Wednesday, 28 August 2013

Saltando etapas


Quieto todo el mundo. Yo no quería pero ellos me han obligado. En tiempos tan difíciles como estos (en los que me toca aprender de mayor lo que no aprendí de pequeña) me veo en la obligación de pararles los pies a todos los que creen que son una Indurain en potencia.

¡Que no! que yo sólo quiero una bici para ir a lo tralará-trilirí y aquí todo el mundo se empeña en pedirme mucho y todo muy deprisa y yo... pues eso. ¡Que todavía me da canguelo!

Es como cuando estás en un país extranjero y sabes cuatro -no más- palabras en el idioma nativo y cuando las dices de carrerilla todo el mundo piensa automáticamente que hablas estupendamente y te sueltan el speech del siglo. Y tú no sabes cómo cortarles para decirles que no entiendes ni jota y que, por favor, hablen más despacio.

Con la bicicleta es igualito. Como ya no te tiemblan las piernas visiblemente al pedalear y no vas dando bandazos a cada lado, dan por hecho que sabes montar la mar de requetebién y no.

A todos aquellos que me leen por aquí y a todos esos samaritanos que están enseñado a alguien a montar en bici: RESPETEN LOS TIEMPOS, hombre. No nos saltemos etapas, que no hay ninguna prisa. Después de la “a” va la “b” y luego la “c” y así sucesivamente. Yo lo veo clarísimo, vamos.

Nota: Así entre nosotros y sin que nadie más se entere. Pueeede que me esté entreteniendo un poco más de la cuenta en la zona de la “b” y sus alrededores pero que no cunda el pánico que ya veo la “c” al final del túnel ¿Qué prisa hay?