Saturday, 12 November 2016

Sillón o sillín

No crean que es fácil diferenciarlos. Porque un sillín se convierte en sillón en menos que canta un gallo. Se lo digo yo que lo he visto con estos preciosos ojos que me ha dado Dios.

Tú vas y ves una bici normal, colgada de una viga y antes incluso de pensar en lo apañado del invento, abres los ojos hasta donde dan de sí porque no puedes creer lo que la dueña (me aseguré del género del propietario) ha hecho de su más que decente sillín. Se lo cuento antes de que desfallezcan por la curiosidad: lo ha enfundado en algo parecido a una alfombra o más bien una funda de sillón.

Porque, señores míos, esa funda está hecha en casa, con la máquina de coser. Es decir, hecha a posta.

Y preguntas a la dueña del invento si las posaderas mejoran subidas a semejante textil y ella contesta que no, que realmente raspa y le deja el culo como unos zorros. Y entonces preguntas que por qué sigue con la funda esa puesta y ella responde que “es que el sillín queda así tan simplón…”.

Juzguen ustedes mismos.


Wednesday, 7 September 2016

Tiempos modernos

La bici se nos ha quedado pequeña. Sí. Quién lo diría cuando es tan nueva que casi no tiene rasguños.

¡Ah! La cabritilla no. Hablo de la bici de mi sobrino. Esa que tiene más frenos que ruedas; la que le compraron para ir al cole hace exactamente un año. La que podría ir a la luna y volver casi sin pedalear gracias a las múltiples marchas y zarandajas modernas que tiene insertas o pegadas.

Pues sí. Dos años ¡y la bici se ha quedado pequeña!

Por un segundo, solo por uno, intenten cavilar qué es eso que hace que una velo empequeñezca a tales velocidades.



Sigan pensando.



No remoloneen y piensen, coña.



¿Ya lo tienen?

Pues no, no es porque el crío haya crecido. O no lo suficiente.

¿Entonces qué?

Van a flipar.

¡El manillar no sube!

Lo juro por esnupi y por el alma de Ma-falda que el manillar no sube. Vamos que, a estas alturas mi sobri levanta culo al pedalear cuan Induráin yendo monte abajo. Y como el pobre no tiene mucha técnica, pues acaba pareciendo Cuasimodo.

No se rían.

Vale, ríanse.

Y esto nos lleva a lo siguiente. Cómo es posible que vendan por una millonada (doy fe) bicicletas que no pueden ser utilizadas por niños más que durante solo unos meses.

Mi abuelo lo llamaba sacacuartos y yo le tengo que dar la razón.

Porque a mí esto me huele a chamusquina. Porque el tamaño de las ruedas de esa bici da de sobra para alguien más alto que mis sobrino.

Una cosa es cierta, sin embargo. El muchacho está encantando de estrenar bici. Al menos alguien saldrá ganando, a parte de la tienda, claro.



Monday, 4 July 2016

Bicicleta de la educación

Yendo de flor en flor encontré esto y como es una bicicleta pues como que me vi en la obligación de seguir difundiéndolo. ¿El qué? Pues miren que no tengo la más remota idea de lo que esta bici representa, pero tiene que ver con la educación porque se leen cosas como: estudiantes, profesor, preguntas, aprender, evaluación, etc.

¿Sirve para algo? Creo que no, aunque si alguien más puesto en estas cosas (dígase de alguien cuyo nombre empieza por B, acaba por e y ¡SE HA SACADO LAS OPOSICIONES!), por favor, que nos saque de esta duda existencial porque con todos esos colorines, esta bici debe expresar algo realmente importante.

Aquí les dejo la bicicleta en cuestión para que elucubren un rato.


Bicicleta de la Educación

Wednesday, 18 May 2016

Bicicleta a propulsión


Para qué querrá la gente ir en bicicleta normal, pedaleando hasta casi perder el conocimiento por culpa del esfuerzo, cuando pueden ir tan panchos sentados sobre un cohete.

Es que no hay color. Lo pinten como lo pinten.

Tú vas y te sientas en tu bici, le das a un botón o a una palanca o le arreas al pedal y ya. Teletransportada a donde te dé la gana. ¿Que hay problemas con la estabilidad, que puede que salgas despedida contra el quitamiedos de la carretera, que entras en barrena, que de repente te falta combustible?

Nimiedades.

Con una cacharro como este no sé para qué cojopios tuvieron que inventar el coche.


Bicicleta a propulsión


Obsérvese la fina placa metálica entre el trasero del ciclista y los cohetes. Y del casco, mejor nos olvidamos. Y luego hablan de los deportes extremos de hoy en día.

Monday, 16 May 2016

Autolavado ecológico de bicicletas


Nuevamente fue Madrid Río el que me volvió a dar una agradable sorpresa. Será porque es el único sitio en la ciudad en el que las bicicletas pueden rodar sin que algún coche las aplaste como cucarachas.

El caso es que íbamos de paseo y justo cuando pasábamos por el Calderón… ¡Gooooool!  Fue fácil saber que había marcado el Atlético de Madrid a juzgar por cómo vibró medio barrio y casi saltan del agua los pocos peces que quedan en el río Manzanares.

Con todo y eso nos dio tiempo a girar la cabeza a la derecha y ver esto.


BikeStop. Autolavado ecológico de bicicletas.


Fue leer lo de “Autolavado ecológico para bicicletas” y me sentí mejor que cualquier seguidor rojiblanco en el campo de fútbol de al lado.

Ver cómo aparecen nuevos negocios alrededor de la bicicleta es siempre reconfortante. Sobre todo en una ciudad en la que todavía se sigue viendo a los ciclistas como gente rara que pedalea porque no puede permitirse un coche.

En fin. Que, como me quedé muy sorprendida con lo de “ecológico”, fui a su página web y sí, ecológicos son.

Tu vas con tu bici, pagas dos euros de nada y pones tu velo sobre una plataforma metálica. Eliges la forma en la que vas a limpiar tu preciosa bicicleta —aire a presión, vapor, agua a presión, etc.— y te pones manos a la obra.

Además, si eres de los vagos vagos o, simplemente vives al otro lado de la ciudad, van a tu casa y te devuelven la bici limpia como la patena.

¡Ah! Tienen también servicio de mantenimiento.

Qué-más-se-pue-de-pe-dir.

Aquí pueden ver con sus propios ojos a lo que me refiero.

http://www.bikestop.es

¡Suerte, chicos del lavadero ecológico BikeStop!

Thursday, 5 May 2016

Sillín de cuero blanco

Si usted no quiere sentar las posaderas en esta maravilla, no se preocupe, a más tocamos los demás. Este sillín, señoras y señores, es para jarretes exquisitos y no todo el mundo es capaz de apreciarlo en toda su medida.

Piensen por un momento lo elegante y elevado que se sentirá su trasero en esta maravilla, o mejor aún, cómodo, tranquilo y ergonómico.

Yo veo este sillín y pienso: debe ser todo un lujo sentarse ahí.

Porque tiene costuras plateadas, es blanco, brilla bajo el sol y, sobre todo todísimo todo, es de cuero.

De hecho, creo que mi bicicleta es demasiado de andar por casa como para llevar puesta semejante complemento.


Sillín de cuero blanco

Saturday, 9 April 2016

Crónicas biciadictas


Ayer estuve en el mismo lugar en el que dije aquello de que quería una bici. Tomando una cerveza en aquella terraza mientras veía a los ciclistas parque arriba, parque abajo, me acordé de ese preciso instante en el que pensé lo contentos que parecían y me dio envidia.

Varios años después y siguen dándome envidia. ¿Por qué?

Háganse una idea al imaginar a un chaval que va hablando por teléfono, con una mano en el bolsillo y, ya de paso, recreándose en el paisaje.

Se acerca, y se acerca y sigue a lo suyo. Toma la curva, regatea un charco y no para. Cuelga y llama a otra persona mientras continúa su camino.

¡Y todo mientras pedalea!

Si me dicen que es capaz de cambiarse de ropa sobre el sillín me lo creería.

Saturday, 2 April 2016

Timbre floral


Ya que acaba de empezar la primavera, qué mejor forma de celebrarla que con un toque a lo Flower Power.

Además, este timbre me gusta más que otros porque pega con la cabritilla. Mi bici es medio naranja así que si creen que pueden regalarme algo, yo acepto encantada cualquier muestra de buen corazón.

Ya veo que no cuela.

En fin. Que aprovecho para desearles un maravilloso cambio de estación y desde aquí doy el pistoletazo de salida a la nueva temporada biciadicta que nos espera.

Nada como el buen tiempo para empezar a trabajar esos glúteos, ¿no?


Timbre para bicicleta floral



Nota: Aunque no me lo regalen al menos díganme dónde comprarlo, si lo saben, claro.

Monday, 21 March 2016

Logros del ciclista novato. Dos centímetros


Las distancias son siempre relativas aunque ciertamente importantes. Igual de impresionante es encontrar una nueva estrella a veinte años luz que ganar los mundiales de atletismo por dos milésimas de nada.

Porque, reconozcámoslo, algunos matarían por dos centímetros más. ¿O no?

Pero dejémonos de vaguedades porque los dos centímetros que hoy nos ocupan son mucho más importantes que todo lo anterior comentado.

Queridísimos biciadictos:

HE SUBIDO EL SILLÍN DOS CENTÍMETROS

Pueden aplaudir, sé que me lo merezco.

¡Dos centímetros! Y todo por pura casualidad, oiga.

Resulta que le dejé la bici al que me soporta porque tenía que ir a hacer no se qué al banco y cuando volvió puso el sillín más bajo para mí. Pero hete aquí que la nueva posición es más alta que antes porque solo toco el suelo con la puntica del dedo gordo y ¡no me da miedo!

Toma ya.

Sigan aplaudiendo.

Gracias.

Friday, 11 March 2016

Se masca la tragedia


Ya he dicho en anteriores ocasiones que a veces me quejo de vicio. Esta es una de ellas pero solo en parte, ojito.

Reconozco que donde vivo la bicicleta se usa muchichísimo más que donde me crié. No hay ninguna duda al respecto. Pero presiento que, al igual que en mi lugar de origen la bici va poco a poco subiendo en importancia en la escala de los medios de transporte (de -150 a casi 0), aquí, donde a veces he llegado a pensar que en verano podría competir con el coche la cosa empieza a cambiar. A peor, por supuesto.

Y no es que los biciadictos usen menos su preciosa bicicleta, no. Es más bien que las autoridades se empeñan entre unas cosas u otras en dejar patente que no les gusta mucho que se use la bicicleta. ¿Por qué? Pues ellos sabrán pero es lo que hay.

Hace tiempo (mayo de 2014) hablaba del hoyo del tamaño de Soria que se expande glorioso justo en medio del camino que, mire usted por dónde, es la ruta en bicicleta más importante que cruza esta zona. Añadamos que el boquete es insalvable y la manía teutona de no rematar ni una sola obra civil (sí, los españoles no somos los únicos en estos menesteres) está de lo más extendida. Sumemos al cóctel la apatía general de las autoridades para añadir doscientos míseros metros de vereda para poder tener una ruta alternativa y ahí tenemos la situación que nos toca vivir: A NO SER QUE QUIERA CODEARSE CON CAMIONES NO HAY MANERA DE IR DE A A B EN BICICLETA.

¿Y para cuando piensan abrir el boquete? A tenor de los carteles esparcidos aquí y allí (que seguro cuestan más que el camino paralelo que realmente necesitamos) el agujero debería dejar de serlo… en Febrero. Sí, hace un mes. Y sin visos de que nadie vaya a cambiar el status quo.

Ergo, las obras españolas no son las únicas que se eternizan.

Mientras tanto, la primavera se acerca; los niños piden algo de pedaleo; empieza a ser factible ir a trabajar en bici sin que se te congele el colon, pero no hay camino.

Estupendo. Otro escalafón que bajamos.

A este paso, ir a caballo empezará a compensar.

Nada que objetar al respecto pero es que yo tengo una bici para usarla, hombre ya.

Monday, 8 February 2016

Pedaleando en casa sin bicicleta estática


Estaba yo en pijama y con el pelo enmarañado cuando sonó el timbre de la puerta y, probablemente porque todavía estaba medio dormida, abrí sin pensármelo dos veces.

Un alegre y despertadísimo cartero me estaba esperando con un paquete del tamaño de la Catedral de Burgos y me hizo firmar allí en medio del frío para recoger esta maravilla.

El Blue Twist de la marca Tacx.


Caja con el Blue Twist según llegó


¿Que no saben los que es? Pues yo tampoco.

Tuve que preguntar qué demonios hacía eso en casa y no negaré que pensé seriamente si se habían equivocado pero no.

Resulta que como cada vez es más complicado dar una buena vuelta en bici por estos parajes (ya les contaré los detalles de la tragedia en otro momento), pues aquí, el que me soporta, ha decidido entrenar en casa pero sin bicicleta estática. Porque esta cosa es mucho mejor que una bici estática, dónde va a parar.

Se trata de una cosa en la que encajas la bici y te pones a pedalear. La tracción de atrás además es regulable, lo que hace que parezca que subes los Pirineos si te da la gana. Además puedes acoplar cualquier bicicleta lo que hace que cada miembro de la familia pedalee en su velo con solo desenroscar dos tuercas.

La cosa esta viene empaquetada tal que así y se monta a lo IKEA siguiendo unas simples instrucciones (en inglés).

Entrenamiento en casa Blue Twist



Montar, lo que se dice montar la cosa esa fue un camino de rosas. ¿Diez minutos, quince? Y así quedó de bien puesta la segunda bicicleta más bonita del planeta.







La rueda pequeña de atrás es la resistencia. La rueda de la bici se apoya sobre la parte metálica del medio.


Peeeero, nosotros no podíamos hacer algo a derechas así a la primera.

Por desgracia, y aunque dicen que vale para todas las velos, nuestras bicicletas no quedaban completamente bien encajadas. Y lo averiguamos de la forma más tonta. Vamos, que al irse a montar mi chico como que toda la construcción y él se inclinaron peligrosamente a la izquierda imitando la torre de Pisa. La rueda de atrás iba bien pero el resto como que corría peligro de desmoronarse a la siguiente pedalada.

Entonces nos dimos cuenta de una verdad irrefutable: la cosa esa no vale para TODAS las bicicletas. Ni la clásica de él ni la moderna y superfashion mía.

¿Qué hacer?

Volver a leer las instrucciones y reparar en que no sé que especificación hacía que las tuercas que sujetan la rueda de atrás no fueran las exactas para encajar en los laterales de la cosa esa.

Así que hubo que comprar un paquete extra de tuercas.



No cometan el mismo error y asegurensé de que su bicicleta es una de esas universales.

Dos días después quedaba todo arreglado y miren lo bien que quedó.






Cuatro días después no hay manera de bajar a mi chico de la bicicleta hasta el punto de que pienso seriamente si instalarle una nevera al lado derecho de la rueda delantera, un retrete al lado izquierdo de la trasera y, como no, la tele delante.

Con eso podrá pedalear hasta el infinito y más allá.

Según él: una maravilla.