Sunday, 28 June 2015

Fundas para el sillín de la bici. Polka dots


Comúnmente son llamados lunares, pero no me irán a negar que “polka dots” no queda mucho mejor. He descubierto que los lunares están de moda en todas partes menos en España, si exceptuamos la Feria de abril o San Isidro, creo. Los ves por todas partes, sobre todo en complementos y la funda para el sillín de la bici es un complemento donde los haya.

No exagero. Cuando vives en un lugar donde el invierno dura como poco seis meses y el resto es un vano intento de buen tiempo pues una funda para el sillín es indispensable si no quieres acabar con una infección en los riñones o ir con una mancha en el trasero. Porque aquí no llueve, diluvia. Y después del diluvio ¿qué viene?; la helada. ¡Ah! Y con la helada también se corre el peligro de que las posaderas se queden pegadas haciendo de ti una estatua de hielo viviente con estalactitas colgando de las fosas nasales.

Pero no hablemos de inviernos en pleno verano, por muy corto que sea.

Últimamente me encuentro, sin embargo, con fundas que no están pensadas para proteger sino para ensalzar. Son fundas que van con el color de la bicicleta y en vez de pseudoplástico son más bien de tela.

Esta me parece super chic así que ahí va.





En cuanto a la personalidad del bicicadicto... lo que está claro es que tiene mucho estilo. He dicho.

Comenten, comenten.

Saturday, 20 June 2015

Bicicletas a pares


Por si no lo sabían los alemanes tienden a ir conjuntados; las familias en general y las parejas en particular. Me refiero a que, pongamos un ejemplo, si ella necesita un chubasquero, él se comprará exactamente el mismo chubasquero. Si van ustedes a los Alpes en verano verán cómo es facilísimo reconocer a maridos y mujeres simplemente porque llevan puesta la misma ropa, de la cabeza a los pies incluidos los sticks (me pregunto cómo será lo de la ropa interior...).

Y con las bicicletas pasa lo mismo. La cría necesita bici nueva así que ya puestos nos compramos todos la misma bici. Estos días en que las carreteras están repletas de coches y caravanas en dirección a saber qué resort, ves bicicletas a pares por todas partes. Igualitas, bien colocadas sobre raíles encima del bólido o detrás. Misma marca, mismo color, mismos extras y complementos. Hasta la cesta es igualita.

Si bien con la ropa las tallas varían como es lógico, las bicicletas que se compran son de igual tamaño y eso no lo entiendo. ¿Cómo es posible que una señora de metro sesenta y ocho y setenta y cinco kilos de peso pedalee la misma velo que su marido que mide metro noventa y pasa de sobra los cien kilos?

Pero todo sea por ir conjuntados.

Friday, 5 June 2015

Si no fuese por la bicicleta...


Hay un señor en Holanda que trabaja yendo de un lado a otro en bicicleta. Siendo holandés es de esperar que pase mas tiempo sobre un sillín que andando. Se da además la circunstancia de que trabaja en un canal. ¿Se puede ser más típico?

Lo realmente interesante es que es el encargado de asegurarse de que peatones y barcas circulen en perfecta armonía. Para ello nuestro amigo debe lidiar con nada menos que siete puentes levadizos cada vez que una embarcación decide surcar el canal.

Los hechos se resumirían de la siguiente forma:

Una embarcación de cierto tamaño se acerca y nuestro amigo levanta el puente. La embarcación pasa y nuestro amigo baja el puente. A continuación pedalea hasta el siguiente puente para que los barcos no tengan que esperar y vuelve a repetir la operación.

A veces el puente se eleva gracias a una palanca y en otras ocasiones hay que darle a una enorme manivela. Entre puente y puente pedaleo y, si se da el caso, hay que apartar las bicis aparcadas que puedan encontrarse en su camino.

En los días más álgidos del verano este hombre hace todo el circuito dieciséis veces lo que supone que puede llegar a pedalear sesenta quilómetros diarios. No es de extrañar que necesite bicicleta nueva cada dos años.

¡Ole ahí!