios apretados pensando, seguramente, que necesito tratamiento. Y yo aseguro haber oído un rechinar como el que se escucha en la peli de Psicosis justo en el momento en que se ve el cuchillo homicida y la chica grita y grita...

Y como ése, otros cien sonidos distintos ¿que no?

He dejado de contar las veces que me han dicho que una bici no se rompe porque vaya montada en ella. Aún así, yo sigo en mis trece de que más prevenir que curar.

No comments:

Post a Comment