Monday, 26 May 2014

Penalidades del ciclista turista


No puedo imaginarme la cantidad de desventuras que deben sufrir los pobres que decidan ir de turismo sentados sobre un sillín. A parte del cansancio infinito, las dolorosísimas agujetas y la producción de sudor a cubos, hay que añadir los peligros inesperados que le esperan a pobre biciadicto que se líe la manta a la cabeza y llene las alforjas para pasar unos días de vacaciones explorando otros mundos alejados de la mano de Dios.

Lo que a mí me deja perpleja es que esos mundos tan alejados están, como quien dice, a la vuelta de la esquina. Qué leches, a menos de quinientos metros.

Como ayer hizo buen día (se lo juro por Esnupi) pues fuimos a dar un voltio por los alrededores ahora que está todo verde y las florecillas te llegan hasta el sillín. Pues eso, que yo y otros biciadictos de pro, decidimos seguir el sendero que marca el mapa y hacer una de esas excursiones para disfrutar de la experiencia cuasimísitica de los pastos alemanes. Allí íbamos todos en fila cuando una señora excavadora con una valla que cortaba de cuajo toooodo el paso nos dijo entrañablemente en un alemán burocrático de esos que se leen en la puerta de las prisiones que por ahí mejor que no y que buscásemos plan alternativo.

Vale. Todo el mundo paró, sacó su mapa y buscó rutas alternativas. Y seguimos buscando y allí podríamos seguir si no es por uno que se pasó por el arco del triunfo la señal de prohibido y, con la bici al hombro, saltó la valla, bordeó un boquete del tamaño de Soria y llegó sano y salvo al otro lado.

¿Y por qué este valiente ciclista hizo lo que hizo? Por que el tío se estaba recorriendo el país y estaba más que harto de esas zarandajas de “por aquí no” o “prohibido por obras”. Vamos, que de hacer caso a los carteles no habría salido de su pueblo.

Porque vamos a ver. Qué costaba dejar medio metro a cada lado para que pudiese pasar el personal. ¿Alguien entre nuestras queridas autoridades se ha percatado de que aunque haya caminos en los que no pasan los coches sí que hay gente que los usa? Parece que en el momento que no hay tráfico a cuatro ruedas se puede cortar un camino de cuajo porque para los cuatro monos que lo usan...

Sunday, 4 May 2014

Nota de prensa


¡To’l mundo quieto parao!

Es la decimocuarta vez que me preguntan por aquí si he montado últimamente en bicicleta y si sigo tan requetecontenta con ella.

Bien, yo sigo requetecontenta con la cabritilla; la pobre no da un ruido y últimamente no se empeña en hacer de nuestros encuentros un arduo tira y afloja de esos que te dejan para el arrastre y a base de calmantes para el dolor muscular.

De ahí a que esperen que haya montado últimamente sobre mi maravilloso velocípedo va un trecho. De los largos.

Hoy llueve, ayer llovió, si no recuerdo mal el día anterior también llovió y fíjense por donde que el único día que amaneció pachucho pero no pasado por agua tenía otras cosas importantes que hacer.

Así que ¡basta ya de preguntar!

No. No he montado en bici últimamente y como sigan dale que dale les pongo en la sección de “enemigos del ciclista novato: los preguntadores”. He dicho.


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Nota: sé que me preguntan porque me aprecian pero estoy tan ------ por no poder montar que me llevan los demonios. Por eso lo escribo aquí y me lo callo en público. Una es valiente pero educada, oiga.