Friday, 17 January 2014

Fundas de sillín. Funda para gente sin complejos


Quien no se apaña es porque no quiere

De todas las posibilidades -aquí verán cuántas- nunca se me pasó por la cabeza que alguien usara una bolsa de algodón de la compra para proteger el sillín de la bicicleta.

Primero porque bajo las inclemencias del tiempo - lluvia, nieve y viento -, la susodicha bolsa acabará como unos zorros. Segundo porque estas bolsas no son gratis, ni mucho menos, aunque de vez en cuando sí es verdad que te las regalan. Tercero, porque mira que hay que tener maña para atar la bolsa a la barra y que aguante.

La única explicación que se me ocurre para tan extraña elección es que el dueño/a de la bici no tuviera otra cosa a mano para proteger el sillín; lo mismo era sólo para un rato y así evitar que estuviera tan frío que se pudieran congelar las partes nobles; para mí que es una solución provisional pero oye, de lo más auténtica.





Como estoy convencida de que algo de nuestra personalidad se ve reflejada en las fundas que utilizamos he pensado que podríamos intentar descifrar la clase de persona que utiliza la funda en cuestión. Veamos:

¿Qué podríamos decir del dueño/a de esta funda? Quizá que es creativo, concienzudo en lo que hace, genuino en sus elecciones, un tipo con recursos, algo estrambótico y le importa un pimiento el qué dirán.

Y con esto abro el debate, queridos lectores. Bienvenidos también los psicólogos, lo mismo ayudan a descifrar por fin lo que realmente mueve al género humano.