Monday, 8 September 2014

La vuelta al cole en bicicleta


Aquí el cole empezó el jueves pasado pero el día verdaderamente importante fue el sábado.

Me explico. Hay por aquí una entrañable y antiquísima costumbre que, sinceramente, no estaría mal que copiáramos el resto de los mortales. Es lo que aquí comúnmente llaman el Einschulung (primer día de cole, básicamente). Resulta que el primer día de colegio para los niños que realmente empiezan el colegio (aquí es a los seis años), la escuela les recibe por todo lo alto y les da la bienvenida como se merecen. Allí van por primera vez vestidos como un pincel y con la mochila vacía al hombro y se sientan en el salón de actos en primera fila y otros niños les camelan con lindezas sobre lo maravilloso que es ir al cole con actuaciones, música, algún que otro discurso y les enseñan su clase y dónde van a sentarse y, aunque no hacen nada, ellos se sienten importantes. Y entonces reciben unos conos gigantes hechos de cartulina y pintados de colores -se lo juro- llenos hasta los topes de chuches, regalos varios y material escolar. Estas creaciones se llaman Schultüten y, como se imaginarán, cada año son más grandes.

Es como una primera comunión porque después del recibimiento al que van los papás y los abuelos, los niños invitan a una merendola/comilona/fiesta para todos. Y allí van padres, amigos, compañeros, primos y la tía correspondiente cámara en mano para fotografiar la bicicleta con la que el recién estrenado escolar irá todos los días al colegio a que le frían el cerebro.

Por fin pude fotografiar la nueva velo de mi sobrino y, como por lo visto, es lo más de lo más, he tenido que tomar imágenes detalladas de lo que la madre de la criatura me contó con el orgullo pintado en la cara. Porque esta bicicleta lo tiene todo, todito, todo incorporado.


Bicicleta de niño negra Falter


Además, señoras y señores, niños y niñas, esta bici no tiene uno, ni dos, sino tres frenos. ¿Es eso posible?¿Nos encontraremos ante una mutación? Nooooooo. Tres, como lo leen, tres frenos para que el crío no se parta la crisma en los 500 metros de recorrido hasta el cole.

Uno en el manillar derecho, otro en el izquierdo y, por si las moscas, el ya archiconocido freno de pedal. Toma ya. Aunque por lo visto pesa un quintal -más que la mía-, y el chico va dejándose los pulmones por el camino. La vida del estudiante es muy dura.


Frenos de manillar de los de toda la vida


No sé como pero esa cosa prueba la existencia del horripilante freno de pedal (rueda trasera)




4 comments:

  1. Mi bicicleta también tiene tres frenos, el de delante , el de atrás y el freno de zapatilla usado de toda la vida cuando no se tenia dinero para cambiar las zapatas jejeje, es decir que el niño tiene cuatro frenos.

    ReplyDelete
    Replies
    1. Un niño alemán de hoy en dia jamás de los jamases utilizaría la zapatilla para frenar. ¡Antes muerto que ir estropeando la ropa! ;D

      Un saludo

      Delete
  2. eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhh

    ¡¡¡Yo quiero mi conoooooooooooooooo!!!

    -.- Hay cosas en las que estamos a años luz de los alemanes, está claro...

    ReplyDelete
    Replies
    1. Sip. No todo en Alemania es irritantemente cuadriculado. Tienen algunas cosas que el mundo debería conocer.

      Por cierto. Yo pedí también un cono y me dijeron que nanai de la china, que unos tienen conos y otros tortilla. ;D

      Un saludo

      Delete