Thursday, 31 October 2013

Nombres de bicicleta. Pumpkin


Este nombre no estaba, en principio, dentro de los cálculos pero ¡qué caramba!, no le voy a hacer un feo al día. Además creo que le pega.

Con eso de que estamos en Halloween y me van a dar la tarde llamando a la puerta para pedir chuches por todo el morro ¿por qué no hacer un pequeño homenaje a la bicicleta poniéndola, aunque sólo sea por un día, el nombre de Calabaza.

Ya sé que calabaza es más patrio que pumpkin pero deben saber que para mí, ese vegetal del que salen esas sopas tan ricas sólo tiene la acepción inglesa en mi cabeza. Váyase usted a saber por qué.

Así que nada. Hoy mi superbicicleta se llama Pumpkin. Mañana ya veremos.

Quién sabe. Lo mismo mi bici salió de esto.

¡Buh!


Monday, 28 October 2013

No hay foto del evento ciclístico pero realmente ocurrió


Si quieren que les sea sincera estoy un poco en shock. Un buen shock, no lo niego, pero ando que no me lo creo. Es una pena que a nadie se le ocurriera hacerme una foto porque cuando lo cuente no me van a creer. Va a parecer que me lo invento pero no, ha pasado de verdad de la buena. Palabrita de ciclista novata.

Resulta que, gracias a Dios, una de mis amigas ha salido por fin del hospital. Sana y salva  aunque con una vesícula y unas cuantas piedras menos. Más ligera, vaya. Encantada de la vida de no ser porque en el último momento (viernes por la noche) caí en la cuenta de que no tenía nada que llevar (sábado por la mañana, muy temprano para mi gusto) a nuestro reencuentro post-hospitalario. Horror. Aquí nadie aparece con las manos vacías, jamás. Vale que la gente aparece con chorradas del todo a cien (incluso ya usadas) pero aparecen con algo y yo no tenía nada. Horror, horror, horror.

El sábado por la mañana desayunando (alrededor de las 8:00 am, lo juro) se me ocurrió una idea peregrina. De esas que en España serían imposibles de llevar a cabo pero que oye, en Alemania...

¿Y si me acercaba en un pispás a la floristería a comprar un hermoso ramo? Pero claro, el tiempo apremiaba porque a las 9:30 am venían a recogerme para ir de visita. Y claro, pensé en mi bicicleta. Qué mejor para ir rápido y sin mucha parafernalia ¿no?

Pues allá que fui. Con un frío pelón y sin peinar, me lancé a las calles para comprar flores un sábado antes de las 9 de la mañana. Surrealista pero cierto y ¿saben qué?

¡La floristería estaba abierta!

Toma, toma y mil veces toma.

Tras un rato para decidirme, otro ratillo de cháchara con la florista y un buen rato para preparar las flores compré un ramo de los más mono, de esos que pesan mucho y ocupan aún más y me dispuse a pedalear de vuelta.

Un momento.

No tengo bolsa, ni mochila, ni nada... Eh...

Pues no se lo creerán pero volví en bici agarrando el ramo en la mano izquierda dado la vuelta y apretando con todas mis fuerzas el manillar. Hasta me aseguré de no dar rodillazos en cada pedalada. Toda una proeza.

Lo que hace la necesidad, oiga.

Thursday, 24 October 2013

Enemigos del ciclista novato. El otoño

Ya sé que el otoño es una estación preciosa, con los arbolitos cambiando de color, las hojas que caen al suelo y dejan los caminos bonitos como cual bucólica postal. Todo muy tierno en tonos rojos, amarillos, anaranjados. Chupi.

Hasta que llegó la ciclista novata para montar el Belén y eso que todavía queda para el invierno.

Tres cosas a tener en cuenta con el maldito otoño:

  1. Hace frío, llueve, cada día oscurece más rápido, trae unas ventiscas del copón, los animales con alas y algo de raciocinio huyen despavoridos con un “ahí te quedas tía que nosotros nos vamos pal sur”. Una depresión, vaya.
  2. A la lluvia hay que añadirle una perenne canícula que lo deja todo todito empapado, lo que musgos y demás seres verdes microscópicos con mala baba utilizan para procrear formando un película resbaladiza que, ojito, te puede traer más de un disgusto si te da por frenar así de repente. Cosa que a la menda le sucede un día sí y otro también.
  3. Esas hojas tan bonitas y tan coloridas además de resbalar como demonios ocultan piedras, palos y objetos de diverso tamaño y peligrosidad debajo. Ergo, además de resbalar ¡vas dando tumbos!. Ergo, voy como loca esquivando montoncillos no sea que tengan sorpresa dentro.

Si es que el otoño es una maravilla, oiga.

Monday, 21 October 2013

Señales para ciclistas. Fin del carril bici


Casi una semana sin decirles ni mu. Pero compréndanme, odio los finales en los que el chico no besa a la chica, o el mundo no es salvado por enésima vez o los carriles bici terminan; y claro, no quiería hablar de ello ¿para qué regodearse en el las malas noticias?

Porque eso es precisamente lo que sucede al levantar la vista y ver esto: la viva imagen de una mala noticia. El fin de una hermosa amistad, el punto y final de un espléndido día, la vuelta instantánea al dolor de cervicales y la subida inmediata del nivel de estrés.

No hay nada peor que ver el final de un carril bici, o bueno, casi nada. Es como, si con una pedalada más, entraras en un universo desconocido con un cartel de entrada que dijera “ándese con ojo que las bicicletas aquí no pintan nada”.

Pero, como reza el dicho, "quien no se consuela, es porque no quiere". Menos mal que voy con gente que sabe un montón de pedales, sillines y radios de rueda. Por que yo sola, ni loca pasaría de ese punto.




Para el que no lo sepa, Ende significa fin. Snif.

Wednesday, 16 October 2013

De cotillismo y triciclos


Domingo, alrededor de las 11:00 am, ordenador echando chispas y emitiendo hondas extrañas mientras dos cotillas de tomo y lomo deciden ponerse al día con todos los chismes del país y parte del extranjero. Doy fe.

Éstas dos mujeres podrían ser cualquiera de las muchas que pueblan el mundo mundial de no ser porque éstas, en concreto, son madre e hija y, por alguna extraña siempre quieren llevarse el gato al agua.

La hija le dice a la madre:

- Deberías verme ya con la bici ¡Hasta levanto el trasero cuando pedaleo!

La madre, que no se cree una palabra, sorprendidísima contesta:

- No me digas.

La hija, impulsada por los ánimos maternos, ingenua continúa:

- Ya ves. Pecando de modesta debo decir que jamás pensé que se me fuera a dar tan bien.

Viendo cómo el tono adquiere notas de cotillismo total la madre se lanza con un:

- ¡Ni tú ni nadie, hija!

¿Qué habrá querido decir con lo de “ni nadie”? Dispuesta a descifrarlo la hija deja caer:

- Hombre, tampoco es que fuese tan nula.

Suspiro que se intuye a través de la pantalla pixelada (porque por mucho que haya evolucionado la técnica, madre e hija se ven a través de San Pixel Salvador).

- Ese suspiro... Madre, qué quiere decir ese suspiro.

Momento incómodo en el que nadie se mueve o es que la linea ha dejado de funcionar, quién sabe.

- ¡Pero si ni siquiera quisiste montarte en el triciclo!

Un momento. La hija apurada pregunta:

- ¿Triciclo? Yo nunca he tenido un triciclo.

La madre se pone farruca:

- Rosa. Tengo fotos.

Nota para las expatriadas principiantes. Jamás dejes a una madre llevarse el gato al agua en la red o acabarás también bajo su yugo a través de las ondas.

- Yo no he visto jamás esas fotos.

¡Ja! Negar y negar hasta que te crea.

- Las tuve que esconder porque te pillé rompiéndolas.

Mier**. Ella piensa más rápido que yo.

- Me habrías caneado si hubiese hecho tal cosa y tú no habrías hecho una cosa así.

Así, mantenerse firme es lo mejor.

- Lo hice.

O_o

- Y ¿por qué no me acuerdo? Si se puede saber.

Me está acorralando.

- Supongo que un psicólogo tendría una teoría al respecto. Yo, en mi modesta opinión creo que porque todo lo que tenga que ver con ruedas, movimiento, velocidad y ejercicio físico te da alergia así que, como ya te digo, encantada estoy de que por fin decidas montar en bicicleta.

Me conoce como si me hubiese parido. Así no hay manera.

- ¡Qué emoción! ¡Tuve un triciclo! ¿Y cómo dices que era el triciclo?

Si no puedes vencer, únete a ellos.

Madre 1, Hija 0

Friday, 11 October 2013

Señales para ciclistas. Azul


El azul es mi color preferido o al menos debería serlo porque, en lo que a ciclismo se refiere, es el que más alegrías me da.

Da igual que ya no sienta las piernas, que las venas de la frente estén a punto de estallar, que la tensión en los omoplatos sea confundida a menudo con incipiente ataque al corazón, que el cambio de marchas tenga loca a la única neurona viva que da tumbos en mi cerebro o que el viento parezca soplar estilo vendaval sólo por donde yo voy.

Cuando levanto la vista y veo ese pedazo de metal así tan rendondito, tan informativo, tan bien plantado, tan estético, tan... azul, las penas se desvanecen y un suspiro de alivio y alegría recorre mi cuerpo de forma que el día parece más soleado y el viento me recuerda a la brisa del mar. Y así da gusto ir en bicicleta, se lo aseguro.





Para su información les diré que con esta señal ya no deben preocuparse por los coches porque está pensada para que usted y sólo usted vaya tan tranquilo. Porque ¡el carril es suyo! querido ciclista novato. Bueno, suyo y de cualquiera que quiera pedalear con usted, claro está.

Wednesday, 9 October 2013

Confesiones de otro ciclista novato


Mi sobrino, en un momento de despiste, me ha hecho unas cuantas confesiones que me ha permitido les cuente por si pueden servirle a alguien en sus mismas circunstancias. Para que vean que a pesar de que me hace sudar la gota gorda cuando se trata de competir, tiene un corazón que no le cabe en el pecho.

El pobre sufre, según me ha explicado, el síndrome de madrehistéricaalbordedelcolapso. Ésto viene a significar que cada vez que decide sentarse sobre el sillín es obligado irremediablemente a llevar encima todo el arsenal; dícese de ropa tan fuerte que raspa, casco que le hace sudar y le deja el pelo pegado a la cabeza, guantes que no evitan las ampollas, rodilleras que le rozan por la parte de atrás, coderas que asegura le quedan grandes, cantimplora que nadie se molesta en llenar, azúcar en pastillas que nunca encuentra entre tanto bolsillo y GPS.

Con ello calma los nervios maternos pero tarda horas en prepararse para dos minutos de nada en la bicicleta. Y claro, él se queja (por lo bajini) de que para cuando ha conseguido contentar a su progenitora y todo parece en orden, él ya no tiene ganas de montar porque los amigos llevan tres horas sudando y seguro que no quieren seguir o, peor aún, no tiene idea de dónde han ido con la bici.

Según me contaba estas cosas, y otras, pensé que yo me quejo de vicio.

¡Estoy contigo, sobrino! Por mucho que entienda a tu madre perfectamente.

Monday, 7 October 2013

La mochila como elemento estabilizador


Quién hubiese pensado que un trozo de material con cierre en la parte de arriba y dos tiras más o menos consistentes cosidas en la parte de atrás diera tanto de qué hablar. Será porque ahora me dejan usarla.

Vamos, que con la mochila tenemos para rato porque nada menos que he descubierto que te ayuda a mantener el equilibrio; como lo leen, la mochila puede ser utilizada como elemento estabilizador (disculpen que hoy me haya salido una expresión tan... así). Suena muy complejo pero que no se alarme nadie porque tiene que ver con la fuerza de la gravedad y el punto de equilibrio y esos palabros los conoce todo el mundo que haya pasado por la educación secundaria, supongo.

Resulta que a parte de las malísimas consecuencias de llevar mochila (recuerden cuando iban al cole con la mochila a cuestas llenita de libros) hay momentos en que te alegras de ir a lo sherpa sobre la bicicleta.

Cuando la mochila va bien ajustada, es decir, que va tan prieta que te corta el flujo sanguíneo que llega al corazón y te impide respirar con facilidad porque todas las reservas energéticas se centran en tus hombros, puede ser utilizada como elemento estabilizador.

Ole ahí.

Es como si te acercara más hacia el sillín si cabe y claro, ayuda a que no te vayas hacia los lados una vez que tienes controlado el tembleque de las piernas. Eso sí, la mochila debe ir compacta además. No cargada, no, com-pac-ta. O lo que es lo mismo, todo bien colocadito para que nada vaya dando tumbos.

Pero atención, toda esta parrafada funciona sí y sólo sí usted va en línea recta. Para las curvas deberá practicar algo más porque hay que compensar la variación del punto de gravedad, nada menos. En fin.

Saturday, 5 October 2013

Nombres de bicicleta. Espiga


Si ya lo decía mi madre: “la cabra tira pa’l monte” (¡y dale con la cabra!).

En cuanto preguntas, ya sabes por la respuesta, a lo que se dedica el interpelado. En el momento que hay que echar la imaginación a correr cada uno va por dónde mejor se conoce el camino y acaba con soluciones que no sabes muy bien si les han salido por sí solos o es que han visualizado algún momento de un día en el trabajo.

¿Qué se supone que un ingeniero agrónomo ha de contestar a la ya famosa pregunta de “qué nombre le pondría usted a mi bici”?

- Espiga - así, a bocajarro.

Y tampoco crean que ha dicho mucho más. Yo creo que el chaval ha estado muy liado con la cosecha de este año. Pero en fin.


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Nota: admito sugerencias, de verdad. Tras un tiempo razonable intentaré escoger entre los nombres disponibles si es que no me viene la ocurrencia del milenio y yo solita le pongo nombre a mi bicicleta.


Thursday, 3 October 2013

Enemigos del ciclista novato. El empedrado


Quedará muy bonito en la ciudad y dará un toque histórico a las calles pero no hay cosa peor para el que aprende a montar en bicicleta que el empedrado. Pongámonos en situación: resulta que vas tan tranquilamente por una calle asfaltada que por una extraña razón no tiene casi tráfico y ves como a cien metros el suelo se convierte en una orgía de de piedras que asoman irregularmente con peligrosísimos huecos entre ellas. ¿Qué haces? Entrar en modo pánico y rezar para que todo el equipamiento de protección que llevas encima realmente funcione.

Primero porque yo veo dificilísimo mantener el equilibrio cuando todo se mueve a mi alrededor. Segundo porque aprieto más si cabe el manillar con las manos, lo que provoca la subida inmediata del ácido láctico con el dolor que ello conlleva, tercero porque cierro la mandíbula inconscientemente y corro peligro de sufrir una apoplejía y cuarto porque el traqueteo triplica el tiempo que voy a sufrir agujetas.

Además, ¿y si llueve? ¿y si además hace frío y se congela el agua de lluvia? ¡Es como resbalar sobre un espejo! Admitámoslo, empedrado es sinónimo de pánicosinfin.

Señores del ayuntamiento. Tengan a bien poner en su lista de quehaceres carriles bici alternativos en los trayectos en los que haya empedrado. Les aseguro que alegrará la vida de los ciclistas novatos (votantes al fin y al cabo) y además mis posaderas se lo agradecerán infinitamente.