Tuesday, 23 December 2014

¡Feliz Navidad queridos biciadictos!


Nuevamente me adelanto al tiempo de regalos porque por aquí todo el mundo regala la noche del 24 de diciembre o el 25, dependiendo de la familia. Y cómo no, también me he acordado de ustedes, mi superbiciadictos preferidos.

La idea me vino al ver a mi sobrino montar a velocidad supersónica un camión de Lego con piezas minúsculas y pensé que a lo mejor había algo por ahí que se acoplara a la temática que nos ocupa: bicicletas y Navidad.

¡Tachán! Santa en bicicleta todo empaquetado en japonés (lo siento, no he podido evitar el toque teatrero).

Feliz Navidad a todos y un más que próspero año nuevo. Por pedir...




Nota: mi sobrino no necesita de tijeras para montar estas cosas.

Sunday, 14 December 2014

Enemigos del ciclista novato. El barro


Da igual el tiempo que pase: los enemigos del ciclista novato no dejan de salir de debajo de las piedras. Los hay a montones.

Este último ha surgido por arte de magia o, más bien, por culpa de las obras.

Viviendo en Madrid piensas que no hay otro lugar en el mundo en el que las obras civiles duren tanto, hagan más ruido o lo pongan todo más perdido. Otro gran estereotipo que se viene abajo: en Alemania tooodas las obras duran más, hacen mucho más ruido y lo dejan todo plagado de barro hasta que las siguientes lluvias decidan limpiar el barrizal. Biológicos que son ellos.

Porque ahora mismo, una de mis rutas ciclistas favoritas es un barrizal y:


  • No vean lo chungo que es mantener la trayectoria cuando haces barroplaning.



  • Olvídense de arrebujarse la pernera derecha del pantalón. Es una actividad fútil porque creo que hasta las cejas acaban embarradas.



  • Por vivir en Alemania además se me castiga con la tarea de limpiar, sí limpiar, las ruedas de la bicicleta una vez que he sobrevivido a la pedalada porque ya saben: Ordnung und Sauberkeit. Es poco menos que una herejía manchar el suelo del garaje, carpot o choza de los aperos con el barro de la calle.


En fin.

Thursday, 4 December 2014

De la bici al cielo


Y hoy tenemos video que ya tocaba. Fue uno de nuestros maravillosos comentaristas (Perthes) el que me recordó que si había una escena famosa con bicicleta de por medio era esta y qué razón tenía.

No sé por qué pero la tenía completamente olvidada. Bueno, sí se por qué. Tan original quiere ser una que acaba por no percatarse de lo obvio. Pero aquí estamos para subsanar ese pequeño descuido.

Señoras y señores, niños y niñas. Con ustedes..... mi caaaaaasa, teleeeeefono o como todo el mundo le conoce: ET sentado en la cesta de la bicicleta de su mejor amigo en la Tierra.

No lloré ni na’ en su momento. Ains.



Thursday, 27 November 2014

Otra bicicleta abandonada


Si no lo saben se lo digo yo: los alemanes limpian mucho. No son más limpios que cualquiera pero dedican la mayor parte de su tiempo libre, parte de las horas que les tocaría trabajar y demasiadas neuronas a todo lo que tenga que ver con la limpieza.

Así son y no hubo, hay, ni habrá manera de cambiarles.

El problema viene con lo que hacen con la basura. Porque limpiar limpian pero luego tiran la basura donde creen que nadie la verá y se ponen histéricos cuando les dejo caer que eso es una guarrada.

En Alemania además se da el caso de que hay que pagar por las basuras y mucho. Es obligatorio tener al menos tres contenedores: uno amarillo para los plásticos y envases, uno azul para el papel y uno negro para lo demás. Los hay que además tienen uno marrón para restos orgánicos y los que tienen bebés disponen de unas bolsas especiales para depositar los pañales. Debemos añadir que el gobierno espera pronto prontito obligarnos a tener otro contenedor para depositar convenientemente cables y aparatos electrónicos y no tengo idea de qué color será. Como ven no les falta de nada.

Quizá sea esa la razón o puede que sean algo más guarretes de lo que aparentan; el caso es que cuando llega la limpieza de otoño, el campo aparece repleto de ordenadores rotos, alfombras viejas y cómo no, bicicletas abandonadas.

¿Se lo pueden creer? A este paso creo que acabaré abriendo una sección dedicada a estas pobres que nadie quiere.

Esta bici estaba al lado de la vía del tren de camino a una de las zonas de jardines a la salida de la población donde vivo. Un asco, y una pena.

Lo triste es que la habían dejado de pie porque claro, en Alemania todo debe ser Ordnung und Sauberkeit (orden y limpieza).


Bicicleta abandonada en la cuneta después de haberla desvalijado

Thursday, 16 October 2014

Tres escenas ciclistas


Tengo la mala costumbre de mirar con curiosidad a la gente. Me refiero a la gente que me rodea, sean conocidos o no y por eso sigo secuencias por la calle como si fuesen escenas de película y me imagino la vida de esas personas o me invento las razones por las que se mueven de una forma u otra o hacen las cosas que hacen.

Hoy tres personas han quedado impresas en mi cerebro:

Tipo 1
El tipo en cuestión iba vestido de arriba a abajo como si acabase de venir de la Vuelta a España. Todo los accesorios incorporados peeeero, encima de la ropa ciclista llevaba puesto un pantalón corto normalito y, en vez de zapatos de esos que se enganchan a los pedales, unas zapatillas bambas. El tipo en cuestión ha parado en la esquina, ha atado la bici y presto ha entrado en la óptica. Se ha tirado cinco minutos esperando mientras miraba sus msm en un teléfono ialgo y y ha vuelto a salir raudo con unas gafas nuevas puestas. Eso sí, no antes de colocarse el casco de tal manera que el flequillo quedase en un perfecto estado de engominado reciensalidodelacama.

Tipo 2
Rapero de ropa ancha, auriculares del tamaño de Gibraltar y una cadena en el cuello que luego he pensado que a lo mejor servía para atar la bici.
Llevaba dos cosas largas de plástico en la mano y según se acercaba a una bicicleta he pensado.
“Va a mangarla”
Pues no, era su bici y las cosas largas de plástico eran los guardabarros o protectores o como quiera que se llamen. Los ha instalado, ha encendido un cigarrillo y sólo entonces me he dado cuenta de que llevaba al aire la patorra derecha.
Mal pensada que es una y colleja mental que me he dado por ello.

Tipa 3
Chica asiática en una bici preciosísima a toda pastilla por la calle. A velocidades de vértico se ha dado cuenta de algo que no andaba bien en sus extremidades y a levantado la pierna izquierda para ver que era. Todo esto sin dejar de ir a doscientos quilómetros por hora. ¿Cómo lo ha hecho? Creo que era una meiga china. No hay explicación alternativa posible.

Todo esto sucedía cuando se supone estaba comiendo con amigos en uno de los lugares más chulos de la ciudad pero claro, tuvieron que sentarme mirando al escaparate y luego se asombran de que no sea capaz de estar en la conversación.
Su culpa.

Tuesday, 14 October 2014

Bicicletas para todos los usos


Y ahí me tienen. Arriesgado la vida por ustedes pero no me quejo. Vale, me gusta pero déjenme tirarme el pisto.

Lo he visto varias veces ya. Cuando una bicicleta ya no da más de sí, la pintan enterita incluidas las ruedas y la ponen en un lugar vistoso donde promocionar el negocio. Son pancartas publicitarias que nunca había visto antes y me gusta.

Esta estaba en un cruce de carretera. De ahí que diga que arriesgo la vida con estas cosas porque, como debe ser, ahí no había ni paso de peatones, ni semáforo ni nada de nada. Para que luego digan de la seguridad en las carreteras alemanas.

Aparcamos a lo mecagüen y, cámara en mano, corrí y esquivé algún que otro obstáculo para fotografiar esta hermosura reciclada. Según me dijeron después, casi provoco un accidente en cadena porque todo hijo de vecino tuvo que frenar para ver lo que estaba haciendo en medio de la nada. En fin.

¿Habían ustedes visto esta clase de publicidad antes?




Sunday, 5 October 2014

Así corriendo...

Ayer por la noche de vuelta a casa nos cruzamos con un tipo que iba fumando un pitillo. Hasta aquí todo normal.

Iba empujando una bicicleta. Bueno, normalísimo en Alemania algo no tan natural en España.

La bici era rosa tirando a fuxia. ¡Ole sus coj****!

Y lo mejor. La bici era cool pero super cool total.

Casi le paro para pedir un autógrafo.

Tuesday, 23 September 2014

Durmiendo con la bicicleta


Iba a hacer un comentario jocoso sobre el asunto pero visto lo visto he decidido alabarle el gusto al dueño de esta preciosidad.

Resulta que el muy amigo de un buen amigo se ha comprado una bicicleta. En principio, por estos lares no es una novedad. La gente compra bicicletas un día sí y otro también pero esta bicicleta es especial. O eso me han dicho.

El dueño en cuestión hace triatlón (natación, ciclismo y carrera a pie) y se ha comprado una bici a la altura de las circunstancias. Es decir, una bici de esas que cuestan mucho dinero y si practicas lo suficiente son capaces de lanzarte al hiperespacio y más allá.

Pues bien, el amigo de mi amigo quiere tanto a su nueva bici y teme tanto por ella que directamente la aparca en su habitación. No en la entrada, ni en el salón, ni en un hueco de la despensa debajo de las latas de pepinillos, no. Literalmente duerme con ella.

Si es en la misma cama eso ya no lo sé pero tampoco me extrañaría.

Y aquí la tienen. Para dar envidia a los que entienden de esto porque yo creo que es muy bonita pero no sabría qué hacer con ella. En serio.

¡Ah! Se me olvidaba. Es una bicicleta Focus Izalco Chrono Max. ¿Qué modelo exactamente? Ahí me pillan porque mi alemán no llega para tanto y de triatlón no tengo ni la más pajolera idea. Una cosa pareció quedarme clara sin embargo: las bicis Focus son un ejemplo de ingeniería alemana. Dicen.


Bicicleta de Triatlón Focus Izalco Chrono Max

Thursday, 18 September 2014

Últimas noticias biciadictas

A mi amigo le han robado la bicicleta.

Sí, al amigo sobre el que les hablaba justo hace un par de posts; el del candado para ser más precisos. No quiero ni pensar que de alguna forma retorcida haya tenido yo algo que ver con tan desdichado suceso. ¿Le habré dado mala suerte al pobre? Difícil pero yo ya miro a derecha e izquierda no sea que me tengan vigilada. En fin.

Pues eso, que a mi amigo le han mangado la bici y, fíjense por dónde que no tenía la cadena echada lo que me hace pensar que quizá haya sido el candado lo que ha atraído la atención de los malutos. Pero es sólo una teoría ya que me han aclarado que la bici en sí costó un riñón y era un pastelito en dulce.

El caso es que la bici dormía feliz en el patio INTERIOR de la casa de mi amigo una noche y a la mañana siguiente no estaba. Por lo visto, el ladrón entró a través de la propiedad colindante, saltó un pequeño enrejado y arrastró la bici de malas maneras (hay marcas en el suelo), saltó de vuelta y desapareció. @#jrr!!!!!!

Al final va a ser que tenemos que dormir con la bicicleta si no queremos que nos la birlen.

Wednesday, 17 September 2014

Cascos para bebés


Repetimos: cascos para bebés.

-Un momento ¿seguro que no se confunde? 
-No, esto es un casco para bebé para montar en bicicleta.
-¡Pero si los bebés no pueden montar en bicicleta!
-¿Quién lo ha dicho?
-¿La lógica?

Cara de pasta boniato.

Pues sí, amigos de la red. Hay cascos para bebés y no hace falta que pedaleen; porque una cosa es que los niños alemanes empiecen pronto con la bicicleta y otra muy distinta que con diez meses corran el Tour de Francia. Usted solo necesita, además de la bicicleta, una silla extra, un montón de energía, muuuucha paciencia y equilibro. El casco es una opción más pero moooooola.

En la foto no se aprecia bien, lo siento de veras, pero eso de ahí abajo es un casco para bebés. Se lo juro por esnupi y por el almademafalda. ¡Eso es un casco para bebés! y es minúsculo.

Lo que no inventen...

¿Y saben qué? Que se le cae a una la baba cuando ve a esas cositas con manos y piernas gritar de pura excitación montadas en la bici de papá mientras sienten que van a velocidades supersónicas. Y le dan manotazos al casco mientras se parten de risa y claro, entiendes por qué lo llevan puesto.

La seguridad ante todo.


Casco de bicicleta para bebés


Monday, 15 September 2014

Candados de bicicleta


Ya sé que debe ser parte del equipo si no quieres que te roben la bicicleta pero es que si quiere un candado decente más vale que prepare las piernas o le dé al bote de proteínas porque lo va a necesitar.

Hace unos días vi como un amigo aparcaba la bici y tras algún comentario del tipo “¿pero todavía usas esa bicicleta? ¿cuántos años llevas con ella? y demás preguntas que encierran cierta envidia porque hay gente que todavía no se ha entregado al consumismo atroz, me fijé en el candado que colgaba debajo del sillín.

Cuando pregunté qué tal era el candado recibí un:

- Pesa un quintal.

Nada de, “me va bien con él” o “con este candado no voy preocupado” o cosas por el estilo. No. Mi amigo sólo habló del peso y puso cara de “maldita las ganas que tengo de añadir otros dos quilos más” (a mí me pareció que pesaba todavía más pero yo no soy una fuente fidedigna para estas cosas).

Porque, sí, amigos novatos. Si quieren un candado en condiciones, necesitan uno que pese la hueva o arriésguense a que les roben la bicicleta. Como si no fuera ya difícil acarrear el propio peso lleno de tarta de amapola al pedalear.

Añadan, añadan y piensen lo bien tonificado que les va a quedar el trasero.

Una cosita: este candado va con llave -la herradura es el agujero redondo de la derecha-, no con código, así que sumen otros cuantos gramos.

Eso sí, mi amigo está contento de la muerte. De verdad de la buena.

El candado que hoy nos ocupa es un City Chain X-Plus (cómo no) y cuando he visto el precio se me han puesto los pelos como escarpias pero es eso o quedarse sin bici, por lo visto.


Candado para bicicleta City Chain X-Plus

Monday, 8 September 2014

La vuelta al cole en bicicleta


Aquí el cole empezó el jueves pasado pero el día verdaderamente importante fue el sábado.

Me explico. Hay por aquí una entrañable y antiquísima costumbre que, sinceramente, no estaría mal que copiáramos el resto de los mortales. Es lo que aquí comúnmente llaman el Einschulung (primer día de cole, básicamente). Resulta que el primer día de colegio para los niños que realmente empiezan el colegio (aquí es a los seis años), la escuela les recibe por todo lo alto y les da la bienvenida como se merecen. Allí van por primera vez vestidos como un pincel y con la mochila vacía al hombro y se sientan en el salón de actos en primera fila y otros niños les camelan con lindezas sobre lo maravilloso que es ir al cole con actuaciones, música, algún que otro discurso y les enseñan su clase y dónde van a sentarse y, aunque no hacen nada, ellos se sienten importantes. Y entonces reciben unos conos gigantes hechos de cartulina y pintados de colores -se lo juro- llenos hasta los topes de chuches, regalos varios y material escolar. Estas creaciones se llaman Schultüten y, como se imaginarán, cada año son más grandes.

Es como una primera comunión porque después del recibimiento al que van los papás y los abuelos, los niños invitan a una merendola/comilona/fiesta para todos. Y allí van padres, amigos, compañeros, primos y la tía correspondiente cámara en mano para fotografiar la bicicleta con la que el recién estrenado escolar irá todos los días al colegio a que le frían el cerebro.

Por fin pude fotografiar la nueva velo de mi sobrino y, como por lo visto, es lo más de lo más, he tenido que tomar imágenes detalladas de lo que la madre de la criatura me contó con el orgullo pintado en la cara. Porque esta bicicleta lo tiene todo, todito, todo incorporado.


Bicicleta de niño negra Falter


Además, señoras y señores, niños y niñas, esta bici no tiene uno, ni dos, sino tres frenos. ¿Es eso posible?¿Nos encontraremos ante una mutación? Nooooooo. Tres, como lo leen, tres frenos para que el crío no se parta la crisma en los 500 metros de recorrido hasta el cole.

Uno en el manillar derecho, otro en el izquierdo y, por si las moscas, el ya archiconocido freno de pedal. Toma ya. Aunque por lo visto pesa un quintal -más que la mía-, y el chico va dejándose los pulmones por el camino. La vida del estudiante es muy dura.


Frenos de manillar de los de toda la vida


No sé como pero esa cosa prueba la existencia del horripilante freno de pedal (rueda trasera)




Monday, 25 August 2014

La llave inglesa


Puede, sólo puede, que el tema de las llaves inglesas se me escape. Pero tampoco es que se me escape tanto como para no apreciar ciertas cosas.

Como he visto usar llaves inglesas mientras se reparan bicicletas he pensado que el tema  está lo suficientemente relacionado con este blog y ahí que voy a enseñarles una joya que estaba oculta debajo de Dios sabe dónde y que descubrí gracias a la renovación de aquella Diamant.

No se trata de una sino de todo un juego de ellas. Todos los numeritos, desde la más pequeña hasta la de tamaño tanque y todas toditas todas de la época de la Guerra Fría. Si señores, en casa tenemos un juego de llaves inglesas de la Unión Soviética y yo, claro, he flipado, flipo y fliparé en colores hasta mi último aliento.

Llaves inglesas con el Made in USSR impreso y aquí la gente ¡sin darle importancia! Los alemanes son muy, muy, pero que muy raros.

Llave inglesa de la época soviética número 19/22

Saturday, 16 August 2014

Triciclo Schwinn Roadster


Perdónenme si me tiro el pisto pero es que yo tengo amigas con muy buen gusto. Para que vean que no miento hay abajo una fotico que lo corrobora.

Ella, mi amiga claro, iba tan tranquila por el mundo cuando ¡zasca! Vio un triciclo para moteros precoces asomar insolente en el escaparate de aquella tienda. Porque un hijo le puede salir a uno estudioso, guapo, simpático, algo quejica y/o también motero. Y cómo piensa usted que va a ayudar a su pequeño a sufrir la ausencia de una moto de las de verdad hasta que cumpla la edad reglamentaria, a ver ¿cómo?

Mi amiga le ha ofrecido al mundo esa posibilidad escaparateando esta maravilla que no sabes si les gusta más a los padres o a los niños. Así que nada, pequeñajos del mundo ¡a la carretera!

Es como ser parte de un MC para menores. Mooooola.

Que sepan que el dueño de esta maravilla es una fémina con un carácter que va a la par con la minimotosimotor que le han regalado. Y ojito que cuando se pone el casco tiembla el asfalto. Menuda es ella.

Aquí les presento el triciclo Schwinn Roadster o más comúnmente denominada “La Chopper”.


Triciclo Schwinn Roadster rojo



Una cosita más: hay también para mayores. Bicis, me refiero.

Tuesday, 5 August 2014

Llevando a la criatura en bicicleta



Vuelvo a quedarme ojiplática al ver cómo algunos son capaces de dominar a la bestia a la vez que realizan otras tareas. No se trata de ser multitarea, no, se trata de ser un mago o algo parecido.

Ahora que el sol aprieta, incluso en Alemania, y todo el mundo parece sacar de paseo a la prole al mismo tiempo intento discernir qué clase de poder oculto es el que tienen estos señores para ser capaces de llevar al churumbel y además mirar el paisaje, o hablar con alguien pedaleando al lado o yo qué sé.

Lo primero de todo: ¿Cómo diantres se lleva a un pequeñajo detrás o delante o en medio sin acabar en el suelo de forma irremediable?

Yo lo he visto, creanme, los pequeñajos no paran de moverse y también disfrutan del paisaje, el helado o los pajaritos y eso, queridos amigos, ¡desestabiliza la bici!

Pongamos además, el más difícil todavía: Jugar con ellos al veo veo y asegurarse de que todo va bien atando bien las correas mientras se pedalea. El no va más y mi más sincera admiración.





Si tengo suerte este será el primer post de una retahíla de ellos dedicados a cómo acoplar a un niño sobre la bicicleta. Lo único que necesito es tener la cámara a mano cuando alguno de estos milagros de la técnica y algún que otro padre/madre de familia tenga a bien desplazarse en bici con su descendencia y pasar por delante de mis narices.

Este sistema, como ven, es una silla de plástico (que los niños dicen que es un poco incómoda cuando hace calor porque les suda todo, sic) atada no sé cómo a la parte de atrás de la bicicleta. Es, que sepa yo, la forma más extendida de llevar a las pequeñas personitas por aquí.

Y la instalación no se mueve. Palabrita de ciclista novata (a no ser que me hayan mentido malamente, que también puede ser).


Saturday, 19 July 2014

El sillín imperdible


Lo vi cuando iba camino de un castillo muy bonito pero tuve que parar para echar otro vistazo. La primera palabra que me vino a la cabeza fue “clip” y la pregunta de después fue “¿qué pinta un clip adosado a un sillín?”. Segundos después me acordé de la palabra que mis neuronas deberían haber recordado a la primera: imperdible; lo que provocó la construcción de la siguiente pregunta: “¿dónde está la cámara oculta?”.

¿Alguien sabe por asomo lo que un imperdible hace pegado a un sillín por la parte de abajo? Reconozco que el efecto visual es chupirrechupi pero de veras que no veo yo la razón última para andar cosiendo con el sillín.

Pensé entonces que, a lo mejor, el imperdible sujetaba el sillín al fin y al cabo los imperdibles sirven para eso pero luego pensé que no hay forma humana de enganchar un sillín a una barra metálica por muy grande que sea el imperdible. Vamos, digo yo.

Ergo, el imperdible era sólo para fardar e ir por el mundo como adalid del diseño industrial ultramoderno.

Saqué la cámara y con la foto en la pantalla fui a enseñar aquel hallazgo. No adivinarán lo que me dijeron los biciadictos que me rodean.

- Tía, eso es la suspensión.
- ¿Con un imperdible?
- No es un imperdible.
- Disculpa, eso es un imperdible.
- Vale es un imperdible pero sirve para amortiguar, no para enganchar nada.

Dos horas después, mientras subía un torreón medieval mi mente dedujo el básico funcionamiento de aquel cacharro aunque todavía hoy me arrepiento de no haber sacado una foto desde abajo para ver cómo diablos el imperdible va enganchado a la barra exactamente.

En fin.



Por si no se han dado cuenta el sillín lleva una funda de gel, o sea, que es de los blanditos. Para mí que el dueño sufre de hemorroides.

Sunday, 29 June 2014

Tándem en la ciudad


No todos los días se tiene la oportunidad de ver un tándem en vivo y en directo así que cuando vi éste me lancé literalmente a preguntar a sus sufridos pedaleadores si me dejaban sacar una foto.

Así que aprovechando que el semáforo estaba en rojo, uno de ellos se bajó y me explicó cómo habían acabado montando en aquel instrumento de destroza músculos masivo.

La encantadora pareja era del sur, a juzgar por el acento, y en un momento de locura momentánea habían alquilado un tándem. Para cuando les pedí sacar una foto creo que estaban a punto de sacar el hígado fuera.

Les pregunté que cómo era eso de montar en tándem y la respuesta fue más que gráfica. Soltando un resoplido ella y moviendo la cabeza él me contaron que la cosa era más complicada de lo que en un principio pensaron y que les estaba costando “algo” cogerle el truquillo al asunto.

Minutos después les vi venir de vuelta y todavía seguían lanzándose instrucciones por encima del hombro como si estuvieran domando una bestia o algo parecido pero ¿saben qué? Tenían una sonrisa de satisfacción pintada en la cara. Vamos, que se lo estaban pasando pipa.

Por cierto. Una vez sacada la foto me di cuenta de lo molonas que eran las zapatillas de ella (no todo iban a ser bicicletas, ¿no?)




Monday, 23 June 2014

De dinamos


¿Y qué es una dinamo? Eso lo sabe cualquiera. Una dinamo es un cacharro que trasforma el movimiento de algo en electricidad, básicamente magia pura y dura. Como la televisión, o los CDs o el teléfono móvil, vaya.

A lo que vamos. Que las dinamos se usan para muchas cosas pero sobre todo, y porque es el tema que más me interesa en este momento, se usan para poder dar luz a tu pobre existencia cuando montas en bicicleta por la noche.

Resulta que un cacharro pequeñísimo lo adhieres a una de las barras de la bicicleta que pasan cerca de la rueda y por arte de birlibirloque sale luz de una pequeña linterna que tienes adosada a la parte de delante de la bici. Como les digo, pura magia que creo tiene que ver con los radios de la rueda.

Pues bien. Siempre pensé que las dinamos de bicicleta son todas iguales pero nooooo. Por supuesto que no. Que las hay que se ponen en algún punto de la parte de abajo de la barra que sujeta el sillín y con una rueda de goma o algo parecido se pega automáticamente a la rueda de atrás de tu bici. Usease, que cuando las dos ruedas (la pequeñica de la dinamo y la grande de tu bici) conectan pues eso, que surgen las chispas. Más bien que el movimiento de la grande provocado por el pedaleo mueve la pequeña que va conectada a la dinamo y tachán, se obró el milagro.

Me han chivado que estas dinamos son mucho más eficientes que las tradicionales y yo me lo creo porque mola mucho el concepto. ¿Y cómo se llaman estas dinamos? Ni idea. ¿Y las dinamos de toda la vida? Pues dinamo de toda la vida. Tja (eso/bien en alemán).

Con esta explicación tan de andar por casa les dejo y como sé positivamente que no se han podido enterar de nada aquí les publico la foto. Por si les ayuda, digo.

Por cierto, que si saben el nombre de la dinamo en cuestión no se corten y cuenten, cuenten.

Dinamo

Thursday, 19 June 2014

Escenas ciclistas. Hábitos con bicicletas y niños


Hoy me van a perdonar pero he decidido ponerle algo de pimienta y tabasco a este blog. Sé que corro el riesgo de que alguno por ahí no me hable más pero hay cosas que deberían ser debatidas o al menos intentarlo.

Y ustedes se preguntarán ¿qué puede ser eso que tanto me da miedo sacar a la palestra? Pues muy sencillo: es algo que tiene que ver con los niños por tanto levantará ampollas porque ahora no se puede hablar de niños sin que alguien levante el hacha de guerra y quiera cortarle la lengua al que ose si quiera mentarlos; porque los niños de hoy en día son intocables, al menos en teoría, o mejor dicho empiezan a ser intocables porque los hay todavía con algo de cabeza y raciocinio. Gracias a los espíritus.

El caso es que casi todos los días me topo con escenas como esta en la que un adulto acarrea a lo sherpa la bici del niño que le toca en ese momento. Digo esto porque no siempre son padres e hijos, en muchas ocasiones son tía y sobrino y ahí me incluyo yo. Porque sí, como lo leen, yo también he picado y he acabado por andar bicicleta al hombro por la vida.

El niño o niña en cuestión pide/demanda/grita que quiere salir con la bicicleta y cinco segundos y medio después llora/patalea/reniega porque dice que esta cansado o cansada y que otro cargue con el mochuelo.

¿Por qué no obligamos al niño a empujar SU bicicleta? ¿Por qué acabamos por decir “vale la llevo yo”? ¿Por qué?

No les estamos haciendo ningún favor. A la criatura le cuesta poco o nada andar con la bici al lado pero no, tenemos que ayudarles hasta con eso.





Thursday, 5 June 2014

Escenas ciclistas


Hace unos días estuve en suelo patrio, por fin. Y claro, como voy de ciento en viento pues los cambios como que me dejan perpleja; será porque no veo ninguna transición.

Esta vez he ido de visita en plena primavera y he podido pasar unos buenos ratos en lugares que normalmente en invierno como que no son de lo más apetecibles.

Hablo de Madrid Río.

Antes de nada. Necesito decir que el proyecto de tunelar la M-30, aunque teóricamente muy chupi, nos va a costar espasmos y sudores pagar. Es más, algo me dice que jamás acabaremos por pagar semejante obra pero así somos.

El caso es que limpiar y arreglar el río es algo que debía hacerse. Sí o sí. Y para qué negarlo, está quedando muy pero que muy bien. Más aún si tenemos en cuenta que se ven más bicicletas en las orillas del Manzanares que en toda la provincia junta y verlo me puso en una nube de felicidad.

Jamás hubiese imaginado encontrar una escena así en Madrid. Se lo prometo. Un semáforo para ciclistas y un montón de bicicletas río arriba y río a bajo. Para mear y no echar gota.

¿Creen que debería hacerme ilusiones pensando que las cosas están cambiando?





Monday, 2 June 2014

Logros del ciclista novato. Cuando te ves montando otras bicicletas


No es que quiera pero oye, hay veces que alguna que otra bicicleta perteneciente a otro biciadicto te hace tilín y una no es de piedra.

Lo interesante del asunto es que este tipo de pensamientos (dícese del deseo incontrolable de querer por sistema lo que otros tienen y de lo que una carece o, en román paladino, querer la bici del vecino) no los tenía antes, más que nada porque todavía me cuesta hacerme un croquis de cómo pinto yo sobre la bici y además, yo pensaba que con lo que me estaba costando acostumbrarme a mi bici iba a ser imposible intentarlo con ninguna más.

No sé si me explico. A lo que me refiero es que por mucho que yo adore a mi cabritilla hay otros velocípedos molones en el mundo y, oh milagro, me veo sentada en ellos.

Quién lo iba a decir. Yo probando aquí y allí como si fuese lo más fácil del mundo sentarse sobre un sillín y dar un voltio para probar la suspensión, por ejemplo.

Tampoco piensen que me he vuelto loca sentándome en todas las bicicletas que me parecen chulas, simplemente creo que podría pedalear en otras bicis que, hasta ahora, me parecían pertenecer a un mundo muy muy lejano..

En fin, que espero que esta sensación dure y más aún que no me la pegue probando la bici del vecino porque si me la pego no volveré a ponerle los cuernos a mi cabritilla.

Monday, 26 May 2014

Penalidades del ciclista turista


No puedo imaginarme la cantidad de desventuras que deben sufrir los pobres que decidan ir de turismo sentados sobre un sillín. A parte del cansancio infinito, las dolorosísimas agujetas y la producción de sudor a cubos, hay que añadir los peligros inesperados que le esperan a pobre biciadicto que se líe la manta a la cabeza y llene las alforjas para pasar unos días de vacaciones explorando otros mundos alejados de la mano de Dios.

Lo que a mí me deja perpleja es que esos mundos tan alejados están, como quien dice, a la vuelta de la esquina. Qué leches, a menos de quinientos metros.

Como ayer hizo buen día (se lo juro por Esnupi) pues fuimos a dar un voltio por los alrededores ahora que está todo verde y las florecillas te llegan hasta el sillín. Pues eso, que yo y otros biciadictos de pro, decidimos seguir el sendero que marca el mapa y hacer una de esas excursiones para disfrutar de la experiencia cuasimísitica de los pastos alemanes. Allí íbamos todos en fila cuando una señora excavadora con una valla que cortaba de cuajo toooodo el paso nos dijo entrañablemente en un alemán burocrático de esos que se leen en la puerta de las prisiones que por ahí mejor que no y que buscásemos plan alternativo.

Vale. Todo el mundo paró, sacó su mapa y buscó rutas alternativas. Y seguimos buscando y allí podríamos seguir si no es por uno que se pasó por el arco del triunfo la señal de prohibido y, con la bici al hombro, saltó la valla, bordeó un boquete del tamaño de Soria y llegó sano y salvo al otro lado.

¿Y por qué este valiente ciclista hizo lo que hizo? Por que el tío se estaba recorriendo el país y estaba más que harto de esas zarandajas de “por aquí no” o “prohibido por obras”. Vamos, que de hacer caso a los carteles no habría salido de su pueblo.

Porque vamos a ver. Qué costaba dejar medio metro a cada lado para que pudiese pasar el personal. ¿Alguien entre nuestras queridas autoridades se ha percatado de que aunque haya caminos en los que no pasan los coches sí que hay gente que los usa? Parece que en el momento que no hay tráfico a cuatro ruedas se puede cortar un camino de cuajo porque para los cuatro monos que lo usan...

Sunday, 4 May 2014

Nota de prensa


¡To’l mundo quieto parao!

Es la decimocuarta vez que me preguntan por aquí si he montado últimamente en bicicleta y si sigo tan requetecontenta con ella.

Bien, yo sigo requetecontenta con la cabritilla; la pobre no da un ruido y últimamente no se empeña en hacer de nuestros encuentros un arduo tira y afloja de esos que te dejan para el arrastre y a base de calmantes para el dolor muscular.

De ahí a que esperen que haya montado últimamente sobre mi maravilloso velocípedo va un trecho. De los largos.

Hoy llueve, ayer llovió, si no recuerdo mal el día anterior también llovió y fíjense por donde que el único día que amaneció pachucho pero no pasado por agua tenía otras cosas importantes que hacer.

Así que ¡basta ya de preguntar!

No. No he montado en bici últimamente y como sigan dale que dale les pongo en la sección de “enemigos del ciclista novato: los preguntadores”. He dicho.


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Nota: sé que me preguntan porque me aprecian pero estoy tan ------ por no poder montar que me llevan los demonios. Por eso lo escribo aquí y me lo callo en público. Una es valiente pero educada, oiga.

Tuesday, 29 April 2014

Trabajo en bicicleta


Los hay con suerte.

Acabo de ver un documental sobre Irlanda mientras desayunaba y hay un tipo que es el que más manda en uno de los jardines más grandes de la isla. Resulta que como el jardín en cuestión (perteneciente a un castillo de esos de película que incluso cuenta con un cementerio para los perros, gatos, caballos, vacas y demás animales domésticos) es tan grande que el muy #¢|]}@# necesita ir en bicicleta a todas partes.

Se levanta; va a por rosas en bicicleta; con las rosas en un cubo de plástico colgando del manillar se va al cementerio de las mascotas a limpiar unas cuantas lápidas y a felicitar por su cumpleaños a uno de los ponis que murió hace unos cien años; monta de nuevo en su bicicleta para ayudar a uno de los jardineros a arrancar de cuajo un árbol (nótese que para arrancar dicho árbol no usan ningún tipo de maquinaria, estos celtas...); una vez desarrollados los bíceps se monta de nuevo en su bicicleta de montaña y va a ver cómo andan las cosas con las fuentes, limpia unas hojas que flotan por aquí y por allí y, presto, vuelve a su bici para hacer el siguiente recado.

Los hay con suerte.

Sunday, 20 April 2014

Momentos estelares sobre dos ruedas y dos pedales


¡Cómo se me había podido pasar!

Ayer vi, por enésima vez, la película “The Quiet Man” y me llevé las manos a la cabeza al llegar al minuto/hora 1:04:00.

Para los que no lo sepan “El hombre tranquilo” es una de las mejores películas de todos los tiempos, en serio y ¿saben qué?, salen bicicletas.

Pero la bicicleta que me hizo llevarme las manos a la cabeza es una bicicleta de lo más especial. Resulta que después de arduas conversaciones, y con la ayuda de un casamentero,Sean Thornton (John Wayne) consigue por fin permiso para cortejar a la temperamental pelirroja Mary Kate Danaher (Maureen O'Hara). Pero la Irlanda de los años 20 no se parece mucho a la América de la que él procede y flipa en colores cuando les obligan a llevar carabina.

¿Y como se libran del genuino Michaeleen Oge Flynn (Barry Fitzgerald)?

Robando un tándem.

No he encontrado un fragmento de la carrera en el tándem pero sí la película completa. Para los que no quieran verla entera la escena en cuestión empieza exactamente en el momento 1:04:00 aunque para apreciar realmente la situación será mejor que empiecen en 1:02:00.



Monday, 14 April 2014

Ya no sé si veo bicicleta o biciadicto


Apostaría mi agenda de Dalí a que sufro algún tipo de síndrome estudiado a la saciedad por los psicólogos de aquí y allí. Estoy segurísima de que lo que me pasa no es nada del otro mundo pero por si acaso yo dejo aquí mis inquietudes, todo sea que sepan cómo ayudarme si es que necesito ayuda, claro.

No negaré que tengo tendencia a lo rebuscado. Ya lo decían mis profesores de la universidad cuando aparecía con una idea “novedosa” para algún trabajo y me miraban con cara extraña de “le aseguro señorita que no tenía intención de hacerles la vida tan complicada cuando pedí que escribieran cinco folios sobre el tema que estamos tratando”. Qué le vamos a hacer. Así soy.

Cómo no, esta tendencia mía hacia la complicación no podía quedarse en aquellos folios y la he traído conmigo a Alemania. Entiéndanlo, no iba a dejara sola a saber por qué mundos de Dios.

A lo que voy. Que creo que estoy desarrollando una especie de “messed up personalities syndrome” porque ya no sé si veo gente, bicicletas, bicicletas que llevan gente o gente que monta su bicicleta. Para mí todo es lo mismo. Digamos que asimilo la personalidad del biciadicto a la de su bicicleta y viceversa.

¿Me estaré convirtiendo en una cabra?

Wednesday, 9 April 2014

Ya tengo nombre para mi bicicleta


Como siempre, era cuestión de tiempo. Vale que una tiene que poner de su parte para que la cosa vaya pero no hay nada como dejar la mente en blanco y olvidarse durante un tiempo de cómo solucionar un problema para que la solución se presente por sí sola.

La cosa fue que el otro día fui a sacar las bicicletas de su residencia provisional (tranquilos que ya les contaré sobre tal particular) cuando me preguntaron por detrás:

- ¿A dónde vas?

Y yo contesté:

- A por la cabritilla.

Y paré en seco asimilando las implicaciones de aquel comentario. Mi bici ya tenía nombre. Por fin.

Supongo que lo de la pata de cabra, Copito de nieve, el color, etc. han tenido todo que ver para que acabe con una cabra pequeña como mejor amiga para ir a por el pan.

Así que ya puedo introducirles a mi bicicleta que, a partir de ahora, pasará a ser denominada “cabritilla”.

Monday, 31 March 2014

Enemigos del ciclista novato. El karma


Hay días para todo en la vida del ciclista novato. Algunos son de lo más inocuos, otros de lo más excitantes y otros demasiado horripilantes como para recordarlos sin perder los nervios.

Y todo por el karma, estoy segura. Como toda criatura que se precie, el ciclista novato ha debido tener otras vidas y no siempre buenas. Porque a ver, que levante la mano el que pueda asegurar que siempre fue bueno en sus anteriores reencarnaciones.

....

Lo sabía.

A lo que vamos, que hay días que al karma le da por jorobarte y acabas con los nervios por las nubes contando las veces que has podido pasar a mejor vida sentada en el sillín.

Ayer, por ejemplo, aunque fue un día espléndido meteorológicamente hablando, fue un día de lo más maligno en cuanto a karmas se refiere.

De visita que iba yo en bicicleta (se lo juro y a 10 kilómetros nada menos) y no una sino dos veces estuve a puntito de ser atropellada. Las dos veces por un Wolkswagen Golf negro y los dos coches con pegatinas blancas y negras cubriendo cada milímetro disponible de ventanas, lunas y carrocería. Ya ven, el karma.

El primero estaba aparcado justo justito justo en medio de la acera. Ni midiendo a posta podría haber aparcado más centrado. El caso es que tanto por la derecha como por la izquierda tenía el espacio más que apretado para pasar sin, o bien dejar la pintura del coche hecha unos zorros o bien estampármela contra un muro o un poste de la luz, ambos de cemento.

Opciones: el que iba delante directamente continuó por la carretera pero yo no sé hacer eso así que por los pelos no acabo con las rodillas raspadas por el hormigón del muro y un susto de aquí te espero.
El segundo momento álgido del día fue cuando de la nada, sí de la nada, otro Golf negro con publicidad del equipo de fútbol local pegada en la luna trasera, decidió ir marcha atrás. Nada que objetar. Los coches aparcados en batería tienen derecho a poder salir, cómo no. Pero que tuviese la música a todo trapo y fuera marcha atrás a toda pastilla sin mirar no es de recibo. El conductor hasta me pidió disculpas porque creo que me salvé por dos centímetros.

Lo que digo. Antes de ir de parranda con la bicicleta, llamen al karma y asegurense de que no se ha levantado con mal pie.

Saturday, 29 March 2014

Biciadicto que no ciclista


Hay términos y términos. Cuando se habla de ciclistas lo primero que viene a la cabeza es la fotografía en movimiento de un señor (que no señora) con ropa ajustada, maillot de colores chillones y gorra blandengue pedaleando con el hígado fuera sobre una bicicleta fina y esbelta a dos mil quilómetros por hora en una carretera secundaria.

Estos señores, profesionales o no, son los que monopolizan la imagen de persona-al-manillar-que-va-de-A-a-B-pedaleando.

¿Tengo razón o tengo razón?

Nada en contra, se lo aseguro, pero estos señores no son los únicos que montan en bici, tampoco son los únicos que entienden de bicicletas y, mucho menos, son lo únicos que adoran todo lo que tenga que ver con dos ruedas. Y, sin embargo, parece que ciclista es aquel que pega con las características anteriormente citadas.

Pues si eso es lo que quieren, aquí una servidora no va a discutir. Ellos entonces serán ciclistas y el resto pasarán a ser llamados, en este blog, biciadictos. Y supongo que con el tiempo acabaré por abrir mil y una subcategorías hasta llegar al sujeto encantado de la vida va a comprar pan en bici sin pegársela por el camino.

Abro el debate. Todo sea que haya vuelto a meter la gamba.

Wednesday, 26 March 2014

Cuando la cesta de tu bici muta


Es cuestión de tiempo pero todo llega. No hay más que usar algo con regularidad como para que comiencen las mutaciones. Algunas de ellas son provocadas y otras parecen salidas de la nada. Al cabo de unos años no hay manera de reconocer el ser inicial.

No se lleven las manos a la cabeza porque estas cosas pasan. Son cosas de la vida.

Resulta que como necesitas ir a comprar el pan pues decides adosar una cesta a la bicicleta. Vas a tu proveedor oficial más cercano (siempre quise escribir esto) y todo contento comentas que quieres una cesta. Intentas dejar claro desde el principio que es sólo para ir a por el pan así que no necesitas que sea muy chuli. Tú sólo buscas una cesta para que te haga el apaño.

Sales de tu proveedor oficial más cercano con una cesta baratísima que te han asegurado se adaptará perfectamente a las curvas de tu bicicleta y contentísimo de la muerte te dispones presto a montarla.

Primero, que si las curvas de tu bici deben ser algo especiales porque encajar, encajar, no encaja. Segundo porque ya, puestos, puedes utilizar un cable para asegurar la cesta y que es del mismito color que las barillas metálicas de tu nueva adquisición. Pasados unas semanas y de vuelta del Aldi ves que tu velocípedo tiende a inclinarse a la izquierda y descubres que aquel cable no es suficiente por lo que refuerzas la instalación con un par de lengüetas y no sé que otras cuerdas que tenías apiladas en el garaje.

Semanas de invitar a los colegas a ver el fútbol te han enseñado que más vale que le pongas un algo a la base de la cesta porque no es la primera vez que alguna bolsa de esnaques se ha deslizado y la has dejado en la calzada. Y así hasta que un día miras el trasero de tu bicicleta y te encuentras con esto.



Monday, 24 March 2014

Triciclos inusuales


Ya sé que éste es un triciclo de lo más común. Manillar, sillín y pedales con tres ruedas. Un triciclo, vaya. Lo inusual no es el triciclo en sí, lo inusual es que haya triciclo.

Como lo leen, ver un triciclo en Alemania es raro, raro, raro (pongan ustedes el acento correspondiente). Ya les conté que aquí la ciudadanía utiliza esas minibicis sin pedales para que los niños empujen primero y luego pedaleen. Un sistema que considero casi infalible y que evita muchos quebraderos de cabeza pero, oigan, los hay de la vieja escuela.

Así son mis vecinos. Empezaron con el triciclo, luego pasaron a la bici con ruedines y ¡ayer vi a mi vecinico intentarlo sin las ruedecillas! Todo un valiente de, atención, dos años y medio.

Deprimente si no fuera porque mi vecinico (a partir de ahora V por lo de valiente) es la caña de Alemania. Y claro, yo con la caña de Alemania no ando con envidias. Bien orgullosa que estoy. Y eso que el chaval no me ha sonreído en la vida pero yo sé que le caigo bien porque....

...¡tachán! Ha accedido a dejarme fotografiar su triciclo ya que él no lo necesita según dice, que él es grande y que claro, ya puedo yo hacer lo que quiera bajo su supervisión, faltaría más (seguro que piensa que le voy a mangar el triciclo pero no se lo tomo en cuenta).

Señoras y señores, niños y niñas. Aquí tienen el primer triciclo que he visto en Alemania.



Friday, 14 March 2014

Cotilleos ciclistas recientes


Por aquí regalar bicicletas, aunque hayan sido usadas por doscientos primos antes, es de lo más normal del mundo. Cuando preguntas a alguien cuántas bicicletas ha tenido, necesita pensar por un momento la respuesta. Algunos de dicen que tres o cuatro, otros te dicen que si hay que contar las que han comprado o las que les han regalado, otros simplemente reconocen haber perdido la cuenta y los menos sueltan que alguna, como todo el mundo.

Y yo con la única bicicleta que he tenido en mi vida pensando que va a durar para siempre... En fin.

Pero claro, mi sobrino ha nacido aquí y mama de su entorno así que después de unos meses pensando que su bici se quedaba algo pequeña, cómo no, le han regalado una nueva por su cumple.

Antes de nada tengo que decir que no he visto la bicicleta en cuestión (en cuanto me acerque lo suficiente les adjunto una foto). Nadie pensó necesario llevarla al lugar donde celebraron el cumpleaños pero estoy al día de todos los chismes.

¡Resulta que se caga de miedo porque dice que está muy alto! Pobre.

Sé que no debería decir esto pero ¿no lo encuentran maravilloso? Porque sí, queridos lectores, mal de muchos, consuelo de tontos. En este caso no son muchos, sólo uno, y yo soy la tonta pero una tonta algo más satisfecha sabiendo que no es la única tonta con vértigo en cuanto se sube al sillín.

Tuesday, 4 March 2014

Paranoias de ciclista novata al cuadrado


Hace tiempo que evito en lo posible pasar pedaleando por lugares donde hay verjas, cercas o cualquier otra clase de barrera protectora con barrotes para evitar, más que nada, quedarme incrustada entre ellos.

Entre mis muchísimas incapacidades se encuentra la que me hace ir en diagonal en el momento que veo barrotes de colores cruzar mi vista mientras avanzo. Es decir, que cuando estoy en movimiento, la visión de los barrotes me atrae de tal forma que acabo por estrellarme contra la verja correspondiente. Paranoias que tiene una y que ahora salen de golpe, fíjense ustedes.

No me ha ido mal hasta el momento pero ahora sin embargo he descubierto que hay cosas mucho peores. ¿Qué pasa cuando en vez de barras en vertical alineadas a diez centímetros unas al lado de otras añadimos otras barras en horizontal separadas por la misma distancia? Un enrejado de mírame y no te menees que me atrae incluso más porque mi vista va siguiendo cuadraditos y acabo piripi intentando no mirar.

Por supuesto, todo en azul. Para que me atraiga aún más.

Enrejado anti ciclistas novatos


Menos mal que un ángel caído del cielo tuvo a bien salvarme del incrustamiento: la trepadora. En el momento que la planta obstruyó la perfecta sincronización de barras horizontales y verticales el trance se me fue de golpe y fui capaz de frenar. La Naturaleza es sabia, doy fe.

Salvación de ciclistas novatos

Friday, 28 February 2014

Enemigos del ciclista novato. El freno de pedal


Para los que no sepan lo que es, el freno de pedal es una invención diabólica pensada exclusivamente para o bien que los nervios te provoquen una apoplejía o bien que te la pegues.

¿Qué es un freno de pedal exactamente? Ni idea, lo único que sé es que en cuanto mueves un milímetro -mejor decir nanomilímetro- el pedal hacia atrás la bici se para. Tal cual. De ahí lo de freno de pedal.

Imaginemos por tanto que el pobre ciclista novato, tras unas jornadas pensando que le empieza a coger el truquillo a eso de pedalear, cae en la trampa de probar una bici que no es la suya. Se sienta en ella pensando que por fin va a poder apreciar la pasta que cuesta el velocípedo; se pone en marcha con mucho tiento para que nadie vea el sempiterno tembleque de la rueda delantera; avanza lozano pensando que lo tiene todo controlado y ¡zas! la bici se para de golpe justo en el momento que va a bajar el bordillo. Nuestro novato no va ni pa’lante ni pa’trás y suelta “¡¿pero qué c*ñ* pasa?!” y oye “¡¿para qué c*ñ* frenas?! y el ciclista novato grita ¡¿pero quién c*ñ* ha frenado?! y los malvados le dicen ¡quién c*ñ* va a ser, tú!

Todo esto mientras un santo varón que no era parte del grupo con movimientos certeros evita que el pobre novato se la pegue.

Wednesday, 26 February 2014

Bicicleta abandonada


Llevábamos meses en infructíferas discusiones sobre si sí o si no esta pobre criatura había sido abandonada a su suerte.

Yo estaba por el no pero visto lo visto ganan los que se decantaban por el sí. La argumentación era la siguiente:

- Vamos a ver. Quién en su sano juicio deja la bicicleta sin candado durante todo el invierno. Está completamente corroída, las ruedas no tienen aire y alguien ha mangado los pedales. Si buscas en el diccionario “bicicleta abandonada” sale la foto de esta.

Pues eso, que sintiéndolo en el alma me he pasado al lado del sí y ando de mal humor pensando en el gañán que ha abandonado la bici. Porque una bicicleta no se abandona ¿o sí? No tengo experiencia en estas cosas pero antes de dejar mi bici tirada la llevo primero a algún sitio especializado por si algún componente se puede salvar; seguro que en el desguace hacen maravillas con ella o, en el último extremo, siempre puedo acercarme a un punto verde. Pero dejarla así sola para que todo el mundo vea cómo se cae a pedazos...


Bicicleta abandonada

Sunday, 23 February 2014

Actividades a realizar montando en bicicleta de forma paralela


Ya conocen mi teoría de que la perrería es una de las fuerzas que realmente mueve el mundo. Más bien explica gran parte de nuestro comportamiento y si no me creen sólo tienen que mirar alrededor y ver qué cosas les gusta a la gente hacer.

Ver la tele, el fútbol, comer, la fórmula uno, leer, jugar a la consola, montar en bici... Todas estas cosas se hacen ¿cómo?, pues sentados, como queríamos demostrar.

Pero hay perrerías y perrerías. Niveles de perrería por llamarlo de alguna manera. Porque claro, también es verdad que hay gente que ve el fútbol de pie porque no hay sitio para sentarse o les toca comer de pie en la barra de un bar o juegan gratis a los videojuegos en unas consolas puestas en la tienda que, por razones que desconozco, siempre están altísimas. En fin que hay actividades que se practican movidas por la perrería pero que a veces cuestan algo más de esfuerzo.

De la misma manera, hay personas que son capaces de llevar la perrería hasta las últimas consecuencias, a riesgo de poner incluso en peligro su seguridad.

Ayer fui testigo de un ejemplo de perrería extrema. Resulta que, como país civilizado que se precie, Teutolandia corre el peligro de tener más ciudadanos perrunos que ciudadanos homínidos. Éstos homínidos deben sacar a pasear a sus canes al menos dos veces al día y eso, palabrita de ciclista novata, es un rollo entre los rollos y da una pereza enorme.

¿Cómo se puede sacar al perro a pasear y quemar la menor cantidad de energía posible? Aquí es donde entra la eficiencia teutona y donde algunos han conseguido llegar a lo más alto. Ayer vi a un tipo sacar al perro a pasear montando en bici. Años atrás me pareció de lo más extraño pero a fuerza de verlo casi todos los días pues como que ya me da igual. Normalmente esta gente va tralarí tralará y el perro corre a una distancia de metro y medio o lo que dé de si la cadena, que el ciclista de pro lleva agarrada de la mano izquierda porque si alguien ha de morir en un accidente será el can, no el dueño. Los que tienen perros enromes y veloces tienen que ir más rápido y los que tienen caniches van a dos por hora pero todos muy a lo tralarí tralará, que conste. El tipo al que me refiero en este ejemplo concreto dio un paso más llevando la correa alrededor del cuello.

Repetimos: el dueño del perro llevaba la correa la cuello.

¿Y por qué? Porque por lo visto es más fácil lidiar con los frenos (como queríamos demostrar). Y ustedes se preguntarán ¿qué pasa cuando el perro tira demasiado y la correa se tensa alrededor de la tráquea? O ¿que pasaría si, paseando por un camino con arbolitos a ambos lados del camino el perro decide rodear uno de los troncos quedado el siguiente algoritmo: ciclista con soga la cuello / tronco / perro enorme que no para de correr buscando una presa potencial tras la cuneta?

Abro el debate pero tengan en cuenta una cosa. El tipo parecía de lo más feliz.

Sunday, 16 February 2014

Accesorios para la Link D8 de Tern. La cesta


Me han pillado. Si tuviese que elegir un accesorio, uno sólo, para la bicicleta lo tendría clarísimo: una cesta y de mimbre si es posible.

Y ¡tachán!, la cesta es posible aunque no sé si es de mimbre. El problema es que la cesta sóla no vale (recuerden que hay que comprar el cacharro que la conecta a la bicicleta) así que perdonarán mi vacilación si tengo que comprar dos accesorios para acabar con uno que realmente me gusta. Pero es que la cesta mola de verdad. Si hasta se puede utilizar de bolsa de la compra sólo con un click. Mágico oiga.

Para los que no se lo creen no tienen más que ir a la siguiente dirección y pinchar en la foto pequeña de abajo.

http://www.ternbicycles.com/es/gear/biologic-holdall-basket-built-tern

Todavía no tengo cesta pero si algún día me animo me pregunto si la talega se enfadará conmigo tanto que no quiera acompañarme a ir a por el pan.

Cesta para la bicicleta Tern Link D8

Foto vía Tern

Thursday, 6 February 2014

Nombres de bicicleta. Dulcinea


Que no se diga que no lo intento 
aunque sé de sobra 
que les importa un pimiento.


¿Quién dijo que un nombre de bicicleta no podía ser poético? En rima consonante nada menos.

Al grano. Que me han dicho que “Dulcinea” está muy bien como nombre y que como aparece en libros de muy alta alcurnia pues le da un aire como más digno. No hay nada como ser parte del mundo literario para que te tomen en serio.

¿Y por qué este nombre? Pues porque dicen que se me ve muy enamorada de mi bici pero que obviamente el amor sólo va en una dirección. Que yo a mi bicicleta se la traigo al pairo y que hace lo que le da la gana sin contar con mi permiso. Además, y esto me duele reconocerlo, me deja en evidencia en cuanto hay espectadores. La muy...

Igualito que en el Quijote.

Que levante la mano el que crea que encontrarle un nombre a mi bici empieza a ser más arduo que la búsqueda de la fuente de la eterna juventud.

Seguiré buscando. Por intentarlo que no quede.

¡Ah! Que conste que el nombre es chulo pero creo que necesita algo de poso.


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Nota: admito sugerencias, de verdad. Tras un tiempo razonable intentaré escoger entre los nombres disponibles si es que no me viene la ocurrencia del milenio y yo solita le pongo nombre a mi bicicleta.

Thursday, 30 January 2014

El casco


Ya que todo el mundo habla de ellos pues yo también. No iba a ser menos. Hoy la cosa va de cascos. El casco ciclista, para ser más exactos.

Hay una movida tremenda a cuenta de si sí o no al uso y/o prohibición o loquesea del casco. Por lo visto, nuestras entrañables autoridades han decidido de forma unilateral, parece ser, que el uso del caso sea obligatorio en zonas urbanas y la han liado parda.

¿Y qué es una zona urbana? Pues no sé. Un sitio donde hay casa y coches y transporte público y tiendas... Y si lo anterior es medianamente cierto significa que no es obligatorio en zonas no urbanas. ¿Y qué es una zona no urbana? Pues no sé. Un lugar donde crecen los árboles y hay animalitos y se respira aire puro y donde ¡hay piedras! Ergo, en zonas no urbanas también puede pasar cualquier cosa pero ahí no es obligatorio. En fin.

No me meto en mucho debate porque como soy novata pues me faltan argumentos y, que quede entre nosotros, porque no me he puesto un casco en mi vida. Además, intenté leerme el reglamento y me quedé dormida en el segundo párrafo.

Pero mi sobrino sí sabe bien lo que es un casco ¡y lo odia!

Este es el sujeto de su odio y se preguntarán ustedes porqué demonios no tiene ni calaveras ni tiburones ni fémures ni espadas ni garfios ni nada de las cosas que tanto le gustan.

Yo me hice exactamente la misma pregunta y allá que fui a preguntar.

- Oye sobrino, ¿por qué tu casco no va de piratas?
- Porque yo soy una estrella, tía.

Y ahí que me quedé yo con cara de pasta boniato.

Casco para cabeza más o menos pequeña de color azul y un montón de estrellas

Tuesday, 28 January 2014

Los ruidos misteriosos de la Tern Link D8, es decir, mi bicicleta


¿No dije yo hace tiempo que mi bici cruje? ¿Lo dije o no lo dije? Pues esto va para todos los que me miraban como si fuese una lunática.

¡MI BICICLETA CRUJE!

Que sí, que cuando voy tralarí, tralará mientras disfruto de las ventiscas del invierno mi bici dice cosas. Cosas que yo no entiendo pero que me ponen los pelos como escarpias porque me hacen pensar que va a caerse a cachos o que la voy a tener que jubilar ¡y es nueva!

Resulta que gracias a la infinita sapiencia de Luis0 y su tendencia compulsiva (no se enfade señor Luis0 pero es lo que yo sonsaco de su super blog) a desmontar todo lo desmontable y ha deconstruir y construir cada bici que cae en sus manos, he descubierto que la Link D8 cruje de verdad.

No saben la alegría que me ha dado saber que no oigo voces y que no hace ninguna falta visitar al psiquiatra o atiborrarme a pastillas que te dejan drogui. Que sí, que mi bici tiene unas juntas que tienden al crujimiento y yo las oigo continuamente. No era un poltergeist, uf.

No se hable más. En cuanto llegue la puesta a punto de la primavera voy a embadurnar de grasa a mi guapísima bicicleta y ya de paso embadurnar con esa misma grasa la jeta de todos los que se reían de mi ¡ah! y limpiarles la cera de los oídos porque hay que estar teniente para no haberse dado cuenta.

Hombre ya.

Thursday, 23 January 2014

Señales para ciclistas. Creo que ésta ya la había visto antes


Es azul y sale una bici y una señora con un niño de la mano (¿se han preguntado alguna vez por qué en las señales de tráfico son siempre ellas las que sacan al niño a pasear?) con una linea que separa los dos símbolos.

Esta señal ya a salido antes pero no.

La otra era igualita pero la bici y la gente estaban pintados en vertical; la señora y el crío arriba y la bicicleta abajo. En ésta, la bici está pintada a la izquierda y la pareja a la derecha. ¿Y por qué?

Les dejo que lo piensen.

....

Carril bici compartido



El quid de la cuestión está justo detrás. Sí, sí, la linea blanca sobre la acera. Resulta que en en este caso el espacio dedicado para personas y bicicletas está separado por una linea -más o menos visible- de forma que circulan en paralelo. En teoría.

Con la otra el espacio se utiliza indistintamente, o lo que es lo mismo, hay que apañárselas para no provocar accidentes pero mejor eso que nada ¿no?

Nota: como pueden apreciar en Alemania también se lleva mucho lo de utilizar señales provisionales. Las hay a porrillo y puestas siempre de tal forma que no hay forma humana de retenerlas todas en el cerebro. Así pasa lo que pasa, claro.

Sunday, 19 January 2014

Timbre pirata


Por supuesto que hay timbre pirata. Es rojo y tiene una pegatina (con pegamento mutante que hace que dicha pegatina no se despegue ni en las peores ventiscas) con el famosísimo símbolo del Capt'n Sharky (la palabra "Capitán" debe tener también derechos de autor), es decir, un tiburón sonriente con parche en el ojo y dos sables cruzados donde antiguamente solían ir dos fémures bien plantados.

¿Por qué he puesto a nuestro querido timbre en una entrada a parte? Porque no se pueden imaginar los decibelios que dicho timbre puede generar: en las manos de mi sobrino, ninguno. Vamos que hay timbre, pero no suena. Al menos no lo suficiente para saber que es un timbre. Para que funcione correctamente es necesario que un adulto sujete el manillar y el dueño de la bici le dé a la lengüeta con los dos pulgares uno encima de otro. Con este infalible sistema se consigue la suficiente presión y con ello demostrar que el cacharro es un timbre de verdad y que han amortizado la pequeña fortuna que gastaron en comprarlo.

Normal que mi sobrino se decante por la bocina a riesgo de pegársela con todas las de la ley.


Timbre pirata

Friday, 17 January 2014

Fundas de sillín. Funda para gente sin complejos


Quien no se apaña es porque no quiere

De todas las posibilidades -aquí verán cuántas- nunca se me pasó por la cabeza que alguien usara una bolsa de algodón de la compra para proteger el sillín de la bicicleta.

Primero porque bajo las inclemencias del tiempo - lluvia, nieve y viento -, la susodicha bolsa acabará como unos zorros. Segundo porque estas bolsas no son gratis, ni mucho menos, aunque de vez en cuando sí es verdad que te las regalan. Tercero, porque mira que hay que tener maña para atar la bolsa a la barra y que aguante.

La única explicación que se me ocurre para tan extraña elección es que el dueño/a de la bici no tuviera otra cosa a mano para proteger el sillín; lo mismo era sólo para un rato y así evitar que estuviera tan frío que se pudieran congelar las partes nobles; para mí que es una solución provisional pero oye, de lo más auténtica.





Como estoy convencida de que algo de nuestra personalidad se ve reflejada en las fundas que utilizamos he pensado que podríamos intentar descifrar la clase de persona que utiliza la funda en cuestión. Veamos:

¿Qué podríamos decir del dueño/a de esta funda? Quizá que es creativo, concienzudo en lo que hace, genuino en sus elecciones, un tipo con recursos, algo estrambótico y le importa un pimiento el qué dirán.

Y con esto abro el debate, queridos lectores. Bienvenidos también los psicólogos, lo mismo ayudan a descifrar por fin lo que realmente mueve al género humano.

Wednesday, 15 January 2014

Bicicletas temáticas. La bici pirata


Para muestra un botón.

¿Tiene usted un hijo en edad de montar en bici? No lo dude más. Compre una bicicleta de piratas, sobre todo si ya le compró al churumbel un barco pirata enorme para disfrutar los días de piscina hinchable llena de logotipos piratas.

Ya se sabe. Se empieza por la espada de madera, luego llega el parche, el garfio de plástico y las sábanas de la cama. En menos que canta un gallo toda la casa parece un barco pirata. La bici pirata no es más que un accesorio más. Es parte del atrezo.

Aquí tienen un ejemplo de la susodicha bici pirata. Hay otros, pero no me han dejado que les haga una foto.





Éste es, por desgracia, un post casi póstumo porque la bicicleta pirata en cuestión tiene los días contados, al menos en la vida de mi sobrino (actual dueño de la misma) y ¿por qué? se preguntarán ustedes. Por lo de siempre: se ha quedado pequeña.

Por esa razón mi sobrino ha querido que le hiciéramos un homenaje y me ha especificado las cosas que les debo decir sobre su velo.

Primero: ¡es del capt’n Sharky! nada menos. Mis sobrino necesitó dos días para saber lo que era un tiburón y cómo llamaban los ingleses a los tiburones para pillar el nombre pero encantado de la vida (para mi que lo de las calaveras y los huesos tiene derechos de autor).

Segundo: tiene todos los complementos imprescindibles que una bici pirata debe tener. Timbre (que ya les enseñaré en el futuro), la bocina-timbre que ya conocen y, como no, la bandera pirata para que todos nos caguemos de miedo en cuanto le vemos aparecer.




Me pregunto cuál será la siguiente bici temática que le regalen.

Monday, 13 January 2014

De timbres y principiantes al manillar


¿Y cuál es una de las peores consecuencias del fashionvictimismo? Compra superficialidades. Vean si no este timbre que está tan de moda por aquí entre los retoños con bicicleta nueva.

El timbre a simple vista es muy molón pero ¿creen ustedes que los pequeñajos son capaces de utilizarlo? No mientras pedalean, naturalmente. Este timbre es una de esas añadiduras que ocupan mucho pero que los niños que empiezan a pedalear realmente no necesitan. De hecho, yo he visto como alguno se la pegaba mirando el timbre mientras pedaleaba. Supongo que la admiración por el nuevo accesorio pudo más que el instinto de protección.

Las palmas de las manos de mi sobrino en carne viva son la prueba de que utilizarlo puede resultar fatal.

Un timbre es para hacer ruido. Para que te oigan llegar. Para que sepan que estás ahí. Para pedir socorro si es menester. Para usarlo, básicamente, cuando se necesita. Y con este mamotreto abultas una barbaridad y haces mucho ruido si eres capaz primero, de montar con una sola mano y, segundo, apretar lo suficientemente fuerte como para que alguien te oiga además de tu madre. Cosa que no sucede entre lo que están aprendiendo. Lo sabré yo.

Eso sí. Si ya sabes la hueva eres el rey del lugar y los otros niños tendrán la cara verde por la envidia. El problema es que para cuando éso sucede ya no estás para tiburones.

Ahora que me fijo, más que un timbre debería haberlo llamado bocina.

En fin.



Friday, 10 January 2014

Señales para ciclistas. No apta para los que sufren en silencio


Asumo que ésta no es una señal que tenga que ver con bicicletas en el sentido estricto pero como estaba en una ruta ciclista pues ahí que se la planto. Además, esta señal es de las que dejan huella y de las dolorosas. Es necesario, por tanto, hacerle un hueco en nuestra modesta lista.

Es triangular con el borde rojo -mala cosa- y expone una serie de ondulaciones que hacen referencia a la orografía del terreno -todavía peor-.

Tras ver esta horripilante señal y después de pedalear 200 metros comprendí por qué los ciclistas de pro llevan mallas con un acolchado en el centro o lo que comúnmente denominamos posaderas.

Sólo una cosilla más. Si sufre de hemorroides dése la vuelta en cuanto vea esta señal. Pero vamos, que usted es dueño y señor de cometer sus propios errores.



Wednesday, 8 January 2014

El tamaño importa. El de las ruedas, claro


Desde que vi al ciclista aquel chispa en la bici le estoy dando muchas vueltas al asunto de cómo luzco cuando le doy a los pedales.

No es que yo sea de las que le importa mucho cómo me vean los demás pero ¿y si voy dando una imagen de lo más confusa? Mira que si los vecinos ya comentan...

Empezar a pedalear es casi siempre una aventura, me refiero a cada vez me monto en la bici. Necesito un montón de espacio a derecha e izquierda porque en cuento le doy al pedal, la rueda delantera empieza a zigzaguear como si le hubiese dado un tabardillo. Tardo aproximadamente cinco metros (yo sobre la bici cuento el tiempo en metros) en enderezarla y más vale que no haya nada en ese momento por medio porque es tras esos cinco metros cuando por fin levanto la vista, y de sopetón.

Y yo creía que iba mejorando.

Pero hete aquí que yo no soy la única culpable de tal desaguisado. Noooo. El tamaño de las ruedas tiene el 80% de culpa. Bueno el 50% pero es un detalle sin demasiada importancia. Lo realmente importante es la ley física que hay detrás. Resulta que el zigzagueo es inversamente proporcional al tamaño de la rueda. A menor radio, mayor zigzagueo. Y como mis ruedas son canijas...

No hay nada como echarle la culpa al otro para sentirse una mucho mejor.

Tuesday, 7 January 2014

Pepone y Don Camilo en bicicleta


Para mí, Pepone (en España le pusieron el nombre de Pepón pero Pepone mola más) y Don Camilo, son la mejor compañía en una tarde de invierno. Sus películas me encantan y me lo paso pipa viendo las desavenencias y la indestructible amistad del cura y el alcalde comunista. Siempre a la gresca pero en el fondo, uña y carne.

Una de las escenas más divertidas es, como no, ésta que tienen que ver con bicicletas. Cada vez que veo a Fernandel con esa sotana y esos pies enormes sobre una bicicleta tengo que aguantar la risa. Porque, Señoras y Señores, la bicicleta favorita de Don Camilo era una bici de carreras. Sí, de las de toda la vida, de las que no tienen pata de cabra y hay que agachares un montón para pedalear. Y allí iba nuestro cura con la sotana arremangada a visitar algún vecino o de camino de la partida de julepe.

En esta escena, Don Camilo no va en su bicicleta de carreras pero da igual. Aquí tienen el pique ciclista más entrañable de todos los tiempos. Les presento a Don Camilo y Pepone. La caña.



Wednesday, 1 January 2014

Propósitos ciclísticos para el 2014


Sé perfectamente que las intenciones son sólo eso, intenciones. Pero no impide que las tengamos e insistamos en tenerlas sabiendo que lo más seguro es que no lleguen a nada. Es lo que tiene la naturaleza del concepto. Por definición una intención no requiere de resultado ¡Gracias a Dios!

Es que yo me he propuesto algo para el 2014 pero conociéndome no sé, no sé.

Lo han adivinado: tengo una intención para el 2014 e intentaré que llegue a buen puerto pero no se me enfaden si me quedo a medio camino. Al fin y al cabo es sólo una intención.

El otro día yendo por la calle me percaté de un detallito. Había tres personas andando por la acera empujando su bicicleta mientras charlaban animadamente. Eso en Alemania es una escena de lo más normal pero a mí me dio algo de envidia ver el arte con el que empujaban.

Porque yo empujo a lo mecagüen. Vamos, que agarro de malas maneras el manillar y aparto el cuerpo todo lo que puedo por miedo a acabar sin pantorrillas y allá que voy. Sin ningún miramiento. Y estos chicos de los que hablo empujaban con gracia, con donaire.

Yo quiero también y con ese propósito voy que chuto.

Propósito para el 2014: EMPUJAR CON DONAIRE.

Ahí es nada.

¡FELIZ 2014!