Tuesday, 22 August 2017

Mercadillo de bicicletas

Pasó en un cumpleaños. Concretamente el de mi sobrina, la garbancillo.

Ahí que llegamos cargados con paquetes envueltos en papel de regalo cuando, de repente, vimos una procesión de gente que se desviaba e iba a la terraza de atrás, así en fila india, cada uno empujando una bicicleta.

La escena, de por sí algo llamativa, subió puntos de surrealismo al ver cómo adultos así grandotes se encorvaban para empujar bicis de tamaño liliputiense y claro, con paquetes envueltos bajo el brazo también.

Pensé, «a mi sobrina van a regalarle al menos diez bicicletas». Lo mismo era coleccionista o algo, ¡y a tan temprana edad!

El caso. Las velos empezaron a acumularse y así quedó la primera media docena aparcadas en paralelo (todo muy Ordnung und Sauberkeit, recuerden).

Y así descubrí una costumbre de lo más sana que se da por estos contornos. Cada X tiempo, y porque las criaturas crecen como si las regaran con abono, los grupos de amigos juntan todas las bicicletas de los críos y las vuelven a recolocar. Además, como tienen una media de dos por cabeza es como una tienda. Vaya, que los niños eligen no sólo la que mejor les va, sin lo que más les gusta.




No comments:

Post a Comment