Sunday, 22 July 2018

Logros del ciclista novato. La mano

Algo que nadie me dijo cuando empecé con esto de la bici es que las manos había que usarlas para algo más que para agarrar el manillar con todas mis fuerzas. Ya sé que debería tratar el agarradero (¿se dice así?) con más delicadeza, pero díganselo a mi cerebro cuando toda la materia gris está ocupada en poder dar una pedalada más.
Fue un momento de desinfle total cuando, tras mi primer logro, mi interlocutora me preguntó si ya sabía indicar con el brazo

Inciso.
En Teutolandia (no sé en otros sitios porque mi experiencia es muy local) HAY que indicar con la mano extendida si tienes intención de coger la siguiente calle.

Sigo.
Y claro, yo con cara de pasta boniato porque eso de despegar la mano del manillar como que no, no y NO.
Vamos a ver. ¿Quién en su sano juicio quiere arriesgar así la vida? Con todos los peligros que acechan y encima hay que pedalear sin manos.
Una locura.
«Du musst.» (Tienes que hacerlo)
Así son los teutones, van de obligación en obligación como si fuese lo más divertido del mundo mundial.
Y yo que creía que iba por buen camino.
Ains.
Pero la vida tiene sus momentos y ayer fue uno de ellos.
Fuimos a hacer una foto y resulta que como están asfaltando el camino, al menos dos kilómetros de vía ciclista estaban cortados para los coches.
¡Oh, milagro!
Así que aproveché la oportunidad para practicar.
Casi me la pego dos veces, ¡dos!, pero al final lo conseguí.
¡Estiré el brazo!
Primero uno, tres pedaladas, luego el otro, otras tres, vuelta a estirar (segundo y medio, que conste), otras pocas de pedaladas más, el otro brazo.
Así que nada, queridos, ya sé indicar cuando no hay nadie en el camino, ha de estar recién asfaltado, no puede haber ninguna clase de obstáculo, al menos tenga cuatro metros de ancho, nada de tomar la siguiente curva y por supuesto, no puedo pedalear cuando indico porque si lo hago, ¡pum!, al suelo.

Seguiremos informando.