Wednesday, 20 November 2013

Pedalear por pura perrería


Desde que me siento al sillín y pedaleo he oído, leído y visto bastante sobre montar en bicicleta y cada dos por tres me he encontrado con cosas como “hacer ejercicio”, “ahorrar” y “ecología”. Por supuesto que montar en bicicleta está relacionado con esas cosas pero hay algo que nunca sale a colación y que, en mi opinión, es tan importante como las anteriores, incluso más.

En lugares donde la bici se da por hecho porque no hay nadie que no tenga bicicleta; donde no hay elevaciones geográficas de ésas que no hay manera de sobrellevar a no ser que seas un profesional de tomo y lomo; donde la población sufre de sobrepeso en general y diabetes en particular. En lugares como esos la gente va en bici en la mayoría de ocasiones por pura perrería.

Como lo leen. Es más fácil ir en bici que andar, al fin y al cabo en cuatro pedaladas llegas a donde quieras y no hace falta sudar porque para eso se han inventado las marchas ¿Qué la cosa se pone cuesta arriba? Pues se empuja un ratejo y arreglado.

Y creo que es la verdadera razón por la que la bicicleta es tan importante para nuestra civilización y tan atrayente al género humano: esponja el vago que llevamos dentro.