Tuesday, 29 April 2014

Trabajo en bicicleta


Los hay con suerte.

Acabo de ver un documental sobre Irlanda mientras desayunaba y hay un tipo que es el que más manda en uno de los jardines más grandes de la isla. Resulta que como el jardín en cuestión (perteneciente a un castillo de esos de película que incluso cuenta con un cementerio para los perros, gatos, caballos, vacas y demás animales domésticos) es tan grande que el muy #¢|]}@# necesita ir en bicicleta a todas partes.

Se levanta; va a por rosas en bicicleta; con las rosas en un cubo de plástico colgando del manillar se va al cementerio de las mascotas a limpiar unas cuantas lápidas y a felicitar por su cumpleaños a uno de los ponis que murió hace unos cien años; monta de nuevo en su bicicleta para ayudar a uno de los jardineros a arrancar de cuajo un árbol (nótese que para arrancar dicho árbol no usan ningún tipo de maquinaria, estos celtas...); una vez desarrollados los bíceps se monta de nuevo en su bicicleta de montaña y va a ver cómo andan las cosas con las fuentes, limpia unas hojas que flotan por aquí y por allí y, presto, vuelve a su bici para hacer el siguiente recado.

Los hay con suerte.