Thursday, 3 October 2013

Enemigos del ciclista novato. El empedrado


Quedará muy bonito en la ciudad y dará un toque histórico a las calles, pero no hay cosa peor para el que aprende a montar en bicicleta que el empedrado. Pongámonos en situación: resulta que vas tan tranquilamente por una calle asfaltada que, por una extraña razón, no tiene casi tráfico y ves como a cien metros el suelo se convierte en una orgía de piedras que asoman irregularmente con peligrosísimos huecos entre ellas. ¿Qué haces? Entrar en modo pánico y rezar para que todo el equipamiento de protección que llevas encima realmente funcione.

Primero, porque yo veo dificilísimo mantener el equilibrio cuando todo se mueve a mi alrededor. Segundo, porque aprieto más si cabe el manillar con las manos, lo que provoca la subida inmediata del ácido láctico con el dolor que ello conlleva. Tercero, porque cierro la mandíbula inconscientemente y corro peligro de sufrir una apoplejía. Y cuarto, porque el traqueteo triplica el tiempo que voy a sufrir agujetas.

Además, ¿y si llueve? ¿y si hace frío y se congela el agua de lluvia? ¡Es como resbalar sobre un espejo! Admitámoslo, empedrado es sinónimo de pánicosinfin.

Señores del ayuntamiento. Tengan a bien poner en su lista de quehaceres, carriles bici alternativos en los trayectos en los que haya empedrado. Les aseguro que alegrará la vida de los ciclistas novatos (votantes al fin y al cabo) y además mis posaderas se lo agradecerán infinitamente.

2 comments:

  1. No te olvides del dolor de culo a los golpes. Y tal. :___ Empedrado caca.

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    1. ¡Sabía que se me olvidaba algo! No quiero ni imaginármelo. ¡Dolorsinfin!

      Creo que me apuntaré las zonas de empedrado con GPS para evitarlas como la peste.

      Un saludo

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