Monday, 31 March 2014

Enemigos del ciclista novato. El karma


Hay días para todo en la vida del ciclista novato. Algunos son de lo más inocuos, otros de lo más excitantes y otros demasiado horripilantes como para recordarlos sin perder los nervios.

Y todo por el karma, estoy segura. Como toda criatura que se precie, el ciclista novato ha debido tener otras vidas y no siempre buenas. Porque a ver, que levante la mano el que pueda asegurar que siempre fue bueno en sus anteriores reencarnaciones.

....

Lo sabía.

A lo que vamos, que hay días que al karma le da por jorobarte y acabas con los nervios por las nubes contando las veces que has podido pasar a mejor vida sentada en el sillín.

Ayer, por ejemplo, aunque fue un día espléndido meteorológicamente hablando, fue un día de lo más maligno en cuanto a karmas se refiere.

De visita que iba yo en bicicleta (se lo juro y a 10 kilómetros nada menos) y no una sino dos veces estuve a puntito de ser atropellada. Las dos veces por un Wolkswagen Golf negro y los dos coches con pegatinas blancas y negras cubriendo cada milímetro disponible de ventanas, lunas y carrocería. Ya ven, el karma.

El primero estaba aparcado justo justito justo en medio de la acera. Ni midiendo a posta podría haber aparcado más centrado. El caso es que tanto por la derecha como por la izquierda tenía el espacio más que apretado para pasar sin, o bien dejar la pintura del coche hecha unos zorros o bien estampármela contra un muro o un poste de la luz, ambos de cemento.

Opciones: el que iba delante directamente continuó por la carretera pero yo no sé hacer eso así que por los pelos no acabo con las rodillas raspadas por el hormigón del muro y un susto de aquí te espero.
El segundo momento álgido del día fue cuando de la nada, sí de la nada, otro Golf negro con publicidad del equipo de fútbol local pegada en la luna trasera, decidió ir marcha atrás. Nada que objetar. Los coches aparcados en batería tienen derecho a poder salir, cómo no. Pero que tuviese la música a todo trapo y fuera marcha atrás a toda pastilla sin mirar no es de recibo. El conductor hasta me pidió disculpas porque creo que me salvé por dos centímetros.

Lo que digo. Antes de ir de parranda con la bicicleta, llamen al karma y asegurense de que no se ha levantado con mal pie.

Saturday, 29 March 2014

Biciadicto que no ciclista


Hay términos y términos. Cuando se habla de ciclistas lo primero que viene a la cabeza es la fotografía en movimiento de un señor (que no señora) con ropa ajustada, maillot de colores chillones y gorra blandengue pedaleando con el hígado fuera sobre una bicicleta fina y esbelta a dos mil quilómetros por hora en una carretera secundaria.

Estos señores, profesionales o no, son los que monopolizan la imagen de persona-al-manillar-que-va-de-A-a-B-pedaleando.

¿Tengo razón o tengo razón?

Nada en contra, se lo aseguro, pero estos señores no son los únicos que montan en bici, tampoco son los únicos que entienden de bicicletas y, mucho menos, son lo únicos que adoran todo lo que tenga que ver con dos ruedas. Y, sin embargo, parece que ciclista es aquel que pega con las características anteriormente citadas.

Pues si eso es lo que quieren, aquí una servidora no va a discutir. Ellos entonces serán ciclistas y el resto pasarán a ser llamados, en este blog, biciadictos. Y supongo que con el tiempo acabaré por abrir mil y una subcategorías hasta llegar al sujeto encantado de la vida va a comprar pan en bici sin pegársela por el camino.

Abro el debate. Todo sea que haya vuelto a meter la gamba.

Wednesday, 26 March 2014

Cuando la cesta de tu bici muta


Es cuestión de tiempo pero todo llega. No hay más que usar algo con regularidad como para que comiencen las mutaciones. Algunas de ellas son provocadas y otras parecen salidas de la nada. Al cabo de unos años no hay manera de reconocer el ser inicial.

No se lleven las manos a la cabeza porque estas cosas pasan. Son cosas de la vida.

Resulta que como necesitas ir a comprar el pan pues decides adosar una cesta a la bicicleta. Vas a tu proveedor oficial más cercano (siempre quise escribir esto) y todo contento comentas que quieres una cesta. Intentas dejar claro desde el principio que es sólo para ir a por el pan así que no necesitas que sea muy chuli. Tú sólo buscas una cesta para que te haga el apaño.

Sales de tu proveedor oficial más cercano con una cesta baratísima que te han asegurado se adaptará perfectamente a las curvas de tu bicicleta y contentísimo de la muerte te dispones presto a montarla.

Primero, que si las curvas de tu bici deben ser algo especiales porque encajar, encajar, no encaja. Segundo porque ya, puestos, puedes utilizar un cable para asegurar la cesta y que es del mismito color que las barillas metálicas de tu nueva adquisición. Pasados unas semanas y de vuelta del Aldi ves que tu velocípedo tiende a inclinarse a la izquierda y descubres que aquel cable no es suficiente por lo que refuerzas la instalación con un par de lengüetas y no sé que otras cuerdas que tenías apiladas en el garaje.

Semanas de invitar a los colegas a ver el fútbol te han enseñado que más vale que le pongas un algo a la base de la cesta porque no es la primera vez que alguna bolsa de esnaques se ha deslizado y la has dejado en la calzada. Y así hasta que un día miras el trasero de tu bicicleta y te encuentras con esto.



Monday, 24 March 2014

Triciclos inusuales


Ya sé que éste es un triciclo de lo más común. Manillar, sillín y pedales con tres ruedas. Un triciclo, vaya. Lo inusual no es el triciclo en sí, lo inusual es que haya triciclo.

Como lo leen, ver un triciclo en Alemania es raro, raro, raro (pongan ustedes el acento correspondiente). Ya les conté que aquí la ciudadanía utiliza esas minibicis sin pedales para que los niños empujen primero y luego pedaleen. Un sistema que considero casi infalible y que evita muchos quebraderos de cabeza pero, oigan, los hay de la vieja escuela.

Así son mis vecinos. Empezaron con el triciclo, luego pasaron a la bici con ruedines y ¡ayer vi a mi vecinico intentarlo sin las ruedecillas! Todo un valiente de, atención, dos años y medio.

Deprimente si no fuera porque mi vecinico (a partir de ahora V por lo de valiente) es la caña de Alemania. Y claro, yo con la caña de Alemania no ando con envidias. Bien orgullosa que estoy. Y eso que el chaval no me ha sonreído en la vida pero yo sé que le caigo bien porque....

...¡tachán! Ha accedido a dejarme fotografiar su triciclo ya que él no lo necesita según dice, que él es grande y que claro, ya puedo yo hacer lo que quiera bajo su supervisión, faltaría más (seguro que piensa que le voy a mangar el triciclo pero no se lo tomo en cuenta).

Señoras y señores, niños y niñas. Aquí tienen el primer triciclo que he visto en Alemania.



Friday, 14 March 2014

Cotilleos ciclistas recientes


Por aquí regalar bicicletas, aunque hayan sido usadas por doscientos primos antes, es de lo más normal del mundo. Cuando preguntas a alguien cuántas bicicletas ha tenido, necesita pensar por un momento la respuesta. Algunos de dicen que tres o cuatro, otros te dicen que si hay que contar las que han comprado o las que les han regalado, otros simplemente reconocen haber perdido la cuenta y los menos sueltan que alguna, como todo el mundo.

Y yo con la única bicicleta que he tenido en mi vida pensando que va a durar para siempre... En fin.

Pero claro, mi sobrino ha nacido aquí y mama de su entorno así que después de unos meses pensando que su bici se quedaba algo pequeña, cómo no, le han regalado una nueva por su cumple.

Antes de nada tengo que decir que no he visto la bicicleta en cuestión (en cuanto me acerque lo suficiente les adjunto una foto). Nadie pensó necesario llevarla al lugar donde celebraron el cumpleaños pero estoy al día de todos los chismes.

¡Resulta que se caga de miedo porque dice que está muy alto! Pobre.

Sé que no debería decir esto pero ¿no lo encuentran maravilloso? Porque sí, queridos lectores, mal de muchos, consuelo de tontos. En este caso no son muchos, sólo uno, y yo soy la tonta pero una tonta algo más satisfecha sabiendo que no es la única tonta con vértigo en cuanto se sube al sillín.

Tuesday, 4 March 2014

Paranoias de ciclista novata al cuadrado


Hace tiempo que evito en lo posible pasar pedaleando por lugares donde hay verjas, cercas o cualquier otra clase de barrera protectora con barrotes para evitar, más que nada, quedarme incrustada entre ellos.

Entre mis muchísimas incapacidades se encuentra la que me hace ir en diagonal en el momento que veo barrotes de colores cruzar mi vista mientras avanzo. Es decir, que cuando estoy en movimiento, la visión de los barrotes me atrae de tal forma que acabo por estrellarme contra la verja correspondiente. Paranoias que tiene una y que ahora salen de golpe, fíjense ustedes.

No me ha ido mal hasta el momento pero ahora sin embargo he descubierto que hay cosas mucho peores. ¿Qué pasa cuando en vez de barras en vertical alineadas a diez centímetros unas al lado de otras añadimos otras barras en horizontal separadas por la misma distancia? Un enrejado de mírame y no te menees que me atrae incluso más porque mi vista va siguiendo cuadraditos y acabo piripi intentando no mirar.

Por supuesto, todo en azul. Para que me atraiga aún más.

Enrejado anti ciclistas novatos


Menos mal que un ángel caído del cielo tuvo a bien salvarme del incrustamiento: la trepadora. En el momento que la planta obstruyó la perfecta sincronización de barras horizontales y verticales el trance se me fue de golpe y fui capaz de frenar. La Naturaleza es sabia, doy fe.

Salvación de ciclistas novatos