Friday, 6 September 2013

Murphy también montaba en bicicleta


Hay una ley de Murphy que muy pocos conocen y que viene que ni pintada para el asunto que nos ocupa. Dice así:


“Si hay una piedra en medio de la carretera, por muy ancha que sea la carretera o por muy pequeña que sea la piedra, el ciclista novato acabará comiéndosela”


Muy listo el tal Murphy...

Imaginemos por un momento que hay una piedra, más bien china, en la calle. La calle está vacía y sólo pasan coches de vez en cuando así que se puede ir en bicicleta tan alegremente sin pensar en catástrofes de ningún tipo. Pues eso; que hay una china en medio de la calle y yo la veo. Ya el ver la china es todo un logro porque con tantas cosas a las que prestar atención es fácil perder detalles nimios como ése.

Y con la china a evitar en los próximos segundos sigo mi camino, pero cuanto más avanzo y más intento esquivarla más me acerco a ella. A menos de metro y medio es decir, media pedalada, se me encoge el estómago y veo mi vida pasar lentamente en mi mente porque no hay manera de que pueda eludir la colisión. Y me como la china.

A la piedra, por supuesto, no le pasa nada pero mi bicicleta pega un traspiés y a pesar de que no hay casi ningún otro vehículo ni gente alrededor, acabo dando un manillazo y me voy derechita hacia el único coche aparcado en la calzada. Entro en modo pánicosinfin y pego otro manillazo. Oigo, maldita sea la hora, a alguien que grita “¡ten cuidado!” y ya pierdo definitivamente los nervios.

¿Cómo acaba la historia? Eso depende del día. A veces consigo frenar a tiempo; otras me hacen parar lanzándose sobre mí a modo de placaje; otras muchas salto a la desesperada sin tiempo a tener contemplaciones con el entorno que me rodea y otras no sé muy bien porqué, mi mente lo bloquea todo para defenderme de un seguro estado catatónico post-traumático.

Y todo por una piedra de nada.


7 comments:

  1. Doy fe de que esto es cierto. Es más, cuando parece que has conseguido esquivar la piedra, que a veces pasa, te entra un picor/calambre/ en el brazo cercano a la piedra en cuestión, y acabas girando, y comiéndotela. Esto es así.

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    1. ¡Ay Bettie! A veces pienso que esas malitas son enviadas para ponernos a prueba ¡Cómo si no tuviésemos bastante ya!

      Un saludo

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  2. A ver, truco motero para novatos adaptable a ciclistas novatos... ¡vas hacia donde miras!

    La idea es adelantar la mirada no por donde estas pasando sino por donde quieres pasar. Si no paras de mirar la piedra te dirigirás a ella irremediablemente, al menos mientras no adquieras la destreza necesaria para mirar a un punto concreto y dirigirte a otro.

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    1. Como cuando subes a un sitio muy alto y no paran de decirte: "no mires abajo" y ¿qué es precisamente lo que haces? Mirar.

      Todavía me queda para eso de adelantar la mirada. En fin.

      Un saludo

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  3. Ay, cómo te comprendo. En mi caso fue una vez un pedrolo, y otra vez... una señal de esas que ponen entre el carril bici y el carril peatón, ¿te haces a la idea? Pq tú tb vives en Alemania, no? Mi querido marido diciendo "cuidado", un par de gente pasando justo por ahí en ese puñetero momento, la señal en toda su grandeza diciendo "cómeme", yo obsesionada por no tragármela... y me la tragué. Con razón no he vuelto a coger la bici, mi orgullo herido aún sangra.

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    1. Lo peor, en mi modesta opinión, es cuando tratan de avisarte de algo que ya sabes: te la vas a pegar. Además te ponen más nerviosa y claro, así nos va.
      Sólo espero que salieras ilesa del trance, al menos físicamente.
      Comprendo que te den sudores fríos de pensar en montar otra vez.
      Un saludo

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