Tuesday, 5 August 2014

Llevando a la criatura en bicicleta



Vuelvo a quedarme ojiplática al ver cómo algunos son capaces de dominar a la bestia a la vez que realizan otras tareas. No se trata de ser multitarea, no, se trata de ser un mago o algo parecido.

Ahora que el sol aprieta, incluso en Alemania, y todo el mundo parece sacar de paseo a la prole al mismo tiempo intento discernir qué clase de poder oculto es el que tienen estos señores para ser capaces de llevar al churumbel y además mirar el paisaje, o hablar con alguien pedaleando al lado o yo qué sé.

Lo primero de todo: ¿Cómo diantres se lleva a un pequeñajo detrás o delante o en medio sin acabar en el suelo de forma irremediable?

Yo lo he visto, creanme, los pequeñajos no paran de moverse y también disfrutan del paisaje, el helado o los pajaritos y eso, queridos amigos, ¡desestabiliza la bici!

Pongamos además, el más difícil todavía: Jugar con ellos al veo veo y asegurarse de que todo va bien atando bien las correas mientras se pedalea. El no va más y mi más sincera admiración.





Si tengo suerte este será el primer post de una retahíla de ellos dedicados a cómo acoplar a un niño sobre la bicicleta. Lo único que necesito es tener la cámara a mano cuando alguno de estos milagros de la técnica y algún que otro padre/madre de familia tenga a bien desplazarse en bici con su descendencia y pasar por delante de mis narices.

Este sistema, como ven, es una silla de plástico (que los niños dicen que es un poco incómoda cuando hace calor porque les suda todo, sic) atada no sé cómo a la parte de atrás de la bicicleta. Es, que sepa yo, la forma más extendida de llevar a las pequeñas personitas por aquí.

Y la instalación no se mueve. Palabrita de ciclista novata (a no ser que me hayan mentido malamente, que también puede ser).