Monday, 22 July 2013

Enemigos del ciclista novato. Los coches


Éste es, sin lugar a dudas, el más intimidante de los enemigos del ciclistas novato. Es como el monstruo de las galletas pero en serio. Si te despistas, te come.

Creo que el miedo a los coches no se irá jamás. Y sé que no hay intención de llevárseme por delante pero ¡es que son muy grandes! y hacen mucho ruido y corren mucho y mueven mucho el aire y dejan tras de sí un humo infernal y, y, y... no se me ocurre nada más.

Debe ser un tara congénita porque creo que sólo de pensar que a lo mejor un coche puede que vaya a un kilómetro por hora detrás de mí se me ponen los pelos como escarpias, me entran los sudores fríos, se me nubla la vista y comienzo a ver puntitos blancos. Y si encima llevan prisa...

Además parece que los coches los hacen cada vez más anchos así que este miedo irracional crece de forma exponencial por cada centímetro de más que ocupan en la calzada.

Tal es la psicosis que cuando voy en coche y tenemos a un ciclista delante obligo al conductor a reducir hasta casi parar no sea que vayamos a asustar al pobre incauto que se aventura a pedalear en carretera.

Doctor ¿cree usted que hay solución para lo mío? Mire que otra cosa no, pero coches los hay a patadas.

2 comments:

  1. Yo en la moto hice caso a los compañeros que me aconsejaron ocupar el medio de la calzada y no desplazarme hacia la derecha. ¿Por que esto? De esta manera si me van a adelantar tendrán que hacerlo por el otro carril dejándome espacio suficiente para maniobrar y no acorralándome. Antes cuando conducía por la derecha de la derecha había ocasiones en que me adelantaban por mi mismo carril dejando muy poco espacio entre el coche y yo. Claro que en una calle de una sola dirección solo cabe una posibilidad, que se espere, tu tranquila y adelante, y el que tenga prisa que se salga antes.

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    1. Gracias por el consejo!

      Lo mismo que dices tú me han dicho por aquí. Parece ser que o te mantienes firme a un metro del borde o acabas por pedalear en la cuneta.
      Aquí tengo la suerte de que la mayoría de ciclistas (profesionales o no) son muy fundamentalistas en estas cosas y se enfadan mucho cuando los conductores no respetan las distancias. Bien por ellos.
      Yo por el momento seguiré con mis sobredosis de tilas e iré poco a poco adentrándome en la jungla asfáltica. Veremos por dónde salgo.

      Un saludo

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