Sunday, 22 November 2015

Timbre verde


Hay que inclinar la cabeza a la izquierda para saber qué esta ahí pintado y puede que ni por esas.

¿Es quizá césped? ¿El fondo de un lago? ¿Algas marinas?

Lo que sea pero verde es.

Quizá el dueño sea amigo de las plantas, o un seguidor de lo abstracto, o quizá el verde fuese a juego con el sillín. Pero llama la atención, que es lo realmente importante.

Teniendo en cuenta el tamaño del timbre y las tonalidades de verde, no creo que haga falta llevar chaleco reflectante durante la noche.

Si tienen alguna teoría al respecto…


Timbre verde para la bicicleta

Thursday, 1 October 2015

Pedalear en un vehículo ¿espacial?


¿Es un avión? ¿Es un cohete? ¿Es un supositorio?

¡Nooooo!

Es…

¿Es…?

¿Un triciclo?

¡Es un triciclo eléctrico!

Y de los de lujo. De los que puedes usar por carretera; de esos que todo el mundo mira porque parecen sacados de una película de ciencia ficción.

Además este es “Sport Edition”, nada menos (pst, que no tengo idea de lo que realmente viene a significar pero queda molón).

Lo encontramos aparcado allá en un parking perdido en medio de teutolandia y allá que hicimos cola para mirar si aquello era un juguete o un vehículo de verdad. Y claro, el pobre quedó todo pringadito de dedos.

Tiene botones de colores que parecen sacados de una peli de espías, paneles y palancas que, aunque resultan algo rudimentarias, dan la impresión de que vas camino de Marte.

Ah, y es de dos plazas, que conste. Ambos pasajeros tienen pedales lo que me da a entender que, si te invitan a montar, ten preparadas unas buenas dosis de proteínas y azúcar en el bolsillo porque vas a vivir la experiencia al 100%. Tranquilos, que el minimotor eléctrico les ayudará a subir las cuestas.

Podrán ver todas las versiones disponibles aquí: www.twike.com


Triciclo eléctrico Twike



Triciclo eléctrico Twike. Detalle lado del pasajero.


Monday, 21 September 2015

Timbre gigante negro


Al dueño o dueña de este timbre le gusta aparentar pero va como de que no. Tiene un mamotreto adosado al manillar de su bicicleta que hace “cling-cling” como si además llevara altavoces adosados pero como es negro… como que no se nota.

Porque le dueño o dueña del timbre está por encima del bien y del mal. Dicen además que el negro pega con todo así que como ni fu ni fa, vamos, que está a la moda pero no porque realmente le importe un pimiento.

Yo creo que este timbre es señal de status. Un mensaje al mundo anunciando que el tamaño importa pero no hace falta que todo el mundo se entere.

He dicho.

Tanto si están o no de acuerdo, recuerden que abajo pueden comentar lo que se les pase por la cabeza que seguro que es importante.



Timbre de bicicleta gigante negro



Tuesday, 15 September 2015

Bici Chic. Electra


No sé si fue el color. Puede que fuesen sus curvas. Que el sillín y los mandos fuesen a juego puede que me hiciera tilín. Aunque el nombre definitivamente me enamoró.

Imaginen no tener que ponerle nombre a su bici. Imaginen que su bici ya viene con un nombre maravilloso. ¡Imaginen que su bicicleta se llama Electra!

Yo quiero una.

Puede que no mañana. Seguramente no en los próximos años pero yo me compro una bici Electra como que me llamo Dueñadecabritilla.

A juzgar por la oxidación, pensé yo que debía ser un modelo algo antiguo así que me puse a buscar y me encontré con la empresa que fabrica estas preciosidades.

Por supuesto que se llaman Electra y son americanas y atemporales y super chic y algo hippies y algo retro y minimalistas y me encantan y son preciosas.

Mirando aquí y allí creo, que por el diseño, debe ser una Electra Amsterdam. ¡Amsterdam! ¿Les he comentado que quiero una? ¡Quiero una! Pero la cosa no queda ahí porque tienen modelos de sobra para cualquiera y todostoditostodos hacen que se te haga la boca agua.

Ya me veo yo fardando mientras voy a por el pan.

Aquí pueden suspirar: www.electrabike.com


Bicicleta Electra

Wednesday, 9 September 2015

A mí me va el cuero


Dirán que soy aburrida, anticuada, rara. Lo que ustedes quieran pero hay ciertas cosas que mejoran una barbaridad en el momento que les pones cuero encima.

No me sean mal pensados que nos conocemos.

Me refiero a los mangos.

Tampoco a “ese” tipo de mangos, pillines.

¡Los mangos de la bici!

Si es que todo hay que deletrearlo. Señor.

Parece que donde esté un pedazo de cuero, que se quite el cutreplástico. Y, sinceramente, la bicicleta queda mucho mejor con este tipo de detalles y, por lo que me han dicho, es mucho más gustosa de montar.

¡Y no me vayan a pensar cosas raras, hombre!


Mango de manillar de cuero



Una cosita. Así, con la costura mirando hacia arriba. ¿No creen que las palmas acaban con ampollas?

¡Y otra vez que tengo que andar dando collejas!

Mentes calenturientas…

Monday, 7 September 2015

The monster bike


No tengo idea de cómo nombrarla, la verdad. "The monster bike" es lo primero que me vino a la mente porque les aseguro que el bicho este impresiona.

Las ruedas son… son… yo creo que de moto, como poco. Al menos la luz de delante lo es, ¿no? El esqueleto es enorme y los pedales casi tocan el suelo. No tiene marchas ni frenos y ¡tiene un sillín imperdible! Lo de las llantas de colores es un punto también aunque creo que el manillar queda algo pequeño si lo comparas con el resto.

Me gustaría ver cómo pinta el dueño sentado sobre este tanque. ¿Será algún maluto de esos que solo quieren lío? Un maluto con hemorroides, pero un maluto al fin y al cabo.

Yo siempre saltando en conclusiones seguramente erróneas.

The Monster Bike


¡Ah! Y si por casualidad saben cómo se llaman estas bicicletas no tengan reparo en hacérmelo saber. Me muero de la curiosidad.

Friday, 28 August 2015

A la puerta del colegio


Ayer fue el primer día de cole. ¿Y por qué lo sé?

Facilísimo.

Solo había que salir a la calle y ver el goteo incesante de chavales con mochilas enormes montados sobre una bicicleta y todos en la misma dirección. De hecho, fue un timbre de bici el que me despertó.

Aquí, en Teutolandia, todas las guarderías, colegios, institutos, centros de FP, universidades y demás instituciones educativas tienen, a la disposición de sus alumnos, un parking de bicicletas.

Un parking que se llena hasta la bandera. Vean que no miento.

Aparcamiento de bicicletas a la puerta de un instituto en Alemania



Tuesday, 18 August 2015

Reserve su bicicleta


Necesito de su ayuda para solventar un misterio. Algo pasó hace unas semanas y todavía no sé si lo que pasó puede ser explicado porque los humanos son como son o porque los teutones son como son.

Retrocedamos unos… veinte días. ¿Recuerdan aquellas bicicletas que nos prometieron en vacaciones?

Quedamos en que estábamos mirando las bicicletas aparcadas que podíamos seleccionar para dar un voltio. La oferta decía que tendríamos unas bicis a nuestra disposición todos los días que nos alojáramos allí. Generosa la oferta, ¿o no?

Pues eso. Debíamos escoger entre las bicicletas aparcadas que no tuviesen el candado puesto. Y ahí que empezamos a mirar.

Con candado.

Con candado.

Con candado.

Y así hasta el final de la fila y la fila paralela. Ergo… no había bicicletas disponibles.

Todo quedó solucionado cuando un señor muy simpático nos ofreció una bicicleta con batería eléctrica que, por supuesto, no estaba incluida en la oferta (12 euros al día, ustedes me dirán si es caro o no). Ahí nos alegramos de haber ocupado todo el espacio del maletero de nuestro coche con mi bici plegable porque ahora solo teníamos que pagar por una bicicleta.

Ese mismo día, después de no sé cuantos quilómetros y a punto de morir de una apoplejía por culpa del calor y el ejercicio descubrimos por qué no había bicis disponibles.

La peña va el primer día y elige bicicleta (o va al aparcamiento cada diez minutos hasta que la bici que quieren queda libre). Automáticamente le ponen un candado a la susodicha bicicleta y ahí que la dejan aparcada tanto si la usan o no. Pero tienen bici segura.

Les juro que a la entrada de nuestro apartamento una bici llevaba languideciendo desde que llegamos peeeeeero estaba pillada y ahí seguía cuando nos fuimos.

Vuelvo a lanzar la pregunta, ¿la gente hace esas cosas porque son gente o porque son alemanes?

A mí me pareció una teutonada como la copa de un pino, pero como yo estoy aquí tan imbuida… pues no sé, lo mismo estoy perdiendo la perspectiva.

Monday, 10 August 2015

Donde esté un timbre que se quite todo


En el momento que compras una bicicleta corres el peligro de volverte una fetichista en cuestión de semanas. Es tan fácil caer en la trampa y comprar cosas molonas para tu bici que para cuando quieres darte cuenta sufres una especie de síndrome de Diógenes en lo relativo a complementos ciclísticos. Nunca llegas la final de la cuesta.

Porque a ver, si tienes un timbre maravilloso pero ves en la tienda otro que te hace tilín y en ese momento la tarjeta te arde en el bolsillo y la sacas para que le de un aire y ya puestos la usas y acabas por comprar otro timbre, no vas a tirar el que ya tienes. Eso sería un desperdicio además de una falta de respeto para el antiguo timbre, ¿no?

El caso es que al comprar el nuevo timbre comienzas a fijarte en los timbres de los demás y te das cuenta que en el ciclismo también puedes acabar siendo una fashion victim y con una estantería dedicada a accesorios que pones y quitas dependiendo del pie con que te levantes.

La última moda, estimados biciadictos, es instalar timbres molones casi tan grandes como el manillar. Hombre, ya que te preocupas en cambiar de timbre, al menos que se note.

Y si no, vean, vean.

¿Creen que nos encontramos ante un ludópata?



Saturday, 8 August 2015

Pobre manillar


No todas las modas son buenas. En absoluto. ¿O acaso no recuerdan los zapatos de hombre con plataforma tan populares en los setenta; los cardados roqueros de los ochenta o los pantalones que llegaban casi hasta las axilas durante los noventa?

Definitivamente no todas las modas son buenas.

Y la bicicleta sufre de estos altibajos también.

Ya saben que cuando uno usa bicis como otros cinturones pues va buscando variedad de vez en cuando. Un timbre nuevo, un sillín más cómodo, una funda de gel para cuidar las posaderas, unos guardabarros más brillantes, en fin, lo normal.

¿Pero qué pasa cuando quieres acordarte de la primavera en pleno invierno? Pues buscas unas flores. El problema es que algunas piensan que lo mejor es llevar las flores siempre puestas y como las naturales no aguantan el trajín pues acaban con una guirnalda de plástico.

Sí, sí. Guir-nal-da-de-plás-ti-co. ¡Alrededor de la barra del manillar! Y encima, como no se pocha acaba por quedarse ahí durante el invierno, la primavera, el verano y el otoño. Vamos, por siempre jamás.

Es un hecho. No todas las modas son buenas.




Aunque para gustos, los colores. Supongo.

Wednesday, 5 August 2015

París-Tombuctú. En bicicleta, claro


Cuando pienso en películas y bicicletas tengo que aguantar la carcajada porque la película de Berlanga, “París Tombuctú” me viene a la cabeza siempre.

Todo fue por culpa de un forúnculo. Sí, lo han leído bien, un grano enorme y asqueroso que le da por aparecer en el trasero y que duele horrores.

Y eso es precisamente lo que le salió a nuestro protagonista mientras iba de camino a Tombuctú. ¿Por qué Tombuctú? Para contestar a esa pregunta es mejor que vean la película.

A grosso modo, se trata de un señor que decide ir en bici a Tombuctú pero él sale de París así que imagínense el porrón de kilómetros que lleva a la espalda cuando cruza tierras catalanas. ¿O eran andaluzas? El caso es que cuando el dolor por culpa del maldito forúnculo le hace parar en una farmacia, dos maravillosas mujeres - madre e hija - le reciben con los brazos abiertos. Y ahí se empieza todo a complicar.

Es una película estupenda, como todas las de Berlanga y qué quieren que les diga, desde que monto en bicicleta como que me gusta más.

Ésto es lo que he encontrado en la red.



Monday, 3 August 2015

Bicicletas para españoles


En un lugar del mar Báltico cuyo nombre no consigo recordar, íbamos nosotros que íbamos a agenciarnos una de las bicicletas que el hotel donde pasábamos las vacaciones tuvo a bien ofrecernos.

Nosotros, que ya habíamos conseguido meter a duras penas mi bicicleta plegable en el maletero, no tuvimos más remedio que rezar para que la oferta fuese cierta pero en el fondo estábamos convencidos de que los alemanes jamás utilizarían publicidad deshonesta. No lo llevan en la sangre, vaya.

Así que nada. Como solo teníamos una bici fuimos a por la otra a la zona donde un porrón de velos aguardaban aparcadas en batería para que los clientes del hotel fueran y eligieran.

Ahí estaba yo, entre dos hileras de bicis mirando a derecha e izquierda cuando un cartel llamó mi atención y claro, como todo en este país lleva excepciones aparejadas decidí no arriesgarme e ir a ver qué ponía.





Traducción: Bicicletas para los “alumnos/en prácticas/trabajadores baratos que trabajan de sol a sol” españoles.

Como seguramente adivinen corrí de vuelta a la habitación para buscar la cámara y hacer la foto.

Y sí, queridos biciadictos, el porcentaje de currantes españoles en aquel hotel era astronómico. De hecho, cuando fui a por el masaje que también estaba incluido en el precio la masajista me preguntó más que asombrada por pedir hora si yo también trabajaba allí. Obviamente los españoles van a Alemania a trabajar y no precisamente de CEOs.

Por lo visto, los alemanes ven imposible que haya españoles que quieran pasar o se puedan permitirse pasar las vacaciones en tierra patria teutona. Tras varias preguntas un tanto extrañas sobre el tema no sabía si sentirme especial o realmente ofendida.

Nota. Ni que decir tiene que TODOS los españoles que encontré allí nos trataron a cuerpo de rey. Gracias.

Saturday, 25 July 2015

La bicicleta plegable y sus (des)ventajas


Si usted decide comprarse una bicicleta plegable, adelante. No seré yo la que se lo impida. Compre, compre. Las bicis plegables son lo más. Son de lo más apañado pesan poco y no piden pan.

¿Que tiene poco espacio en su casa? La bicicleta plegable irá en su rescate porque podrá ponerla detrás de una puerta, en la esquina del pasillo, al lado del sofá o, si lo prefiere, colgada de la pared y no se acordará de que está ahí.

¿Dice usted que vive en la gran ciudad? Con un bici plegable irá a todas partes en un santiamén y nadie le pondrá pegas cuando quiera sentarse en una terraza porque su bici cabrá en cualquier rincón.

Ah, ¿que usted no vive en la urbe sino en un lugar más pintoresco? Sus vecinos fliparán, se lo digo yo.

Como ven todo ventajas. Hasta que decida irse de vacaciones, claro.

No sé si es porque yo no tengo un cerebro construido en tres dimensiones o qué pero les prometo que yo pensaba que mi super bicicleta plegable cabría en cualquier parte, incluso en el maletero del coche.

Pues caber cabe, pero es que no cabe casi nada más. Mi coche no es un tanque, ni tampoco un autobús pero tiene un maletero decente. No lo suficiente bueno para mi aristocrática bici.

Digamos que, a no ser que usted disponga de un maletero alto tendrá problemas para que el resto de sus cosas quepan. Si se le da bien jugar al tetris ahí tiene una ventaja porque le aseguro que tendrá que usar las meninges para hacer que todo cuadre.

Como yo no tengo intención de dejar de comprar bicicletas plegables en el futuro no tendré más remedio que tener un combi, un monovolumen, un cuatro por cuatro de esos que cruzan campo a través o, directamente una furgoneta.

Ains.

La Cabritilla en el maletero del coche. Una abusadora, eso es lo que es.

Por cierto. En estas vacaciones la maleta ha terminado en el asiento trasero.

Wednesday, 8 July 2015

Biciadictos por principio


Hay ciudades por el mundo, no demasiadas en mi opinión, en las que el tráfico rodado gira en torno a la bicicleta pero no porque las autoridades así lo hayan estipulado, no. Si en estos lugares la bicicleta es la forma de transporte más utilizada y tiene preferencia con respecto al coche es por la actitud “prociclista” de sus ciudadanos.

En caso de duda, el coche lleva las de perder y si alguien deja pasar a alguien es el tipo al volante el que le da al freno para que la universitaria con una bici rosa pueda dar tranquilamente la vuelta a la rotonda.

Se da la circunstancia de que además el tráfico no es ni más lento ni más rápido que en cualquier otra parte del mundo donde los ciclistas arriesgan la vida a cada pedalada. No señor. Los ciclistas van a toda pastilla, los coches van a toda pastilla, los peatones van por donde van los viandantes, andando o corriendo y todo el mundo contento.

Además estos biciadictos son biciadictos por principio y no pasan ni una. Olvídense de creer que porque van en coche nadie puede tocarles porque en estos sitios usted es el que contamina. Usted es el que acarrea toneladas de metal para ir solo de A a B y es usted el que ocupa más que cinco ciclistas juntos en hora punta. Así que usted, querido conductor, debe adaptarse al medio, un medio en el que otras especies urbanas deben moverse y tienen tantos o más derechos que usted a la hora de usar la vía pública.

Cada día estoy más convencida de que si no hay más sitios por el mundo así es no sólo porque a los políticos no les da la gana. Más bien parece que los ciudadanos no son mucho de pedalear o, simplemente, no se plantan y empiezan en bloque a plantarle cara al coche.

Sunday, 28 June 2015

Fundas para el sillín de la bici. Polka dots


Comúnmente son llamados lunares, pero no me irán a negar que “polka dots” no queda mucho mejor. He descubierto que los lunares están de moda en todas partes menos en España, si exceptuamos la Feria de abril o San Isidro, creo. Los ves por todas partes, sobre todo en complementos y la funda para el sillín de la bici es un complemento donde los haya.

No exagero. Cuando vives en un lugar donde el invierno dura como poco seis meses y el resto es un vano intento de buen tiempo pues una funda para el sillín es indispensable si no quieres acabar con una infección en los riñones o ir con una mancha en el trasero. Porque aquí no llueve, diluvia. Y después del diluvio ¿qué viene?; la helada. ¡Ah! Y con la helada también se corre el peligro de que las posaderas se queden pegadas haciendo de ti una estatua de hielo viviente con estalactitas colgando de las fosas nasales.

Pero no hablemos de inviernos en pleno verano, por muy corto que sea.

Últimamente me encuentro, sin embargo, con fundas que no están pensadas para proteger sino para ensalzar. Son fundas que van con el color de la bicicleta y en vez de pseudoplástico son más bien de tela.

Esta me parece super chic así que ahí va.





En cuanto a la personalidad del bicicadicto... lo que está claro es que tiene mucho estilo. He dicho.

Comenten, comenten.

Saturday, 20 June 2015

Bicicletas a pares


Por si no lo sabían los alemanes tienden a ir conjuntados; las familias en general y las parejas en particular. Me refiero a que, pongamos un ejemplo, si ella necesita un chubasquero, él se comprará exactamente el mismo chubasquero. Si van ustedes a los Alpes en verano verán cómo es facilísimo reconocer a maridos y mujeres simplemente porque llevan puesta la misma ropa, de la cabeza a los pies incluidos los sticks (me pregunto cómo será lo de la ropa interior...).

Y con las bicicletas pasa lo mismo. La cría necesita bici nueva así que ya puestos nos compramos todos la misma bici. Estos días en que las carreteras están repletas de coches y caravanas en dirección a saber qué resort, ves bicicletas a pares por todas partes. Igualitas, bien colocadas sobre raíles encima del bólido o detrás. Misma marca, mismo color, mismos extras y complementos. Hasta la cesta es igualita.

Si bien con la ropa las tallas varían como es lógico, las bicicletas que se compran son de igual tamaño y eso no lo entiendo. ¿Cómo es posible que una señora de metro sesenta y ocho y setenta y cinco kilos de peso pedalee la misma velo que su marido que mide metro noventa y pasa de sobra los cien kilos?

Pero todo sea por ir conjuntados.

Friday, 5 June 2015

Si no fuese por la bicicleta...


Hay un señor en Holanda que trabaja yendo de un lado a otro en bicicleta. Siendo holandés es de esperar que pase mas tiempo sobre un sillín que andando. Se da además la circunstancia de que trabaja en un canal. ¿Se puede ser más típico?

Lo realmente interesante es que es el encargado de asegurarse de que peatones y barcas circulen en perfecta armonía. Para ello nuestro amigo debe lidiar con nada menos que siete puentes levadizos cada vez que una embarcación decide surcar el canal.

Los hechos se resumirían de la siguiente forma:

Una embarcación de cierto tamaño se acerca y nuestro amigo levanta el puente. La embarcación pasa y nuestro amigo baja el puente. A continuación pedalea hasta el siguiente puente para que los barcos no tengan que esperar y vuelve a repetir la operación.

A veces el puente se eleva gracias a una palanca y en otras ocasiones hay que darle a una enorme manivela. Entre puente y puente pedaleo y, si se da el caso, hay que apartar las bicis aparcadas que puedan encontrarse en su camino.

En los días más álgidos del verano este hombre hace todo el circuito dieciséis veces lo que supone que puede llegar a pedalear sesenta quilómetros diarios. No es de extrañar que necesite bicicleta nueva cada dos años.

¡Ole ahí!

Monday, 25 May 2015

Bici retro


Haberlas haylas y son preciosas. Bicicletas sinuosas con el “esqueleto” de madera y tan buenas como cualquiera construida a base de aleaciones imposibles de metales o materiales de ultimísima generación.

Estas bicis recuerdan al pasado pero en el fondo son atemporales. Si este blog sobrevive a las próximas burbujas tecnológicas verán por aquí bicicletas de estas publicadas en los próximos cinco años vista, no lo duden.

Esta en concreto la fotografié cuando fuimos a comprar otros accesorios retro para la bici Diamant de los años sesenta y, qué quieren que les diga, me enamoré de ella. Eso sí, un amor puramente platónico porque mi cabritilla es la única que me tiene el corazón amarrado (vaya cursilada).

Pues eso, una bici chic más que añadir a la lista. ¿Qué les parece?



Monday, 18 May 2015

Cuatriciclo. Vaya pasada


No crean que no me costó que el garbancillo posara. Estaba tan en su mundo de cuatro ruedas que me costó hacerle parar.

- ¡Garbancillo! Ahí quieta que necesito hacerle una foto al cuatriciclo.
- Faaagaaad -Fahrad es lo que la criatura intentaba decir.
- Biiiici. Sí, garbancillo, pero por lo que más quieras deja de mover el culo.
- Faaaagaaad -y pa’lante y pa’trás.
- Pues claro que es tu bici pero antes de salir quiero una fotooooooo.

Y zasca. Un milisegundo de poco movimiento y conseguí la foto. Sudé para conseguirla, en serio. Pero es que cuando vi el cuatriciclo salí disparada a por la cámara. ¡Un cuatriciclo! Yo no había visto un cuatriciclo en mi vida.

Parece ser que las dos ruedas de delante vienen incluidas con el triciclo como accesorio extra y, por lo visto el triciclo con la única rueda delantera murió hace tiempo así que han instalado las dos ruedas para darle uso. Yo creo que mola más que un triciclo y aquí nuestra garbancillo pedalea que es un gusto, o más bien empuja.

Incluso dentro de casa, como pueden ver.

Un momento... Se dice "cuatriciclo", ¿verdad?


Ese cuatriciclo de moda.

Sunday, 17 May 2015

De paseo o en bicicleta


Es oficial: Soy más lenta que el caballo del malo. Peor aún: soy más lenta en bicicleta que otros andando o haciendo jogging.

Quizá se pueda caer más bajo pero no más lento.

Resulta que hoy se me ha ocurrido ir en bici a ver cómo van las obras (como lo leen) de un superproyecto de esos que usan millones de toneladas de cemento y que traen a la región un montón de prestigio pero ni un euro. Como no, antes de que las autoridades digan de inaugurarlo pues yo he pensado en ir a ver y he ofrecido una especie de pedalada.

Pues bien. Por aquí han pensado que ellos van andando y yo puedo SEGUIRLES con la bici.

Mamones.

No les culpo. En lo que yo recorro cien metros ellos vienen de vuelta de Hamburgo pero jolines, no hacía falta soltarlo así a bocajarro.

Tampoco es que lo puedan evitar. Los alemanes son así. Todo a las bravas.

Yo por mi parte he decidido contestar también a las bravas: van a tener que suplicar si quieren una cervecita fresca a la vuelta. ¡Ah! y para las próximas quinientas salidas pienso ir aún más despacio. JA, JA y doscientas veces JA.

Monday, 4 May 2015

Enemigos del ciclista novato. Escupir o no escupir


El tema de los insectos va a dar para largo. En este caso porque viviendo donde vivimos pues pasas de un clima cuasi polar en invierno a una primavera tipo inglesa en menos que canta un gallo.

Es una maravilla, no se vayan a creer, pero tiene sus cosas.

Todos los libros hablan de los trillones de bichitos que hay y cómo, para copar con esa nuestra dura evolución procrean que es un gusto y cada uno de esos trillones de bichitos termina por ser el ascendente común de otros cuantos trillones, que, por si no lo sabían, tienden a concentrarse bajo el sol dos semanas después de que comience oficialmente la primavera.

Y ahí es donde entra el pobre ciclista novato que, tras un duro invierno de usar fundas de sillín o acabar con la pantorrilla derecha al borde de la gangrena, decide de motu propio ir tralará trilirí por esos caminos de Dios que parecen tan verdes y apetecibles.

Y el ciclista en ciernes sonríe, cómo no ante tal maravilla, e incluso se da el lujo de mirar a izquierda y derecha, pero al volver al frente uno de los trillones de bichitos que parecían dormir a la bartola al sol vuela derechito a su boca y acaba incrustado en la zona posterior de las amígdalas.

Nuestro héroe convulsiona y a cada espasmo para de dar pedaladas. Agradece al cielo no llevar freno de pedal pero ¡qué hace con las manos! El primer instinto después del pánico es el de llevarse la mano a la boca y expulsar entre estertores ese ser con alas que tiene pegado en la garganta pero si suelta la mano... catapún.

Ni siquiera puede pedir ayuda.

La cuneta llena de hierbajos comienza a parecer apetecible y se plantea lo de dejarse caer y ver lo que pasa pero el siguiente instinto, ese que llaman de supervivencia, le dice que “¡y una mierda¡” así que ahí sigue haciendo eses. Y todo empieza a vibrar porque en el campo no hay superficies planas y entonces sucede.

Los músculos de la garganta responden a la llamada y nuestro sufrido biciadicto acaba por comer mosca para desayunar sentado sobre el sillín de su bicicleta nueva.

¿Y creen que nuestro amigo está contento por cómo se han sucedido los acontecimientos? No. Extraño.

No se ha caído; han cesado las toses; sus manos sigan pegadas con superglú al manillar. No. A nuestro amigo le llevan los demonios porque ha vuelto a olvidarse de darle a la palanca del freno. Vaya biciadicto de pacotilla.

Thursday, 23 April 2015

Con su bicicleta ante todo seguridad


¿Alguien se imagina el secreto que esta bicicleta guarda? ¿Será que, aunque no lo parece, es de una calidad excepcional? ¿Nos encontramos ante un modo de transporte que no es como los demás? ¿El dueño de esta bicicleta quizá sea de los que prefiere pasarse antes que quedarse corto y que algún chorizo le robe su preciosa bicicleta? ¿Será, por el contrario, que alguien en la familia tenía candados de más y poco espacio para guardarlos? ¿Será que con la vuelta del buen tiempo el número de robos aumenta proporcionalmente al número de grados?

¿Qué será, será...?

Ustedes me dirán porque yo no encuentro explicación alguna para semejante despliegue de candados, cadenas y demás ataduras. Me da a mí que los candados cuestan más que la bicicleta aunque puede que no, que sea la bicicleta del futuro y su desarrollador tenía que hacer una parada rápida de camino a una franquicia de la NASA porque había bebido mucho café en el laboratorio.

Acepto teorías.



Wednesday, 8 April 2015

Bicicleta sin pedales mini a lo princesa


¿A que no adivinan el sexo de la personita que posee esta preciosidad? Muuuuy difícil, ya lo sé, pero hagan un esfuerzo.

¡Acertaron!

Perdonen la calidad de la foto pero cuando vi a una niña de más o menos un año frenar con la suela de los zapatos, desmontar, quitarse el casco y dejar su bicicleta sin pedales apoyada en un mástil tuvimos que hacerle una foto así de escondidillas porque no se vayan a pensar que la criatura perdió de vista su bici aunque jugara con sus amigos al otro lado de la explanada.

A mí esta minibicicleta me parece muy cuca pero parece ser que para el resto de la humanidad es demasiado rosa. Demasiadas estrellas plateadas, demasiados corazones. Y, ¿qué me dicen del casco? ¡Con unicornios!



Monday, 30 March 2015

Dos tipos de negro en bici


El otro día los vi.
Que sí, que sí,
que yo los vi.

Yo pensaba que esas cosas sólo se veían en la tele o en alguna serie en la playa pero no. También se ven en medio de la nada europea, en pueblos que casi no salen en el mapa donde una salchicha entre dos mendrugos de pan es considerada delicatessen.

Andando íbamos
que sí, que sí
cuando ellos pasaron
que sí, que sí.

Imaginen mi sorpresa cuando a lo lejos dos cucarachas con sombrero oficial, pantalón corto y calcetines altos se nos acercan en bici mientras hablan entre ellas. Pero no, no eran cucarachas. Las confundí por culpa de la distancia.

¡Eran dos policías con cara de malas pulgas!

Miré a las copas de los árboles no fuese a haber cámaras ocultas o, milagro, milagro, nos hubiésemos teletransportado a la serie Pacific Blue.

Y así nos pasaron
que sí, que sí
Sin hacer preguntas
que sí, que sí.

Pues nada, que en Alemania ya tenemos policía sobre dos ruedas y oye, no pintan nada mal. Además, dan igual de miedo. Al menos esos dos.

Friday, 20 March 2015

Nada que ver con bicicletas


Ya sé que me salgo de madre pero es que hoy solo tengo neuronas para una cosa: el eclipse.

No se lo creerán pero tengo el privilegio de vivir con un físico, un físico de guerrilla. Me explico: es cómo vivir con MacGiver. Un lienzo (me refiero a un cuadro pero sin pintar), unos prismáticos, un trípode para poder apoyar las manos y una cámara para perpetuar el evento.

Aquí tienen el eclipse, certificado en nuestro cuarto de baño.




Monday, 16 February 2015

Enemigos del cilcista novato. Ese lindo gatito


Esos pequeños gatitos que no tienen más que un mes de vida son los más peligrosos para el biciadicto novato. Aparecen de repente en tu calle y empiezan a maullar de esa forma tan... tan... desesperada que allí van todos a darles de comer mientras con la boca chica dicen cosas como “y no más” o “ahora vete que aquí no tenemos gatos” o con lágrimas en los ojos “por favor, vete”.

Pero como estos astutos animales saben que se nos cae la baba cada vez que te miran con cara de corderito degollado pues vuelven a la carga y los tienes pululando calle arriba calle abajo mientras te preguntas si tienen dueño, si no hace demasiado frío ahí fuera, si deberías abrir la puerta del garaje para que al menos pudiesen refugiarse mientras llueve y ves cómo poco a poco vas cediendo y vas consintiendo cosas que jamás de los jamases consentirías a otro ser viviente como por ejemplo, dejar que te partas la crisma sobre la bicicleta por querer salvarles a toda costa.

Estos lindos gatitos (en concreto uno que es gris, tiene los ojos azules más bonitos del mundo y te maúlla como si fuese a morirse) tienen la peligrosa manía de cruzarse en tu camino en cuanto sales por la puerta. Supongo que para llamar la atención o porque son muy cariñosos o porque los jodíos saben que una vez paseen contigo diez metros no vas a poder decir que no a nada.

Pero, ¿qué pasa cuando vas en bici y hacen exactamente lo mismo? Pues que se lía parda porque:


  • Hay que ir muuuuuy despacio y eso yo no lo sé hacer.
  • Hay que estar mirando alrededor para verles venir y eso no lo sé hacer.
  • Hay que esquivar a la velocidad del trueno si no quieres atropellarles y eso no lo sé hacer.
  • Hay que decirles cuatro cosillas para que no se te crucen y yo hablar y pedalear al mismo tiempo no sé hacerlo.
  • Hay que estar pendiente de lo que los otros biciadictos te digan para estar preparados para el ataque y eso no lo sé hacer.


¿Se pueden creer que en situaciones así hasta prefiero darme de bruces contra el asfalto? Si me lo dicen hace un año me hubiese dado la risa floja.

Thursday, 22 January 2015

De bicicletas y catálogos


Si hiciese caso de las fotos que veo en los catálogos me sería imposible saber la época del año en la que me encuentro.

Cuando una vive en medio de a saber dónde pues termina comprando casi todo por catálogo, cosa que me va de perlas porque soy muy fan de los catálogos de toda la vida. El caso es que tenemos la casa repleta de catálogos de todas clases y siempre, si-em-pre, van una estación por delante.

Ahora mismo vivo rodeada de mujeres en vestidos cortos, hombres en bermudas, plantas para el jardín que florecen alrededor de julio y muchas bicicletas. ¿Y qué tiene que ver un catálogo de primavera/verano y una bicicleta? Vaya usted a saber, pero ahí están.

Un catálogo de zapatos muy conocido por aquí tiene como portada a una chica más feliz que un bizcocho yendo calle abajo en bicicleta y con los pies en alto sin tocar los pedales; será para eseñar los pies, creo. Yo lo veo muy peligroso pero a la mujer se la ve tan contenta que para qué decir nada.

Pero lo mejor es el catálogo de lo más fashion y caro que llegó ayer y que tiene ---ojo que ahora viene algo no apto para impresionables--- a un guapo mozo en paños menores bien ajustados apoyado sobre el sillín de una preciosa bicicleta blanca. En serio que la bicicleta es una maravilla pero a ver quien es la fuerte que no le echa dos mil vistazos al guaperas lleno de bultitos por todas partes y una cara de malo que...

Uf, voy a ir buscando el abanico.

Thursday, 8 January 2015

Famosos en bicicleta


Los que leen mi otro blog saben de sobra de mi debilidad por Max Raabe y la Palast Orchester y eso era antes de que apareciera de esta guisa para promocionar su último concierto en Berlín.

Cuando lo vi en las marquesinas casi me caigo de culo. ¡Max Raabe en bicicleta y sin manos!

¿Se le puede pedir más a la vida? Ahora sí que da gusto morirte de frío por la calle con semejantes vistas.