Monday, 13 January 2014

De timbres y principiantes al manillar


¿Y cuál es una de las peores consecuencias del fashionvictimismo? Compra superficialidades. Vean si no este timbre que está tan de moda por aquí entre los retoños con bicicleta nueva.

El timbre a simple vista es muy molón pero ¿creen ustedes que los pequeñajos son capaces de utilizarlo? No mientras pedalean, naturalmente. Este timbre es una de esas añadiduras que ocupan mucho pero que los niños que empiezan a pedalear realmente no necesitan. De hecho, yo he visto como alguno se la pegaba mirando el timbre mientras pedaleaba. Supongo que la admiración por el nuevo accesorio pudo más que el instinto de protección.

Las palmas de las manos de mi sobrino en carne viva son la prueba de que utilizarlo puede resultar fatal.

Un timbre es para hacer ruido. Para que te oigan llegar. Para que sepan que estás ahí. Para pedir socorro si es menester. Para usarlo, básicamente, cuando se necesita. Y con este mamotreto abultas una barbaridad y haces mucho ruido si eres capaz primero, de montar con una sola mano y, segundo, apretar lo suficientemente fuerte como para que alguien te oiga además de tu madre. Cosa que no sucede entre lo que están aprendiendo. Lo sabré yo.

Eso sí. Si ya sabes la hueva eres el rey del lugar y los otros niños tendrán la cara verde por la envidia. El problema es que para cuando éso sucede ya no estás para tiburones.

Ahora que me fijo, más que un timbre debería haberlo llamado bocina.

En fin.



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