Saturday, 29 March 2014

Biciadicto que no ciclista


Hay términos y términos. Cuando se habla de ciclistas lo primero que viene a la cabeza es la fotografía en movimiento de un señor (que no señora) con ropa ajustada, maillot de colores chillones y gorra blandengue pedaleando con el hígado fuera sobre una bicicleta fina y esbelta a dos mil quilómetros por hora en una carretera secundaria.

Estos señores, profesionales o no, son los que monopolizan la imagen de persona-al-manillar-que-va-de-A-a-B-pedaleando.

¿Tengo razón o tengo razón?

Nada en contra, se lo aseguro, pero estos señores no son los únicos que montan en bici, tampoco son los únicos que entienden de bicicletas y, mucho menos, son lo únicos que adoran todo lo que tenga que ver con dos ruedas. Y, sin embargo, parece que ciclista es aquel que pega con las características anteriormente citadas.

Pues si eso es lo que quieren, aquí una servidora no va a discutir. Ellos entonces serán ciclistas y el resto pasarán a ser llamados, en este blog, biciadictos. Y supongo que con el tiempo acabaré por abrir mil y una subcategorías hasta llegar al sujeto encantado de la vida va a comprar pan en bici sin pegársela por el camino.

Abro el debate. Todo sea que haya vuelto a meter la gamba.