Monday, 21 March 2016

Logros del ciclista novato. Dos centímetros


Las distancias son siempre relativas aunque ciertamente importantes. Igual de impresionante es encontrar una nueva estrella a veinte años luz que ganar los mundiales de atletismo por dos milésimas de nada.

Porque, reconozcámoslo, algunos matarían por dos centímetros más. ¿O no?

Pero dejémonos de vaguedades porque los dos centímetros que hoy nos ocupan son mucho más importantes que todo lo anterior comentado.

Queridísimos biciadictos:

HE SUBIDO EL SILLÍN DOS CENTÍMETROS

Pueden aplaudir, sé que me lo merezco.

¡Dos centímetros! Y todo por pura casualidad, oiga.

Resulta que le dejé la bici al que me soporta porque tenía que ir a hacer no se qué al banco y cuando volvió puso el sillín más bajo para mí. Pero hete aquí que la nueva posición es más alta que antes porque solo toco el suelo con la puntica del dedo gordo y ¡no me da miedo!

Toma ya.

Sigan aplaudiendo.

Gracias.

Friday, 11 March 2016

Se masca la tragedia


Ya he dicho en anteriores ocasiones que a veces me quejo de vicio. Esta es una de ellas pero solo en parte, ojito.

Reconozco que donde vivo la bicicleta se usa muchichísimo más que donde me crié. No hay ninguna duda al respecto. Pero presiento que, al igual que en mi lugar de origen la bici va poco a poco subiendo en importancia en la escala de los medios de transporte (de -150 a casi 0), aquí, donde a veces he llegado a pensar que en verano podría competir con el coche la cosa empieza a cambiar. A peor, por supuesto.

Y no es que los biciadictos usen menos su preciosa bicicleta, no. Es más bien que las autoridades se empeñan entre unas cosas u otras en dejar patente que no les gusta mucho que se use la bicicleta. ¿Por qué? Pues ellos sabrán pero es lo que hay.

Hace tiempo (mayo de 2014) hablaba del hoyo del tamaño de Soria que se expande glorioso justo en medio del camino que, mire usted por dónde, es la ruta en bicicleta más importante que cruza esta zona. Añadamos que el boquete es insalvable y la manía teutona de no rematar ni una sola obra civil (sí, los españoles no somos los únicos en estos menesteres) está de lo más extendida. Sumemos al cóctel la apatía general de las autoridades para añadir doscientos míseros metros de vereda para poder tener una ruta alternativa y ahí tenemos la situación que nos toca vivir: A NO SER QUE QUIERA CODEARSE CON CAMIONES NO HAY MANERA DE IR DE A A B EN BICICLETA.

¿Y para cuando piensan abrir el boquete? A tenor de los carteles esparcidos aquí y allí (que seguro cuestan más que el camino paralelo que realmente necesitamos) el agujero debería dejar de serlo… en Febrero. Sí, hace un mes. Y sin visos de que nadie vaya a cambiar el status quo.

Ergo, las obras españolas no son las únicas que se eternizan.

Mientras tanto, la primavera se acerca; los niños piden algo de pedaleo; empieza a ser factible ir a trabajar en bici sin que se te congele el colon, pero no hay camino.

Estupendo. Otro escalafón que bajamos.

A este paso, ir a caballo empezará a compensar.

Nada que objetar al respecto pero es que yo tengo una bici para usarla, hombre ya.